Blue Velvet colocó a Cooper encima de la camilla donde anteriormente estaba Jeff.
—¿Otra vez? —preguntó Jay bajando de los peldaños a paso rápido acercándose a la camilla.
—¿Siempre es tan rutinario? —preguntó Blue Velvet mientras se apartaba para que Jay pudiera escudriñarlo mejor.
—Cuando éramos más créeme que si —Jay tomó una lámpara y comenzó a abrir uno de los párpados de Cooper.
Las pupilas no responden ante la luz. Jay dejó caer la lámpara mientras se acercaba a una de las cajas de emergencia que se encontraba a unos metros.
Blue Velvet se cruzó de brazos mientras lo observaba tomando unas cosas y algunas se caían al suelo a la vez que maldecía. Ella vio a Cooper un momento, se acercó y se sentó en una de las sillas a su lado.
Lo escudriñó con detenimiento.
Estaba pálido y el sangrado comenzaba a detenerse. No sabía si era porque había perdido mucha sangre o porque comenzaba a cicatrizar. Sabía que era muy rápido para una persona normal, pero estaba en un mundo donde ella podía controlar la electricidad. Todo era posible.
Blue Velvet tomó un mechón de cabello de Cooper y lo apartó de su rostro.
No paraba de observar lo pacífico que se veía. Era tan diferente al tarado que había conocido.
Blue Velvet observó el pecho de Cooper y frunció el ceño.
Se levantó del taburete de metal y comenzó a despojar sus prendas. Primero la cazadora negra y luego rompió la tela de su camiseta en dos, dejando su pecho desnudo. Todo su torso estaba cubierto de sangre fresca, al igual que su camisa.
Blue Velvet sentía la mirada de Jay a sus espaldas, pero no le dio importancia. Tenía que salvarlo.
Nunca usaba sus poderes porque le hacía la vida más sencilla y esa no era la razón de la vida. Le gustaba el peligro.
Blue Velvet extendió su mano siendo paralela al pecho de Cooper. Pequeñas corrientes de electricidad brotaban de sus dedos hasta el pecho abierto de Cooper. Estaba usando la energía para atraer el metal. La bala comenzaba a hacerse paso entre la carne y rozando el interior del chico hasta que finalmente logró salir pendiendo en el aire.
Una vez fuera, Blue Velvet atrajo la bala hasta ella para escudriñarlo. Ahora la bala flotaba encima de su mano ante sus ojos. La giraba de un lado a otro para observar. Era demasiado diferente al resto. Era una bola ovalada. Similar a un pequeño huevo de metal. Había letras marcadas en toda la contextura.
—¿Eso fue lo que lo atravesó? —preguntó Jay con varias cosas en sus manos.
Blue Velvet no se había percatado delo que cerca que estaba Jay hasta que habló. Ella seguía frunciendo el ceño. Por un segundo Jay lo observó flotando en su mano. Le parecía extraño ver a su amiga de la infancia con cabellos azules y con poderes haciendo flotar una bala. Él sacudió su cabeza y comenzó a diluir una aguja en alcohol.
—Es extraña —susurró Blue Velvet mientras dejaba que la bala cayera en la palma de su mano suavemente como una pluma—, no es de por aquí.
—¿A qué te refieres? —Jay comenzó a unir la aguja y un hilo color carne.
—El único lugar donde venden ese tipo de balas es en Sudamérica, más que todo en Bolivia.
—Entonces los conoces —Jay comenzó a coser la carne de Cooper mientras continuaba inconsciente—, si eres de Latinoamérica…
—Por supuesto que la conozco —Blue Velvet rio entre dientes—, pero ahora debemos buscar a Jeff.
—¿A Jeff? —preguntó Jay sin parar de unir los puntos—, ¿Qué le pasó a Jeff?
—Se lo llevaron —respondió Blue Velvet mientras se levantaba del taburete y colocaba la bala encima de una mesa—, eran unos hombres con máscara de animales.
Jay asintió y no apartaba la mirada del pecho abierto de Cooper.
—Esos eran Darrin y sus «amigos» —respondió Jay—. No sabemos de dónde salen, pero lo ayudan. Darrin siempre ha pensado que los animales eran más libres que las personas porque cazaban a su antojo.
—Entonces han criado a un loco sediento de sangre —Blue Velvet ladeó su cabeza mientras se dirigía a una de las computadoras—, en serio, que son un encanto para elegir compañeros.
—Sabes cómo es Jeff —respondió Jay—, siempre cree en el bien de las personas. Con tal de que quieran ayudar tienen las puertas abiertas.
—Lo entiendo —Blue Velvet comenzó a teclear sin apartar la mirada de los monitores—, ahora yo tengo que salvar su culo.
—¿Y por qué no lo hiciste antes?
—Porque él me pidió que no lo hiciera —Blue Velvet negó con la cabeza y se encogió de hombros. Su ansiedad comenzaba a desaparecer—. Quizás quería saber dónde se ocultaban o saber que tramaba. Algo por el estilo —Blue Velvet dejó salir una sonrisa llena de malicia—. Él sabía lo que hacía, ¿eh?
—Él siempre sabe lo que hace —Jay sonrió y cortó el hilo una vez que logró acabar.
—Sí, pero ahora es mi ex —Blue Velvet vio sobre su hombro a Jay—, y es lindo que un ex hable bien de ti con el resto. Por cierto, —Blue Velvet colocó los ojos en blanco—, ¿Podrías decirle que tenga más citas, por favor? ¿Cuándo piensa tener una pareja? Entiendo que el trabajo sea difícil, pero sería lindo recibir una invitación a una boda de vez en cuando.