Alma Salvaje [serie Ice Dagers 6]

Capítulo 26

 

 

ARREGLÓ SU TAPADO de piel sintética por octava vez, tomó aire y exhaló sin tener un buen resultado sobre los nervios que estaban comiendo su interior.

En el asiento delantero de esa gran camioneta, el conductor seguía con su mirada en el camino.

—Liam no estoy segura de poder hacerlo.

Ella vio su rostro por el espejo, el hombre espiaba un par de veces alternando su objetivo entre el espejo y el camino.

—Háblame, por favor.

Ojos verdes se vieron en el objeto, brillantes por la falta de luz.

—Ten calma —habló con tranquilidad—. Aria no te habría dado esta misión si no te creyera capaz.

Shelly frunció el ceño.

—Aria me eligió porque soy la única humana en el clan, si estuviese Jake lo habría escogido a él.

Secó el sudor de sus manos en su vestido de noche, era increíble la facilidad con que los pumas podían obtener cualquier cosa que necesitara para realizar su cometido.

—No estarás sola —Liam suavizó su voz—. Yo estaré contigo hablando por el audífono, te guiaré y ten por seguro que si algo sale mal atravesaré esos muros para sacarte de ahí.

Shelly se acercó al espaldar del asiento del acompañante, su relajada figura estaba oscurecida, la única luz que le permitía verlo era la de los focos delanteros del vehículo.

—Sigo sin estar segura ¿Y si me descubren? ¿Y si algo sale mal?

—Shelly hemos atravesado tres estados para poder llegar hasta aquí, no voy a dar marcha atrás. Asistirás a ese Evento, vas a hacer tu trabajo y recopilarás información para que Aria pueda hacer volar en pedazos el Cubo de Kreiger y libere a sus amigos, así podamos tener algo de paz en el clan.

—Bien, ya entendí, no tienes que ponerte malhumorado, soy una mujer que está a punto de meterse en algo ilegal.

—Lo sé, es peligroso, de haber podido me habría negado a que lo hicieras, pero no tenía otra opción.

Para estar tranquilo y asegurarse de que ella estuviese bien, Liam se había atrevido a exigirle a Aria que le dejara ser parte de la operación.

—Ya casi llegamos —anunció—. Recuerda, eres una joven rica, curiosa e ignorante de lo que sucede ahí, tu madre te regaló esa entrada como regalo de cumpleaños ¿Entendido?

—Sí, yo soy la dama rica y tú eres mi apuesto chofer.

Contuvo una risa de loca, Liam sonrió, volvió a verla por el espejo con sus ojos cambiados al dorado.

—Concéntrate Shelly, si todo sale como lo esperamos en dos horas estaremos desocupados.

Liam se detuvo en la entrada, unas enormes puertas negras era lo único que podía ver en la oscuridad, le entregó a un guardia su identificación falsa, a ella casi se le sale el corazón cuando aquel hombre se acercó y observó a su pareja detenidamente y luego a ella.

Sus nervios no disminuyeron cuando el guardia abrió las puertas y Liam condujo hasta la entrada de una enorme y brillante mansión.

—Haga lo que haga no dejes de hablarme —le exigió cuando el leopardo detuvo el motor—. Por favor, necesito oírte.

—Descuida —se dio vuelta, tomó su mano con firmeza y la besó con suavidad—. Me tendrás ahí, ahora vete.

Abrió la puerta y como pudo encontró su equilibrio para caminar sobre los tacones, se acomodó su tapado y su bolso con la identificación falsa y el aparato que emitía el pulso eléctrico.

Rogaba por que no hurgaran en los bolsos.

Caminó por el sendero circular pavimentado en cuyo centró se encontraba una fuente de agua. Subió por los escalones hacia la puerta de madera decorada con figuras de ángeles. Tocó el timbre y una ronca voz se escuchó desde el pequeño parlante debajo:

—Nombre y apellido por favor.

—Eleonor Bellamy.

—Adelante.

Respiró profundo armándose de fuerza y entró.

El interior era impresionante, una escalera doble tapizada por alfombra roja le dio la bienvenida, a su derecha e izquierda columnas de mármol sostenían un techo con pinturas de animales salvajes y hombres enfrentándose a ellos, un candelabro iluminaba esa sala desde el centro del techo, grandes ventanas se podían ver al final de las escaleras.

—Señorita Bellamy —dijo un joven a su derecha—- Acompáñeme, la sala se encuentra por aquí.




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