Amor y Magia Negra

Capítulo cincuenta y tres: Inocencia

Sol, brilloso obre celestial. Calor, que se escabullía a través de el dosel de las camas de la torre de Gryffindor. En una de las camas del centro, una pequeña de cabellos negros descansaba con los ojos abiertos, parpadeaba mientras se dedicaba a pensar en aquel día, en aquella indeseable mañana. Sacó una de sus manos del dosel para tomar un pequeño reloj de pulsera que tenía guardado en su cajón, de las pocas cosas que le quedaban ya que los días anteriores se había encargado de dejar todo su equipaje listo para ese mismo momento. Observó que eran diez minutos pasadas las seis, por lo que decidió levantarse con rapidez para tomar su uniforme y de esta manera cambiarse.
Salió del baño y se encontró con Lily y Meryl, al parecer ambas también se habían levantado para apresurarse a bajar a desayunar. No se dijeron una palabra, tan sólo se miraron y Calynn emprendió la marcha hacia las escaleras del dormitorio, bajó con pasos silenciosos, intentando no despertar a nadie hasta que logró salir por el cuadro de la Señora Gorda.

Decidió sentarse allí afuera a esperar a sus compañeras, recordaba lo que había sucedido hace solo unas horas en aquel mismo lugar, la silueta de Severus abandonándola allí para siempre tan sólo lograban humedecer sus pupilas, anhelaba terminar con este infierno lo más pronto posible.

-¿Pero qué haces aquí a esta hora? -cuestionó la mujer del cuadro que se encontraba a espaldas de la niña, Calynn se llevó un susto al escuchar la voz-. Siento espantarte, pero, ¿por qué te encuentras tan solitaria al principio de esta mañana? -terminó la mujer, excusándose por su repentino hablar.

-Me voy de aquí, para siempre -comenzó Calynn ganándose un gesto de confunsión por parte del a mujer-. Si usted tuviera que dejar ese cuadro que ha habitado por años, ¿no le gustaría levantarse temprano en el último día que pudira disfrutarlo?, ¿o preferiría desperdiciar su tiempo durmiendo dentro de este, dejando ir su última experiencia? -hizo una ligera pausa, tan corta que no dejó a la mujer contestar-. Eso es exactamente lo que hago hoy, de todos modos ya no hay nada que hacer.

La Señora Gorda no contestó nada de inmediato, se limitó a bajar la mirada mientras daba pequeños pasos alrededor del espacio del cuadro. Al menos era capaz de entender y compartir los sentimientos de la pequeña Black.
Lily y Meryl llegaron minutos después, Meryl iba guardando algunos frascos dentro de su túnica mientras pasaba a través del cuadro.

-¿Qué llevas ahí? -cuestionó Calynn bastante intrigada.

-Algunos de estos es la dosis que necesitaré para mantener mi aspecto de Meryl, pero también llevo un par de frascos de esencia de díctamo, nunca se sabe si la podríamos llegar a utilizar -comentó e hizo una pausa bajando la voz-, sobre todo con Bellatrix rondando por ahí y su afición a los cuchillos.
Calynn se limitó a asentir con la cabeza mientras observaba los frascos que tomaba con las manos.

-¿Y cómo sabes diferenciarlas? -preguntó la pequeña Black antes de que Meryl terminara de guardarlas.

-Ya he hecho varias pociones Multijugos y cada una tiene su propio color -comenzó, dejando estupefactas a Lily y Calynn-. Recuerdo que algunas de los Mortífagos eran de colores negros, oscuros e incluso una vez vi alguna de color carmín. Pero la esencia de Meryl es de color ámbar, para mí refleja la inocencia de la niñez, aunque su sabor se combina con sus ideales discriminatorios de las demás casas y le quita el toque dulzón en el sabor -mencionó mientras recordaba cada vez que la tomaba-. Así que, la poción multijugos es aquella de color ámbar y la esencia de díctamo es de color marrón, así no me confundo en absoluto -terminó mientras guardaba el resto de los frascos dentro del bolso de su túnica.

-¿Bajamos a desayunar? -interrogó Lily casi llegando al borde de las escaleras, recibiendo la aprobación de las chicas con la cabeza.

-Suerte pequeña -mencionó La Señora Gorda a Calynn, quien volvió la mirada hacia ella y le dedicó una leve sonrisa.
Bajaron los escalones con cautela, no querían hacer demasiado ruido, deseaban que su presencia pasara inadvertida para evitar dar explicaciones. Se sentaron en la esquiena más cercana a la mesa de profesores ya que el desayuno ya estaba servido. Una vez comenzaron a desayunar, las tres se percataron de la presencia del director en la mesa de profesores, aunque McGonagall no lo acompañaba.

-Señor director, nos levantamos bastante temprano como usted dijo para que todo vaya acorde al plan -dijo Meryl antes de servirse el primer plato de uvas que encontró por ahí.

-Me alegra que lo hayan hecho, ¿cómo se sienten? -preguntó Dumbledore con cierta pesadez, no quería que las pequeñas se preocuparan desde antes, pero sabía que sería inevitable.



Sabrina C.

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En el texto hay: magia, jkrowling

Editado: 18.01.2019

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