Aquel amor que casi me llegó a matar.

53

Había llegado a la boutique con unos cuantos minutos de retrasos y me sentía apenada por eso.

—Aquí estoy—anuncie mi entrada a la boutique—Ya podemos comenzar.

Bobby solo rio al verme mi apresurada entrada, me abrazo con fuerza cuando ya me encontraba a unos pasos de él. 

—Kat solo fueron algunos minutos—seguía riendo—Lo importante es que estas aquí conmigo.

Sus palabras me derretían el alma, Bobby fue la manera en que le vida me dijo que no todo era dolor.

—¿Ya te vas a probar alguno de los trajes? ¿Ya sabes qué color usuras tú? ¿Van usar el mismo color de ropa?—pregunte con insistencia y mi emoción era evidente.

—Lo mío ya está todo listo, ya tengo el color, el tipo de ropa—el solo reía—Hoy no se trata de mí, sino de ti.

Mi cara lo decía todo, yo estaba confundida y el solo se reía de mí.

—¿De mí? ¿Y cómo porque?—pregunté y su risa se volvió mas fuerte—Sigo sin entender Bobby.

El me abrazo con fuerza y ahora solo me sonreía.

—Hoy se trata de la persona que me acompaño en todo, en todo lo que viví para llegar a donde estoy ahora—el seguía sonriéndome—Se trata de ti, quiero que en el que es quizás el día más importante de mi vida tú te veas hermosa pero no quiero que solo te veas hermosa, quiero que te sientas hermosa, porque eres un ser increíble Kat.

Algunas lágrimas caían por mis mejillas, siempre he sido una persona sensible pero todo el proceso por lo que he pasado me ha hecho aún más, pero sobre todo me ha hecho más agradecida por todo lo que tengo ahora y por aquellos que se quedaron conmigo cuando no era alguien roto.

—Sigo sin entender cómo es que me quieres tanto—hable mientras me secaba algunas lágrimas—A veces no entiendo que vez en mí, que me hace tan especial.

—Porque eres alguien muy especial, si tan solo te dieras cuentas de lo mucho que haces feliz la vida de otros—seco delicadamente mis lágrimas—Debes aprender a darte el mismo amor que das a otros.

—Estoy trabajando en ello—le sonríe aun con los ojos llorosos—Soy mi trabajo más importante.

—Y veras que cada sacrificio que hagas por ti te dará las mejores recompensas—el solo me sonreía—Ya es tiempo de que este bello capullo florezca.

Después de secar mis lágrimas por completo, dio comienzo lo que Bobby tenía planeado desde un principio.

Tenemos que encontrar el vestido ideal para ese maravilloso día—hablo emocionado.

Recorrimos la boutique completa pasamos de colores cálidos a fríos, me pobre uno tras otro pero no encontraba ninguno que realmente me gustara, sentía que decepcionado a Bobby por no haber encontrado ninguno vestido.

Me pobre un vestido corto de color olivo, sin mangas pero ambos decidimos que no era muy bonito ni especial.

Seguimos en nuestra buscando y en un rincón del lugar nos topamos con un vestido color rojo vino de mangas largas, el vestido era lindo pero ambos concordamos que parecía más que un vestido de gala que de una dama de honor.

Un vestido rosa se sumó a la lista de los rechazados, le siguió uno color salmón que descartamos de inmediato, después uno morado con un escote pronunciado, probamos el negro como último recurso y no nos funcionó.

Quizás no es nuestro día de suerte—mi voz sonó algo desanimada.

Aún nos quedan algunos colores por probar—el aun no perdía la esperanza.

 Probamos los colores faltantes y quizás por arte de magia lo encontramos.

Creo que es este Bobby—salí del probador—Creo que ya lo tenemos.

Su carita de lo decía todo, estaba maravillado por verme parada ahí con aquel vestido azul difuminado, con un azul tan fuerte como la noche que cubría casi todo mi pecho e ir bajando de intensidad hasta llegar a un azul tan claro como las olas del mar que escondía mis pies a la vista de todos.

Bobby corrió por unas cuantas flores y las coloco en mi cabello creando una especie de corona, coloco una mano en mi hombro y yo la presione con fuerza.

Me mire al espejo y me sonríe a mí misma, desde que me probé mi vestido blanco aquel día pensé que no podría volver a sentir esa sensación nunca más.

Pero ahora aquí de frente a mí, me veo y me amo a mí como jamás pensé que podría hacerlo, amo mi sonrisa, amo mi piel, amo mi cabello y amo cada parte de mí con locura.

Y lo más importante es que soy amada por otros que me han cuidado en mis días más grises y siguen aquí en los días en los que estoy descubriendo quien soy.

Gracias por ensenarme a quererme—las lágrimas volvieron a mí—quiero que este momento lo tengamos siempre guardados en nuestros corazones como uno de los más importantes y hermosos de mi vida.

Yo solo quería que vieras lo maravillosa que eres  y veo que poco a poco lo has estado descubriendo—el me tomo de las manos—Te prometí que yo te cuidaría para toda la vida y es una promesa que yo voy a cumplir.



Enrique Salazar

#112 en Joven Adulto

En el texto hay: drama, dolor y amor, decepción

Editado: 19.08.2020

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