Amor Propio

Capítulo 2: Oficialmente te odio

 

Si empacar fue difícil, ahora imagínate acomodarlo todo de nuevo, una total pesadilla. De hecho, una muy horrorosa. Fueron horas agotadoras de vuelo y solo pudimos dormir, pero hoy toco lo peor. Nos mudamos a un pueblo pequeño en Londres. La gente de aquí es muy amable, demasiado para mi gusto. Soy una persona reservada y aquí la palabra privacidad al parecer no existe. Luego de acomodar casi todo, lo admito ya no puedo más, a mi madre se le ilumino el cerebro cuando se le ocurrió que era mejor mandar a pedir comida que cocinar a esta hora.

Ahora solo estoy tirada mirando lo que será mi nuevo hogar. Es cierto que es más grande que mi antigua habitación, sus paredes son blancas, sin ningún tipo de decoración. Y por el momento prefiero que sea así. En el avión mi madre me dijo que de hecho ya había aceptado una oferta de trabajo, la razón por la cual nos mudamos en realidad. Lo que me hizo pensar que es una real perra por no haberme dicho antes. Y hablando de perras desgraciadas Xiomy no me llamado ni escrito en todo el día y yo no lo haré. Además de cansada, mi orgullo no me lo permite así sea mi mejor amiga, que muestre un poco de interés, aunque sea.

Aún recuerdo el día que confeso que Asher le gustaba. Estaba tan furiosa y celosa que no pude hablarle, pero después de un rato solo podía reírme al imaginarme la asquerosa escena de mi hermano con mi mejor amiga. Sin embargo, no le escribí, ni la llame, a pesar de ya no estar molesta, el orgullo no me lo dejó y luego de tres largos días ella cedió y fue la primera en pedir disculpas. Estúpido ¿no?

La extraño y no he estado ni tres días sin ella. A pesar de todo, ella es la única que me hace sonreír cuando me siento mal. La única que sabe en perfecto estado como me siento sin siquiera preguntarme, con la única que puedo llorar por largas horas sin cesar y ella lo hará sin dudar. Debo acostumbrarme a la idea de que ahora solo hablaremos a través de la computadora, que ya no habrá más abrazos ni noches de terror, ni salidas, nada de eso, ya todo se acabó.

La canción designada para Xiomy rompe el melancólico silencio.

-   Hola amargurita ¿Cómo estás? –Ruedo mis ojos al escuchar el patético apodo que me dio desde el primer día que nos conocimos y jamás va a cambiar. -

 

-   Hola amor, me encuentro muy bien ¿y tu?

 

-   No uses el sarcasmo conmigo Cox, no te conviene – Aquí vamos de nuevo-  Y dime, ¿Londres es tan encantador como dicen?

 

-   Aun no lo sé Xiomy, no he salido de casa, pero no esta tan mal –estaba tan casada que ni siquiera me moleste en mirar por el cristal cuando el taxi nos trajo. - Además he estado muy ocupada organizando mi habitación, ya sabes como es mi madre.

 

-   Claro que se cómo es tu madre, jamás olvidare aquel día, solo de pensarlo me muero de la vergüenza. –Me carcajeo solo por el recuerdo. Teníamos apenas 14 años para entonces. Mi madre estaba remodelando la casa, y comenzó por la sala. Compro una enorme alfombra de ceda. Lo irónico, no quería que nadie la pisara. Y cuando Xiomy llego a la casa, se me olvido informarle de la nueva y ridícula regla de mi madre. En menos de un abrir y cerrar de ojos mi madre estaba gritando como loca e incluso voto a Xiomy de la casa. Luego de eso fue muy difícil convencer a Xiomy de que viniera a mi casa y no la culpo. – si ríete todo lo que quieras, a mí no me causa gracia alguna.

 

-   Y ahora ¿Quién es la amargadita? – Rio bajo, para que no me escuche o me colgara en la cara. - ¿Hola?

 

Y sí, me ha colgado en mi cara, esa mujer está loca y sin remedio, pero ya se le pasara.

 

Mañana iré a una universidad privada, donde van a transferir mi expediente para que pueda seguir estudiando. ¿No se los dije cierto? Soy estudiante de enfermería, de hecho, este va hacer mi segundo año. Es una profesión que me llena, el poder ayudar a otros con su dolor y sufrimiento. Algo irónico, ayudar a otros cuando eres tú el que en realidad necesita ayuda. Pero por lo menos en mi mundo así no funciona. A veces hay que dejar de ser de uno para ser de los demás. Y mi padre me lo ha dejado más que claro.

 

Pongo el teléfono a cargar y me preparo para dormir, sin olvidar mis preciadas medias. Después de mi trauma no puedo estar descalza en ningún tipo de suelo. Razón por las que nunca he ido a la playa, de solo pensar en sentir la arena me da arcadas y nauseas. Prefiero no saber que se siente. Xiomy siempre intentó cambiar eso de mí y jamás pudo. No tengo remedio en absoluto, estar sin medias es como revivir el momento. Así que no insistió más y solo me dejo por malacostumbrada.

Despejando todo pensamiento cierro mis ojos, cayendo rendida en los brazos de…

¿En serio se creen eso? Ya no soy un bebé para que me carguen.

 

***

-   ¡Alessia Cox! ¡Levántate en este preciso momento!

 

Me volteo sin hacerle caso a la loca que grita del otro lado, lo más seguro sea la vecina. Desecho esa idea cuando siento el frio adueñarse de mí, mi hermosa madre me ha dejado sin sábanas y no está tan contenta que digamos. Cruza sus brazos y su mirada reprobatoria me dice que de verdad está molesta.

 

-   Si mamá, buenos días, yo también te amo. –Digo sarcásticamente, el sueño me abandona en su totalidad y entro directo al baño, dejando a una madre muy enojada al otro lado.

 

-   Te quiero lista en 20 minutos Cox. –Ruedo los ojos, ya ni al baño se puede ir en paz en esta casa.

Luego de hacer mis necesidades voy a ver la hora y efectivamente ya son las 9:00 am y mi cita en admisiones era a las 8:30 am. No me sorprende para nada, la impuntualidad es mi segundo nombre. Aun así, aligero mis pasos y me pongo lo primero que veo. La mayoría de mi ropa son colores oscuros o negro, de hecho, el negro es mi color favorito. Así que no es como si tuviera mucho que escoger. Jamás me verán con algo de colores pasteles, ni mucho menos rosa, que asco. Al finalizar solo tengo una camisa de manga larga la cual tiene integrada un gorro, color vino, pantalones negros de rotos y mis amadas vans negras. Voy al espejo de prisa y no me veo tan mal, solo mis greñas arruinan el momento. Así que agarro el primer cepillo que veo y desenredo con dificultad, aquellas que quisieran tener el pelo lacio desháganse de esa idea. No es nada fácil, la gente se cree que solo desenredas y sigues tu camino, pero en realidad…. La realidad es que si, solo desenredas y sigues tu camino, por eso es tan difícil, porque no tienes otra opción.



Omy

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En el texto hay: rencor, superacion, amor

Editado: 19.03.2020

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