Alicia en el País de las Parafilias

5.5. REVIVIENDO MEMORIAS

No podemos buscar a mi hermano… porque yo soy Alex.

Por primera vez no había lágrimas en mi rostro cuando enfrenté la verdad. No quería que me vea débil y me acepte por lastima.

Entenderé si no quieres volver a hablarme. De todos modos… ya no estaré aquí.

Osiris me dio la espalda y se quedó mirando por las enormes ventanas de la cabina. No podía ver su rostro. Mucho menos sabía qué estaba pensando.

Espera… —dijo al fin—. Necesito entender todo esto. No esperaba algo así.

Ya me voy —respondí—. Gracias… por todo lo que me hiciste sentir.

—No. Solo… dame un momento para procesarlo.

Aún no se atrevía a mirarme.

Lo dices como si después de esto aún pudieras quererme.

Hubo un silencio largo entre ambos. Solo es escuchaba los ronroneos de los gatos durmiendo.

Es difícil de asimilar —dijo finalmente—.

Pero sigues siendo la persona de la que me enamoré

«Se enamoró». Dijo algo dentro de mi. «Entonces ya no lo hace».

Cuando él volteó yo ya no estaba allí. Me encontró bajando las escaleras. Mi tiempo ya se acababa por el trato que hice con la administración de la torre.

—¿Te vas?

Su voz sonaba débil.

Te dije que mi historia no terminaba con un final feliz.

Cada uno podemos escribir un final feliz en nuestras vidas.

No es cierto hermanito... Yo no tuve la oportunidad de escribir mi final feliz...

Escucho la voz mi hermana Alicia que me hace sobresaltar. Hace tiempo que no lo había escuchado.

En mi caso no es así Osiris. Desde hace muchos años. Debo irme porque es la única forma de mantener viva a Alicia.

—Lo que le pasó a ella no es culpa tuya. Y si estuviera viva no merece esa vida. Tú no lo mereces. Mereces ser feliz y libre.

Al ver a mi hermana Alicia allí como la última vez que la vi. Desnuda y con marcas de estrangulamiento. El dolor vuelve a tocar mi cuerpo. Muchos creen conocer el dolor, , más los que saben de verdadero dolor saben que este no solo toca mi piel y huesos. Te perfora hasta el alma. Y no hay ninguna pastilla que te sane el alma. Al menos hasta ahora la humanidad no la ha inventado.

Tú no sabes lo que merezco por mi culpa mis padres no están. Celeste no está. Alicia... hice cosas terribles. —mi voz tiembla —no sabes quién soy

Eres una persona que tiene problemas y carga con un dolor profundo. Eres Alex y aunque lo seas yo te...

—Él se equivoca... —mi hermanita me toma de la mano la tienen muy fría. —manterme con vida no es un problema ni un dolor.

Siento que me aprieta la mano y me jala hacia abajo. En el pasto de la campo de fútbol un agujero se abre y sale la liebre de felpa.

—¡Amiga Alicia hemos venido a llevarte a un nuevo reino!

Un sombrero de copa rueda hacia mis pies.

Te buscamos por todo el mundo hasta nos perdimos de rumbo. Pero al fin después de millones de segundos te encontremos entre tantos rotundos.

Suelto una sonrisa al ver a mis antiguos amigos.

—¿Y la rata siempre durmiente?

La liebre de felpa se rasca una oreja con la pata.

—¿Con quien hablas? —la voz de Osiris se escucha como si estuviera muy lejano.

Al fin despertó, ven vámonos —La liebre me llama con un gesto —está muy emocionada por volver a verte.

Para que estar en este mundo asqueroso dónde todo es defectuoso en nuestras fiestas del té todo era muy hermoso.

El tipo del sombrero hace una reverencia y me cede su mano huesuda.

Soy eternidad. Soy locura en ti. Soy Alicia en tu país, el sombrero pregunta por ti.

—Solo has de llevar equipaje sonrisas y por mapa tú tendrás tu imaginación.

La liebre de felpa da saltos hasta llegar a mi. Ambos me toman mi mano. Me jalan hacia la salida.

Allá todo es el color de la eternidad.

Mi hermanita me abraza la pierna. Ha empequeñecido mucho o bueno yo crecí mucho.

Si solo deja a Alex y Osiris. Ellos no saben nada de tés. —bromea la liebre.

En este mundo las personas recuerdan…

en el nuestro, las historias nunca mueren. —doy un paso con mis amigos.

Es mejor dejar atrás otra vez este mundo donde solo hay daño y dolor. Donde las personas son más peores que los monstruos y villanos de cuentos. Donde mi hermana Alicia murió.

Cuando siento el cálido abrazo de Osiris.

Él forma parte del mundo real. No es tan malo.

—¡Déjala mal nacido!

La liebre de felpa se sube a su espalda y abre la boca. Sus colmillos sobresaltan como si fuese un animal rabioso. Muerde el brazo de Osiris. La sangre cae al piso.

Más Osiris se aferraba más a mí.

—¡No eres un caballero! Solo quieres aprovecharte de ella!

El tipo del sombrero lo agarra de la camiseta y lo lanza de las escaleras. El rueda hasta la campo. Yo intento ayudarle, pero mi hermanita me sostiene de la mano.

No vale la pena. ¿Había una vez recuerdas? Una Alicia que nunca murió, que seguía viva y viajó a un mundo fantástico.

Ella me sonríe y siento como un alivio y paz regresa a mi mente y corazón.

Sí.

—¡Ahora iremos a una nueva torre! ¿Aun reino llamado Brasil no? ¡Y tú tendrás una misión asombrosa llevar a niñas que sufren allí para que sean princesas!




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