Apariencias engañosas: El peligro acecha

19

–¡Brooke, ya ha llegado Jack! –le avisa Oliver desde la planta baja de la casa.

–¡Voy!

Se mira una última vez en el espejo, sonriendo conforme al ver su reflejo. Ese día ya es el baile de invierno, y hace un par de horas que comenzó a preparase para ir con tiempo. El vestido le queda tal y como recordaba cuando lo compró hace unos días, y ha decidido hacerse unas ondas suaves por toda su melena que cae sobre su espalda. Y, para terminar, un maquillaje no muy cargado pero que realza un poco más sus ojos verdes.

Sinceramente, le gusta cómo ha quedado.

Sin hacer esperar más a Jack, agarra su bolso de mano que su madre le ha prestado y donde ha guardado lo esencial, y sale de la habitación rápidamente, pero con cuidado de no tropezarse con los tacones.

En la planta baja, escucha a sus padres hablar con Jack, aunque la conversación se interrumpe cuando ella termina de bajar las escaleras y se acerca a ellos con una sonrisa. Aunque sólo centra su atención en Jack. Lleva un traje algo más informal que los de costumbre, de color negro y camisa blanca. El pelo lo lleva un poco más peinado de lo habitual.

–Qué guapa estás –comenta él cuando llega a su lado, dándole un beso fugaz en los labios.

–Gracias, tú también –sonríe ella.

–¡Ay! Venid, poneos juntos. Vamos a haceros una fotos –interviene Gabriella de repente, señalándoles con el móvil en su mano.

–Mamá…

–Venga, venga –insiste ella.

Brooke pone los ojos en blanco, bromeando, y Jack ríe a su lado mientras le pasa un brazo por la cintura, acercándola más a él. Ella se pone un poco de laso, apoyándose un poco sobre él, y sonríe ampliamente mirando a cámara. Su madre hace un par de fotos más y ya, por fin, guarda el móvil.

Su padre se ha mantenido al lado de su mujer, mirándoles con una sonrisa, pero ahora es él el que habla.

–Bueno, pasadlo bien. Y Jack –le mira a él–, tráela a casa pronto, ¿eh?

–No te preocupes, Oliver –sonríe él.

–¿Por qué hablas de mí como si no estuviese? –Brooke entrecierra los ojos, mirando a su padre, y él ríe.

–Venga iros ya. Que vais a llegar tarde.

Sin esperar mucho más, se despiden de ellos y salen juntos de la casa. Al acercarse al coche, Jack le abre la puerta del copiloto haciendo una pequeña reverencia y ella ríe mientras entra, negando con la cabeza. No tarda en colocarse a su lado.

–Muy caballeroso por tu parte –comenta ella, riendo.

–Lo sé, soy muy romántico –hace un gesto de autosuficiencia antes de sonreír, divertido, y arrancar el coche.

Ella se queda mirándola un momento antes de desviar su atención hacia la vendan, donde su mirada se cruza, inevitablemente, con la casa de Ruby. No ha vuelto a hablar con ella. Ruby sólo le ha enviado un mensaje diciéndole que se lo pasara bien esa noche en el baile, lo que indica que ella no irá. Tal y como esperaba. Le contestó con un simple gracias antes de seguir preparándose.

Vuelve a mirar a su novio, quien le explica en esos momentos que Max y Evelyn ya están esperándoles, y ella asiente antes de inclinarse hacia la radio y subir un poco el volumen de ésta.

Un rato más tarde, por fin llegan al aparcamiento del instituto, el cual está casi completamente lleno. Al igual que para entrar, Jack le abre la puerta al salir y ella le sonríe, agradecida, antes de acercarse hacia la entrada del instituto para ir al gimnasia. Se cruzan con varias parejas en el pequeño camino que hay hasta la entrada, donde ya ven a Max y Evelyn esperándoles.

–¡Brooke! –exclama su amiga al verlos llegar y se acerca a ella lo más rápido que puede.

–Tranquila, fiera. Que te vas a caer –dice ella, abrazándole con fuerza cuando ella se lanza a sus brazos–. Wow, parece que hace cuatro meses que no me ves.

–Es que es una noche especial, deja de ser tan irónica –Evelyn pone los ojos en blanco y ella ríe.

–¿Qué tal, Max? Vas muy guapo –le saluda Brooke mientras Evelyn le dice también algo a Jack. Va vestido con un traje del mismo estilo que el de Jack, sólo que el suyo es de color gris y la camisa es negra.

–Bueno, ¿entramos ya? –pregunta Evelyn.

Pero no da tiempo a contestar a ninguno cuando se agarra al brazo de Max y entran en el instituto por delante de Brooke y Jack. Éste último ríe por lo bajo antes de entrar al centro con Brooke agarrada de su mano.

–Pobre Max, lo que va a tener que aguantar esta noche –le comenta él.

–¡Te estoy escuchando! –se queja Evelyn.

–Suerte, Max –le dice Jack de nuevo, riendo.

–Gracias, amigo.

Brooke también ríe cuando Evelyn les dedica a los dos una mala mirada.

En el pasillo hasta el gimnasio se cruzan con varios de sus compañeros, con los que hablan unos minutos hasta que, por fin –los cuatro unos al lado del toro–, entran en el gimnasio.

Está decorado todo en tonos blancos y azules, con guirnaldas de luces, globos y algunas pancartas que han hecho varios compañeros. Han montado un pequeño escenario donde hay un grupo tocando una canción animada, y varias mesas con comida y bebidas suficientes para todo el mundo.

La verdad, es que todo ha quedado muy bonito.

Brooke mira todo con una sonrisa antes de girarse hacia sus amigos.

–Bueno, ¿vamos?

–Vamos –Jack aprieta su mano y, juntos, se adentran más en el gimnasio.

Se acercan a una de las muchas mesas que también han preparado alrededor de la gente que baila en el centro del gimnasio, donde hay dos compañeros suyos –Cris y Caleb–, y a quienes saludan antes de sentarse con ellos. Intercambian cumplidos y comentan lo bien que ha quedado todo decorado antes de que las conversaciones se mezclen entre sí durante un rato.

El gimnasio cada vez está más lleno y todo el mundo parece estar pasándoselo en grande. La gente salta, baila, ríe… hay un ambiente bastante agradable. Y Brooke, después de tantos días, consigue relajarse y pasarlo bien sin pensar en nada que tenga que ver con Ruby. Realmente, necesitaba una noche así con sus amigos.



Laura G.

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Editado: 05.12.2020

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