Ante los ojos de los dioses

Capítulo 15

—Soy toda oídos, cariño —pronunció Adara sentándose frente a su nieto.

—Es sobre Gabriel —dijo haciendo una mueca, yendo sin rodeos.

Adara tuvo que hacer un esfuerzo para no brincar ahí mismo y gritar ¡ALELUYA!, pero por suerte lo consiguió y solo le pidió a Ares que continuara.

—No me gusta que este en tanto contacto con Adrienna.

— ¿Y eso por qué, hijo? —Ares la vio como si hubiera perdido la cabeza.

— ¿Se te olvido que él le rompió el corazón? —dijo apretando la mandíbula al imaginar siquiera tal escena y recordar la mirada desolada con la que lo había visto la escritora al contarle sobre su relación con el beisbolista.

Adara hizo una mueca imperceptible antes de hablar—. Si ella ya le perdono, no veo que tenga de malo. Él ya me explicó como pasaron las cosas y ahora solamente tiene en mente a la que pronto será su esposa y estoy segura de que él se preocupa mucho por Adrienna igual que todos nosotros —confesó suavizando su mirada al recordar dicha conversación que durante varias horas la dejo con un sabor amargo, pero que eventualmente le trajo tranquilidad—. Recuerda que él la conoce desde que son niños y es comprensible, y hasta cierto punto admirable, que conserven su amistad por sobre todas las cosas.

Ares frunció el ceño con molestia y sus dientes casi rechinaron de lo fuerte los tenía apretados.

— ¿Qué tiene de malo él que los dos sigan juntos según tú? —cuestiono Adara riéndose por el doble sentido de la pregunta.

—Se pasa el día pegado a Adrienna como una lapa y no deja de hacer comentarios descarados sobre su estado y su antigua relación.

—Lo que me describes es la actitud que tendría cualquier amigo preocupado por la salud de-

— ¡No es lo mismo! —exclamó levantándose y comenzando a pasearse como león enjaulado.

Entonces Carponio tenía razón en ese aspecto” pensó fugazmente la mujer al ver el estallido de Ares

— ¡Me pone enfermo cada vez que él la trata como si todo fuera igual entre ellos! ¡Por no mencionar que todavía no han desaparecido las ganas que tengo de romperle la cara!

— ¿Por qué? —preguntó atónita Adara.

Ares paro en seco y clavo su mirada ardiente en su abuela—. Dejó a Adrienna por otra mujer cuando estaban comprometidos. Vi como los ojos de ella se nublaban al contarme lo que paso y siento estallar de ira al recordar como a pesar de todo, lo sigue defendiendo como si lo mereciera —explicó apretando los puños y sintiendo como un impulso salvaje lo dominaba, el cual consistía en montarse a Adrienna al hombro y alejarla de Gabriel lo más rápido posible.

—Bueno… —musitó Adara sin saber muy bien que decir ante lo que le contaba Ares—. Además… —dijo instándolo suavemente a que continuara.

Ares paso una mano por sus cabellos, exasperado.

—Además de que ella le sigue el juego y le sonríe cada que le ve. Por no decir que su cara adopta una inmediata expresión de felicidad —dijo sintiendo malestar ante lo que narraba.

—Igual que pasa cuando te ve a ti —señaló Adara como quien no quiere la cosa y procedió a servir el té.

— ¿Qué? —preguntó confundido Ares—. Ella no hace eso —rebatió.

—Por supuesto que sí, ¿o acaso me estás llamando ciega? Ella sonríe en cuanto te ve igual que tú te relajas en cuanto la ves a ella.

—Eso es porque me alegra el ver que se encuentra bien —dijo Ares no muy seguro de sus palabras sin querer pensar mucho sobre lo que decía su abuela.

Adara giró los ojos exasperada, pero conociendo bien a su nieto decidió usar otro método más lento, pero igual de efectivo.

—Ahhh, claro, te entiendo, es igual que si Harmony, Melody, Aleyda o yo estuviéramos heridas —dijo aparentemente concentrada en su taza de té.

—Claro que no —exclamó de inmediato Ares comenzando a enojarse por tal aseveración. Nunca podría ser igual.

— ¿Por qué? Si mal no recuerdo hasta hace unos días no soportaban verse ni en foto. ¿Qué pudo pasar para que consideraras que Adrienna ya no es solamente cosas malas?

—Yo nunca dije eso —exclamo Ares perplejo y alarmado. La rubia lo vio alzando una de sus delgadas cejas y continuo—. Ah, ¿no?



Athenea

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En el texto hay: viajes, amor, dolor

Editado: 09.04.2020

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