Aquel día viernes fue una larga noche, donde mis pensamientos inundaron mi mente por momentos, así que intuí que esto podría seguir hasta el día siguiente, pero no fue así.
Aunque era usual salir de compras los días domingos, Alterium me propuso salir el sábado, como si tratara de despejar mis preocupaciones aunque sea por un instante. Esta mañana salió un sol brillante con un hermoso cielo despejado, un escenario que solo parecía brindarme esperanza a mi afligido corazón. No solo hicimos las compras usuales en el trayecto, también nos entretuvimos con algunas atracciones pasajeras y divertidas, del cual el pequeño Arthur disfrutó mucho.
Al llegar la tarde, mi estado de ánimo era mejor que el día anterior. Sin embargo, todavía seguía atenta a mi celular, debido a que horas antes Elizabeth me había confirmado que ya estaba alistando su equipaje para su viaje, eso quería decir que en este momento ella ya estaba cerca del aeropuerto.
Mientras ordenaba las compras en la repisa, el sonido de un mensaje reciente en mi celular rompió mi concentración, así que no me contuve en verlo de inmediato:
«Por fin llegué al aeropuerto, mi número de vuelo es DL134 y está programado para las 5pm. Por lo que solo me queda una hora para partir, el ambiente aquí es bastante tranquilo, además el tiempo de hoy es preciso para realizar un viaje en avión. ¡No hay nada que temer mi estimada amiga! Justo ahora iré a comprar algo que me falta para viajar más cómoda, te escribiré antes de abordar».
Cuando terminé de leer su mensaje, tomé con buen ánimo su inevitable decisión, ella haría ese viaje y todo estaría bien, así que mi respuesta fue positiva. No haría nada con preocuparme, solo la angustiaría más si seguía insistiendo.
La tarde pasó muy rápido y el sol alumbró su último rastro de luz sobre la ventana, en el momento que me dejé caer en el mueble tras haber terminado de ordenar. Incluso Alterium ya había culminado de bañar a su hijo cuando finalmente dieron las cinco de la tarde. Todo lo que me quedaba por hacer era esperar.
Yo esperé por un mensaje que al final no llegó.
Mi último mensaje había sido leído, pero el mensaje que prometió enviarme no llegó pasada la hora de abordar. Pensé que tal vez se olvidó de hacerlo, ya que noté que su celular estaba apagado cuando la llamé, algo que solía hacer cuando estaba en vuelo. Ahora, al ya ser de noche, solo me quedaba esperar su mensaje tras aterrizar, era lo único que podía hacer mientras nosotros comíamos algo ligero como cena.
El pequeño Arthur ya se encontraba adormecido por el sueño, así que su padre lo cargó de inmediato sobre su pecho para que pudiera dormir profundamente y eso fue lo que pasó.
—Debe de estar muy cansado por la salida de esta mañana, fue agradable verlo divertirse tanto. Déjalo dormir en tu cuarto, será más cómodo para tu hijo —mencioné como consejo.
Con una sonrisa, Alterium no dudó en contestarme:
—Tienes razón, será lo mejor, después de bañarlo no despertará fácilmente. Ahora vuelvo.
—No te preocupes, tómate tu tiempo.
En ese momento, todavía el televisor estaba prendido con una caricatura infantil de fondo. Cuando se marcharon, decidí cambiar de canal para informarme un poco sobre las noticias actuales que normalmente no veía en señal abierta, ya que solía consultarlas en la sección de noticias de mi celular.
Me resultó curioso que al cambiar entre canales, una noticia en particular se repetía constantemente: un mismo hombre era entrevistado en todos ellos. Pude apreciar mejor esta situación cuando me detuve en uno de esos canales y lo dejé puesto. Lo primero que escuché, fue algo que captó mi atención de inmediato:
«Nosotros seremos responsables de las lamentables pérdidas humanas y materiales que hubo, además de atender a los diferentes heridos que ya fueron llevados de emergencia. Claro que se hará la respectiva investigación del encargado del mantenimiento del avión...».
Traté de mantener la calma cuando escuché la palabra «avión», así que bajé la mirada para apreciar mejor el titular de la noticia: «Falla en el motor del avión provoca un trágico accidente a pocos minutos después de su despegue». Por un momento contuve mi respiración luego de leer tal titular y mi corazón comenzó a latir de manera acelerada. Aquella sensación de angustia aumentó cuando vi el nombre de la aerolínea involucrada, sí, era la misma aerolínea que Elizabeth siempre viajaba.
Por supuesto que existían diferentes aviones que habían salido en la misma hora, así que todavía no tenía la certeza de que se trataba del mismo avión que ella tomó. Mi mente ideó diferentes pensamientos para tranquilizarme y esta fue una de ellas. Levanté la vista una vez más hacia la pantalla del televisor, y finalmente pude distinguir con claridad el número de vuelo del avión involucrado en el accidente: «DL143».
De manera rápida tomé mi celular, con la esperanza de ver un número diferente en el mensaje que Elizabeth me envió, realmente quería creer que era así, pero aquellas esperanzas fueran desechas cuando solo confirmé que se trataba del mismo número de vuelo. Yo no pude reaccionar en el acto, sentí que todo a mi alrededor se volvió silencioso. Cuando traté de levantarme de mi asiento, mis piernas no reaccionaron y caí de rodillas en el piso con un golpe sordo, mientras mi mano derecha, aún temblorosa, se aferraba con fuerza a mi celular. El sonido de fondo de mi televisor, de repente se hizo claro al escuchar la voz del entrevistador:
«El avión cayó desde una altura considerable. Es un milagro que algunos pasajeros que estaban en los asientos traseros sobrevivieran. Aún están llegando muchos familiares en busca de algún ser querido. Buscan desesperadamente noticias sobre los sobrevivientes o para lamentablemente reconocer a los fallecidos. Se tiene una lista con los pasajeros identificados...».
Mientras trataba de entender y escuchar correctamente las palabras del entrevistador, otra voz se superpuso a la de él, siendo claro cuando fue dicho con fuerza: