Blanca

Capítulo 9

 

BLANCA

 

—...y así poder contraatacar luego. ¿Quedó claro? —dijo Jasón. Demonios. Llegué tarde por meditar en mis pensamientos y me perdí la charla. Usualmente soy la primera en llegar y odio llegar tarde.

—Sí —contestaron seguidamente Bricio, Azai y Nilah.

—Pues bien... Blanca —suspiró Jasón— ¿Tengo que explicar el plan de nuevo?

Iba a responder en cuanto Bricio intervino: —No será necesario, yo puedo encargarme de ponerla al día de la situación y del plan, señor.

—Muchas gracias —respondió Jasón antes de yo tener tiempo de refutar—, e hijo, deja los formalismos para cuando estén los demás Guardianes ¿sí?

Bricio asintió y siguió a Azai y Nilah que ya habían salido, pero se quedó parado en el umbral de la puerta, observándome. Me giré para ir y darle en encuentro antes de que la amortiguada voz de Jasón resonara por su oficina: —Recuerda que todo cuanto tú hagas, será por ti y para ti. Te recomiendo no llegar tarde la próxima vez.

Continué con mi marcha y Bricio salió después de mi cerrando la puerta a su paso. Nilah y Azai seguían fuera de la oficina, lo cual me pareció extraño. Ella estaba apoyada a un lado del pasillo y Azai estaba apoyado a la pared contraria, ambos con los brazos cruzados y mirándose con el ceño fruncido.

—Vaya ¿Debo sorprenderme? —dije con sarcasmo.

—Blanca, creo que...

—No. No has interrumpido absolutamente nada —interrumpió Azai a Bricio, molesto.

—Pues entonces déjame contarte el plan —me dijo Bricio.

—Adelante,pero tenemos que salir ya —dice Nilah.

—De hecho me refería a... Blanca, sígueme —aclaró Bricio.

— ¿Cuál es el problema de...

—Sígueme —me interrumpió.

—Odio que me den órdenes.

—Anda, vamos —presionó.

—Wow... intenso —jugó Azai.

Miré a Bricio y supe que su semblante ocultaba algo. Así que comencé a caminar. —No tengo todo el día.

Caminé por el pasillo que conducía a la biblioteca, observando los cuadros, y me detuve frente al cual siempre contemplaba. Sentí llegar a Bricio y este se quedó quieto a mi lado, guardando su distancia. —A veces desearía que lo que les sucedió fuese solo una mentira, un mal sueño del que pronto podremos todos despertar —le dije.

Solo calló, mientras observaba el cuadro. En él, se vislumbraban dos personas. La mujer está sentada en un sillón con adornos de madera tallada, junto a ella está un hombre, que le coloca la mano sobre el hombre mientras ella la toca con la suya.

—Las cosas suceden por algo —por fin dice Bricio—. A veces, solo hay que aceptarlas... como la realidad.

—Ellos no merecían morir.

—Nadie merece morir.

—Por supuesto que sí. Hay personas que sí se lo merecen.

—Blanca, las personas reciben lo que merecen. Y a veces, la soledad es el peor castigo.

Me giré con el ceño fruncido para verlo y me encontré con su mirada, yo no estaba aquí para hablar de eso.

En el momento en que iba a reclamar dos niños pasaron corriendo, apenas podían sostenerse en pie.

— ¿Qué demonios? ¡Amadis! ¿Qué están haciendo los niños aquí? —pregunté ofuscada.

Una Amadis cansada y resoplando apareció en mi campo de visión. —Lo lamento, ya sabes cómo son. Querían jugar y, como verás, yo no tengo la vitalidad suficiente, así que se me escaparon de las manos.

— ¿Pero por qué estás jugando tú con ellos? ¿Y la niñera? —pregunté.

—No lo sé. Ellos vinieron a mi pidiendo jugar.

—Ellos no pueden estar sin supervisión ¿Puedes...

—Ya voy yo —dijo Bricio ofreciéndose. Dio media vuelta y fue tras los pasitos de los niños.

Suspiré. — ¿Cómo los ves? Después de... lo que ocurrió.

—Les cuesta un poco. Son niños, su inocencia no les permite tener conocimiento de muchas cosas, pero...a veces se les olvida. Preguntan por ellos y quieren saber más cosas.

—A todos nos cuesta, Amadis.

—No he dicho lo contrario. Será mejor que vaya a buscarlos.

—Bricio se está encargando de eso, descansa un poco, te ves agitada.

—De acuerdo —Amadis dirigió su mirada al cuadro. Todos, de alguna u otra forma al pasar por este lugar, involuntariamente observamos el cuadro.

—Amadis yo...

—Tranquila, hija. Tranquila —. Hija. Esa palabra suena tan distante y surreal, inexistente en mi vocabulario—. Todas las personas vivimos nuestro duelo de maneras distintas.

La conozco lo suficiente como para saber que en momentos como esos, ella desea estar en silencio. En compañía, pero en silencio.

Todo lo ocurrido fue una tragedia para todos nosotros, en especial para Jasón y Amadis, ellos llevan más tiempo aquí, y se han encariñado con todo el mundo.



armisalo

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En el texto hay: aventura magia y amor, fanasia romantica

Editado: 12.11.2020

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