Acepto

12

—¿Cómo se atreve? —Tom toma el brazo con el que mi padre me había golpeado. Estaba rojo de la rabia— no tiene ningún derecho a golpearla

—No permitiré que lo hagas —ignora a Tom para dirigirse a mi— ¡Jamás! —grita, zafándose de la mano de Tom.

—Ya lo hicimos, papá, ella es nuestra hija ahora

Los padres de Tom estaban mudos de la impresión, su mamá tenía deseos de llorar y rabia acumulada también igual que su padre.

—¿Cómo te atreves a adoptar a una bastarda y ponerle mi apellido? —dice con asco— siempre me terminas decepcionando.

Tom se iba contra él, pero lo detengo.

Los padres de Tom seguían sin creer lo que sucedía, mis padres ante las personas son todo un amor, las mejores personas de mundo, los mejores padre... pero nadie sabe cómo son ellos realmente, solo yo.

—Alejandro ¿Cómo puedes decir eso? —le reprocha el padre de Tom enfadado —es una niña que necesita una familia y ellos pueden decidir si la adoptan o no, como sus padres debemos apoyarlos y aconsejarlos.

—Si te quedas con esa niña olvídate que tienes padres, jamás la consideraré mi nieta, ¿Escuchaste? —dice con rabia— todo lo que tengo prefiero dárselo a los perros que a esa huérfana y a ti mal agradecida.

Mis ojos se humedecen, como puede ser tan frío, ni siquiera lo intenta, jamás lo hizo, no le hará el daño que me hizo a mí, a mi hija, nunca.

—Señor... —Tom quiso decir algo, pero lo interrumpo.

—¿Mama tu qué opinas? —digo limpiando mis lágrimas.

Ella como siempre, mira a mi padre y después a mí, ¿Es que jamás tendrá una decisión propia? ¿Hasta cuándo seguirá arrastrándose junto con él? Nunca he logrado ver un referente en mi mama, siempre ha sido la sombra de ese hombre.

—Entonces todo está claro, si algún día cambian de opinión serán bienvenidos, pero por ahora la puerta es lo suficientemente ancha para los dos, pueden irse.

Doy media vuelta y subo al cuarto de Ruth firme en mi decisión.

Mientras subo escucho como mi padre reclama y grita un par de cosas, al final solo escuche la puerta cerrarse de un portazo.

Acuesto a la pequeña en su cuna, mientras ella duerme sin saber nada de lo que sucede a su alrededor. Los niños solo son inocentes del mundo y sus habitantes.

—Algún día se arrepentirán no te preocupes —le digo triste acariciando su pancita— ya veremos si los perdono y si tú deseas tener esa clase de abuelos.

—Anni —Tom estaba en el marco de la puerta preocupado.

Camino hacia él y cerramos la puerta despacio.

No pude evitarlo y lo abrazo llorando.

—Siempre los decepcionó, pero no puedo girar en torno a él —le digo llorando— no quiero ser como lo mama y no lo voy a hacer, aunque jamás pueda volver a verlos.

—Tranquila —dice abrazándome fuerte— veremos qué sucede con el tiempo, por ahora dejaremos las cosas así. — besa mi cabeza.

Lloro un buen rato hasta que no puedo más, Tom todo el rato me abrazaba y susurraba en mi oído que todo estaría bien, tenemos una hija y debemos ser fuertes.

Los padres de Tom suben, se acercan a mí y me abrazan un momento y después entran al cuarto de Ruth, mientras que yo paso al baño para arreglar mi maquillaje.

Escucho el timbre de la puerta de entrada y Tom grita que él va.

Al salir del baño bajo al primer piso y veo la imagen más hermosa de mi vida. Los padres de Tom tenían a Ruth en sus brazos le hacían cariño y jugaban con ella junto a nuestros amigos que habían llegado. Están ahí riendo, peleando por quien la tomará primero.

Si solo mis padres hicieran lo mismo... La idea era decirles a mis padre y después cuando llegaran los chicos celebrar todos juntos.

—Pero si ahí está la mama primeriza —Jenny corre para abrasarme, casi me tira al suelo.

Todos nos abrazaron y nos felicitaron, al menos ellos si están felices, los considero mi familia. Al crecer con unos padres como los míos, aprendes que ser familia va más allá que la sangre.

—Te veo muy feliz amiga —me dice mi amiga— me alegro muchísimo, te dije que solo debes dar el primer paso con Tom.

Con Jenny, Beth, Florecía, Constanza, Sara, Raquel y mi suegra estábamos en la cocina conversando.



Maria.A

Editado: 30.09.2019

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