Aquel amor que casi me llegó a matar.

39

Algunos platos se impactaban en el suelo para convertirse en astillas, había gritos en todas partes y algunas lágrimas que se perdían con el pasar del tiempo.

—¿Qué has hecho?—me preguntaba Jonathan mientras me alejaba de la multitud.

No respondí, estaba perdida, la fuerza que tuve para gritar a los cuatro vientos parece que desapareció tan rápido al igual de como llego.  

—No puedo creer que nos hayas hecho esto—hubo una pausa—Después de todo lo que pasamos estas semanas pensé que ya estabas lista para continuar.

Sus palabras cortaban profundamente mi ser y sin pensarlo mucho le solté una bofetada.

—¿Cómo te atreves? —lo empuje con todas mis fuerzas--¿Cómo te atreves a si quiera echarme la culpa de todo esto?

El ya no pronunciaba ninguna palabra solo me miraba fijamente tratando de buscarle sentido a toda esta situación.

—Como te atreves a si quiera hablar de una vida juntos después de—mi voz se quebró—Me hiciste pensar que era mi culpa, me hiciste sentir como una completa loca, me hiciste sentir que no merecía ser amada y después de todo eso quisiste volver como si nada.

—Yo también lo sufrí Katherine—hablo por fin.

—¿Cómo lo sufriste?—pregunte al borde del llanto—Lo sufriste en los brazos de alguien más, de seguro que la estabas pasando mal.

—¡No tienes derecho a juzgarme!—grito con algunas lágrimas en los ojos—No tienes el derecho.

—¡Claro que si! ¡Claro que tengo todo el derecho de decir que eres un cobarde!—grite mas fuerza y de una cuenta le solté una bofetada—¡Eres un maldito cobarde! ¡Un maldito cobarde!

 Mi tire encima de él, lo empujaba con toda la fuerza que tenía, con todo lo que tenía guardado en mí, el solo me toma de los manos pero yo seguía intentándolo, seguí intentando derribarlo por era algo más que solo físicamente, quería derribarlo emocionalmente, quería que aunque sea por un pequeño momento el sintiera lo que yo atravesé desde ese día, quería que el dolor le devoraba el alma, la tristeza le robara por completo la felicidad, quería romperlo como yo ese día me rompió.  

—¿Entonces por qué me dejaste volver? —me miró fijamente.  

—Por que por un pequeño momento—hubo una pausa—Por diminuto momento pensé que habías cambiado.

—¡Esto es lo que soy Katherine! ¡Lo tomas o lo dejas!—me grito de nuevo.

Entonces fue ahí que mi di cuenta de la verdad, el no me amaba, el nunca me amo, por que uno no destruye a quien ama y lo mas importante uno cambia por la persona correcta.

—¡Lo dejo! ¡Lo dejo como debí hacerlo hace mucho tiempo!—las lagrimas comenzaron a caer una por una.

Me comencé a alejar de él, y la ultima gota de esperanza desapareció cuando ni siquiera fue por mí, cuando ni siquiera fue a detenerme.

—Supongo que esto se acabó—susurre para mí misma.

Trataba de buscar una salida, pero todo era un caos, podía ver a los padres de Dayana discutir en un rincón, pude ver a la hermana de Dayana llorar en otra mesa y podía ver a Dayana simplemente inmóvil con la mirada perdida.

Me acerque a la salida, pero Dayana me detuvo pareciera que tendría la segunda confrontación de la noche.

—Jamás fue mi intención enamorarme de el—hablo sin mirarme a los ojos—Y no quiero tener a este niño.

—Mi intención tampoco fue que todo esto se convirtiera en un desastre—le respondí—Espero que puedas resolver todo con el de la mejor manera, se la madre que tu necesitabas cuando niña y si no toma la decisión que sea mejor para la criatura.

 —Lo daré en adopción—respondió de inmediato.

—Lo que sea lo mejor para él bebe—dije mientras me acercaba a la salida.

Pero alguien me detuvo, alguien tomo mi mano y mi sorpresa fue que era la hermana de Dayana.

—Estar rota no te da derecho a romper a los demás—se dirigió a mi con los ojos llenos de lágrimas.

—Lo sé—suspiré y por fin me fui del lugar.

Me perdí tanto en mi rencor, tanto en mi dolor, tanto en mi triseza que no me daba cuenta en lo que me había convertido, me había convertido en un monstruo como ellos o quizás en uno peor.  



Enrique Salazar

#112 en Joven Adulto

En el texto hay: drama, dolor y amor, decepción

Editado: 19.08.2020

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