Belleza bestial.

Promotor de cuentos.

Contaría con franqueza si habría sido un encuentro selecto, si los actos hayan sido puros superando el suelo, las molduras de pies descalzos, maleables en la punta de un rayo hexagonal.

Tu carne, mi piel, la brisa en el cabello no eran efectos del rompimiento de mentes, personalidades fructuosas. Memorias invaluables hechas de oro. No somos pedazos de cuentos.

La conciencia sumisa de las pasiones, la aceptación disciplinar que ahogaste con alcohol, cigarrillos, técnicas de noche que frecuentaban el cansancio del pesar decisivo.

Cuenta también la astucia para victimizarte, convertirme en voluntad disparada y cientos de sentencias falaces que escapan de tus dientes colándose a la nada. El silencio. Cuenta y arroja con violencia lo inacabado de tu unidad, la imperfección del mito que te hacía caballero, joven, escritor, pionero. Promueve tu alma sana y espíritu de anhelo.

Anda a perforar los rincones de otro cerebro, taladrar con argumentos azucarados el poder que llevas sobre el futuro, el pasado y sólo rozando la inmediatez del momento. Lo presente. Posee el conocimiento de ti mismo y produce, sé creativo contigo.

Cuando programes nuestra historia en la comisura de tu boca procura congelar en fotografías las verdades y mentiras, distingue el bien del mal y la bondad de la fe en Dios; grita y recurre a la retórica, incluye incluso un asalto metafísico.

Ocupa todos los campos verbales

te hará falta justificar

tu confusión de imaginación con realidad.

Promotor de cuentos, hablar implica más que ladrar.



Daniela Araujo

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En el texto hay: romance, poesia, prosapoetica

Editado: 07.11.2020

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