Agatha y los desquiciados

14. Enamorada

El primer día que estuve viviendo con Aron fue extraño, estuvo muy serio y me habló poco. Eso me preocupó, ¿algo que dije le habrá molestado? Todo el tiempo estaba ocupado y no podía hablar casi conmigo, hablábamos más incluso cuando no vivía con él. Yo lo ayudaba en las mañanas a enlistar a Jamie, le hacía de desayunar… sí, como lo ven. Aprendí a hacer desayunos con videos de internet. Lo ayudaba con las tareas, lo llevaba a la escuela ya que esa semana, Aaron estaba muy atareado y no tenía tiempo para nada. Después de llevarlo, me iba a clases.

Me quedaba mirando a Aaron a escondidas mientras escribía, se pone muy serio y caen cabellos por su frente, es increíble verlo a diario. En tan solo esa semana, me aseguré de lo que sentía por él, ya no cabía duda. Estaba enamorada de Aaron. Lo estaba. Creo que siempre me he sentido así y no quería que fuera real. Es inevitable sentirme así. Debo decirle y debo hacerlo pronto.

Para el sábado, Tamara se llevó a Jamie de viaje. Ellos acordaron con el juez que ella lo tendría los fines de semana. Por eso, se sentía silencioso el lugar. Sin Jamie corriendo y gritando por todos lados. Así que estaba sola con Aaron. Sola, sola. ¿Por qué se sentía tan raro? ¿alguna vez habíamos estado así? Bueno creo que sí, siempre. La diferencia es que ahora puedo ver claramente que quiero estar con él, no habría nadie mejor para mí que él. Por esto siempre me sentía de esa manera, por eso temblaba y me sonrojaba, por eso lo abrazaba tanto, por eso sentía esa sensación en mi estómago o el hormigueo en mi cuerpo cuando él me tocaba. Por eso nadie más me hacía sentir así. Quiero que me bese otra vez.

Bajé a la cocina, eran alrededor de las nueve de la mañana. Aaron estaba de pie cocinando, ¿habrá algo que él no sepa hacer? Llevaba unos jeans negros ajustados que marcaban sus largas piernas y su trasero. Jamás me había detenido a mirárselo hasta hoy, quisiera morderlo. La sola idea me hizo reír muchísimo pero como estaba de espaldas, no se dio cuenta. Tenía una camisa de cuadros roja y unas botas puestas. ¿Saldrá tan temprano? Me apoyé de espaldas contra la pared mientras lo contemplaba. Quiero abrazarlo, quiero abrazarlo, pero me da pena. ¿qué dirá si lo hago?

Aaron apagó lo que tenía encendido y empezó a acomodar dos platos. Cogí valor, no sé de donde porque soy cobarde y todo me aterra. Caminé hacia él y lo abracé por detrás.

- Buenos días… - Le dije con voz temblorosa.

Él se giró, me miró y sonrió. Me sonrojé muchísimo.

- Te ves preciosa, princesa. – Me dijo mientras tomaba mis manos. Yo temblaba y el solo reía al verme tan nerviosa, yo no reía.

- ¡No te rías de mí! – Le dije molesta porque no debe hacer eso. Es irritante.

- Estás como un tomate, gata. – Me dijo y me abrazó, también lo abracé y me sentí tan extraña, pero bien. Increíblemente bien.

- Aaron…

- ¿Sí?

- Eres a quién más quiero en el mundo.

 

-Aaron-

- Eres a quién más quiero en el mundo. – Me dijo ella y no pude evitar sonreír como un tonto. La apreté un poco más hacia mí y luego tomé su rostro con mis manos, acariciándola con cuidado y la miré a los ojos, seguía muy roja. Estábamos jodidamente cerca, tanto que podía sentir su respiración.

- Y tú le das sentido al mío. – Le dije y ella sonrió. Quise besarla, iba a hacerlo, estuve tan cerca…

- ¡Aaron se descompuso tu timbre! ¡abre de una vez idiota! – Se escuchó el grito de Jordan. Me enojé de inmediato porque me interrumpió, sentí que ella también quería que la besara y llegaron ellos a dañar el momento.  Agatha se separó de mí y fue a abrir la puerta. Maldición.

- Mira lo que me hicieron. – Le dijo Linda sonriendo a Agatha, mostrando orgullosa una enorme marca en su cuello.

- Nunca me han hecho una. – Respondió mirando hacia abajo.

- Dile a tu mozo que te la haga. – Le dijo Jordan señalándome. Todos rieron y ella se sonrojó. Gordo maldito. Es mi amigo, pero no se cansa de avergonzarme con ella, y más sabiendo que la amo. Yo nunca lo avergüenzo a el delante de nadie.

- Por estas cosas es que existen los puñales. – Respondí molesto.

Quería estar todo el día solo con ella. Había planeado llevarla a varios lugares ya que al fin estaba libre hoy, pero ellos llegaron a arruinarlo todo. Cuando se hizo de noche, estaba empezando a impacientarme demasiado. No es que no me gusta que vengan, me agrada, pero no hoy. Hoy no y menos tanto tiempo.



Caroline Rebolledo Ospino

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En el texto hay: amor, amor besos romance sexo, esquizofrenia

Editado: 28.11.2018

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