Aberrantes

Capítulo 10 - Yo ya estoy loca

—¿Ese es tu plan? —preguntó ella observando de pies a cabeza. No mostraba ningún atisbo de querer encender ese hermoso aparato—, ¿Infringir miedo a las personas para que olviden lo que es real para que las calles se llenen de anarquía?

—Es casi lo que quiero. Pero más que todo, para que la ley sepa lo que es el miedo, y el temor que ellos infringen al portar su uniforme.

Blue Velvet asintió.

—He oído de ti, Parker, eres un hombre que tuvo una familia y fueron asesinados por una patrulla de ConAbe. Los culpas por algo que tú hiciste —Parker giró su cabeza de una manera muy violenta observando a Blue Velvet—. Tú robaste un banco porque no tenías dinero y ellos te apuntaron a ti, tú te moviste y tu esposa murió, luego tu hija, todo fue un accidente.

—¡Cállate! —Parker se acercó a ella a grandes zancadas hasta que ambas narices se encontraban a unos escasos centímetros de distancia—, ¡Tú no sabes qué fue lo que sucedió! ¡Yo estaba allí y vi a esos asesinos matarlas como si fueran un saco de huesos solamente!

—No fue así y los dos lo sabemos. La ira ciega a las personas, te lo digo por experiencia.

—De acuerdo —habló Parker más relajado—, cuéntame cómo se siente la ceguera.

Parker alzó su mano derecha en dirección del rostro de Blue Velvet.

Una neblina emergió de sus dedos rodeando el rostro de Blue Velvet. Al principio fue una ceguera pequeña, pero no provocada por los químicos, sino por el humo blancuzco al igual que las nubes cubriendo su vista, luego el olor. Era fuerte y amargo, como el olor del alcohol.

Blue Velvet comenzó a tocar su propio cuello, parecía no poder respirar. Abrió los ojos como platos a su vez que caía de rodillas en el suelo. Parker le dedicó una sonrisa a pesar de que no lograra verla. Ahora ella sabía que la razón de esa máscara era porque evitaba que cayera en sus propios químicos. Había un respirador que impedía tener los mismos alucinógenos.

—Duele ¿No es así? —Parker se colocó de cuclillas para estar a la misma altura que ella—. Estar perdida en tu mundo, tal como Alicia en el país de las Maravillas. No poder gritar, esa sensación…

Antes de que Parker lograra decir otra palabra, fue interrumpido por una pequeña risa, no lograba ver el rostro de Blue Velvet, pero por la manera en como sus hombros se agitaban, sabía que provenía de ella. Luego esa pequeña sonrisa se volvió una carcajada y fue luego cuando ella lo vio a los ojos.

No había cambiado nada.

Todo fue una broma.

No se estaba asfixiando, no había surtido efecto en ella.

Y ella solo se burlaba.

La sonrisa de Parker se desvaneció, de nuevo. Eso nunca la aburría.

—En serio que esto es divertido —Blue Velvet comenzó a levantarse del suelo—, esto no me afecta. Fui creada gracias a ti, saco de gilipollas. Me hicieron reír, me torturaron, me hicieron ver atrocidades hasta llegar a un punto en el que no pueda sentir miedo, solamente reír de las aberraciones como tú. Fui creada solamente por un motivo. Matarte.

Parker negaba con la cabeza mientras continuaba de cuclillas, no podía creer lo que había ocurrido. Cada prueba había salido excelente.

—Pero… —tartamudeaba él—, no… Yo… ¿Cómo puedes generar algo así? Todo el mundo le tiene miedo a algo.

—Yo no —Blue Velvet vio sobre su hombro las pequeñas partículas de polvo que continuaban encima de ella, las sacudió con su mano dándole un aspecto de monotonía—. Digamos que la persona a quien le robaste esos experimentos conocía cada detalle, los usó en tu contra —Blue Velvet se acercó a él, inclinándose un poco aún con las piernas firmes—. Déjame decirte algo, esto vuelve loco a las personas, yo ya estoy loca, solamente me vuelvo cuerda de vez en cuando.

Blue Velvet se apartó y le propinó una patada en la barbilla de Parker, haciendo que su máscara saliera volando, confundiéndose con el mar de cuerpos inertes aún en el salón.

Ella se acercó a la pequeña computadora que parecía controlar el gigante de metal. La observó y posó ambas manos por los costados, no le costaba nada, solo era cuestión de tocar un material eléctrico para lograr entenderlo.

Theodore la había creado a la perfección, a pesar de todo, odiaba eso.

Diversas chispas de electricidad rondaban la pantalla, al igual que las imágenes se distorsionan. La máquina comenzaba a agitarse como una lavadora llena de prendas hasta que logró desprender varias tuercas cayendo al suelo. Una vez que el artefacto comenzaba a caer, Blue Velvet apartó sus manos de la computadora y veía cómo el gigante caía como Goliat.

—¡NO! —Gritó Parker, pero ya era demasiado tarde.

El gigante ya había caído al otro extremo de la habitación, creando un hoyo en la pared que guiaba a otra habitación vacía. En otro momento debía de haber sido la cocina. Los cuerpos debajo de la máquina comenzaban a liberar litros de sangre.

—¡NOOOOO! ¿Qué has hecho? —preguntó Parker a su vez que se levantaba del suelo rodeando a Blue Velvet solamente para escudriñar la máquina caída con más detenimiento—, ¡No!

Parker se limitaba a llorar. Había trabajado tanto, tuvo planes, le había arrebatado los planes a otra persona y estuvo en proceso por más de veinte años para que una chica lograra destruirlos con solamente tocarlo. Años construyendo la casa de naipes para que una persona lo soplara sin más.



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En el texto hay: poderes, peleas, aberrantes

Editado: 18.03.2026

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