Aberrantes

Capítulo 21 - Hay que hacer algo contigo

Theodore extendió sus brazos con una sonrisa en sus labios. Blue Velvet tragó saliva y dio un paso para atrás, quedando a un costado de Jeff.

Una parte de ella se había acercado a Jeff porque no sabía como Theodore podría reaccionar. Este lunático de mierda podría ser un celoso que solo piensa a en desgarrar a Jeff miembro por miembro, nada más por el hecho de estar cerca de su creación.

Y ni siquiera sabía que Jeff era Lebanon.

Los hombres que rodeaban a Theodore se acercaron a Blue Velvet y a Jeff con las armas en sus manos con la mira contemplando al suelo.

—Lissa —habló Theodore con malicia en su tono de voz—, ya estás aquí. Al fin te encontramos.

Blue Velvet abrió la boca para decir algo, pero no se le ocurría nada amable.

¿Blue Velvet sin decir una sola palabra? Ella siempre era elocuente, incluso en los momentos menos esperados. La mirada de Blue Velvet estaba cargada de odio y rencor, Jeff podía notarlo.

—¿Qué está sucediendo? —preguntó Jeff frunciendo el ceño.

—Ella nos guio hasta aquí —Respondió Theodore.

Blue Velvet bajó la mirada mientras sentía los ojos de Jeff sobre ella. Reconocía que debía de estar decepcionado.

—¿Qué? —Jeff no podía creerlo. Los hombres armados se acercaban más a ambos a sus espaldas.

—Ya lo escuchaste, chico millonario —Blue Velvet alzó la mirada para verlo y lo tomó por la espalda antes que cualquier guardaespaldas de Theodore—. La actuación no se me da bien —Blue Velvet colocó los ojos en blanco y giró para ver a los hombres—, ¿Tienen las esposas o algo con que atarlo?

Jeff seguía sin comprender. Incluso la voz de Blue Velvet había cambiado radicalmente. Tenía una voz que te abrazaba y luego te apretaba el cuello.

Uno de ellos asintió y le entregó el artefacto. Ella rodeó las muñecas de Jeff sin antes entregarle algo en su mano. Jeff la empuñó mientras no paraba de observar a su antigua amiga.

—¿Por qué decidieron ir hasta acá? —preguntó Theodore haciendo una señal de que lo llevaran al coche.

Obedecieron y ambos escoltaron a Jeff llevándolo a la salida. Blue Velvet y Theodore caminaban detrás de ellos.

—Es que había sido secuestrado por hombres con máscaras de animales —respondió Blue Velvet.

Cuando ambos caminaban por el enorme club, Blue Velvet escudriñó el lugar repleto por un mar de cadáveres y sangre. El olor a alcohol y sangre impregnaba el lugar. Las luces estaban encendidas a diferencia de que antes solo iluminaban luces de neón. La canción había terminado y quedaba silencio. Lo único que se podía escuchar eran los coches corriendo y sonando sus alarmas. Los policías debían de haberse marchado ante la presencia de Theodore.

Él era un gánster y nadie se podía meter con él.

—Sí, los conozco —dijo él mientras bajaba la mirada evitando manchar sus mocasines—. Se hacen llamar «Los fantasmas de Pestrom». Son hombres con máscaras que sirven a uno con una calavera o algo así. Quería ofrecerles un trabajo, pero no logro dar con ellos. Quizás ese sea tu próximo trabajo.

Blue Velvet asintió.

Sentía un nudo en la garganta. Su ira la estaba devorando internamente.

—¿Cómo nos encontraste? —preguntó ella y sentía como su «maestro» comenzaba a juzgarla—, es decir, ya te iba a llevar a Jeff, no entiendo la razón de buscarnos.

Aún Jeff lograba escucharlos a sus espaldas. Le parecía un tanto fascinante como su sonrisa y su personalidad tan infantil había desaparecido ante la presencia de Theodore para dejar a un chica sin sentimientos con la voz tan apagada que su silencio era tan afilado como una navaja.

Theodore rio entre dientes. Los hombres abrieron la puerta del bar dejando que Jeff saliera primero. Lo colocaron en la parte trasera del auto, él no se inmutaba. Blue Velvet lo observó de reojo.

Se encontraban tres autos estacionados en la carretera. Uno donde se encontraba Jeff, el coche del medio; el primero era el auto de Theodore y el último solo se encargaba de confundir a cualquiera que los siguiera.

—Tienes un GPS implantado, querida —respondió Theodore mientras se sentaba en el asiento trasero. Blue Velvet hizo lo mismo—, ¿No lo recuerdas?

—Claro que lo recuerdo —Blue Velvet cerró la puerta una vez dentro del coche—, solo me pareció extraño verte por allí. En el club de… él.

El auto comenzó a avanzar. Varios hombres se sentaron alrededor de ambos. Theodore siempre iba a salir con guardaespaldas a donde fuese. Seguro o no tenía que acompañarlo alguno de sus gorilas.

—Tenía que buscarte, no te habías reportado en todo el día —dijo Theodore encogiéndose de hombros mientras tomaba su teléfono celular—, por eso tuve que ir a buscarte a la cafetería.

—Espera —Blue Velvet frunció el ceño sin parar de observar—, ¿Tú fuiste el del café?

—Tuve que hacerlo —Theodore continuaba sin darle importancia—, tuve que explotar el lugar porque parecía que estuvieras entreteniéndote demasiado con Jeff ¿No crees? —Blue Velvet apartó la mirada. Olvidaba que él no sabía que ella recordaba cada momento de su vida pasada. Cada sentimiento y cada amistad que tuvo con él. El idiota quería asesinarlo—, pensé que te había secuestrado, así que lancé dos misiles.



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En el texto hay: poderes, peleas, aberrantes

Editado: 18.03.2026

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