Camino a la realeza

Capítulo 3

—Maddie, ¿qué habilidad especial tengo?

Lea y yo estábamos rellenando la solicitud. Era sábado por la tarde y ambas llevábamos un buen rato sentadas en el comedor rellenando ese dichoso formulario.

Ayer fue viernes y eso significaba que debíamos haber visto el Illéa Capital Report. Habían explicado el por qué habían enviado las cartas y cuando se darían los resultados. También había podido observar detenidamente al príncipe Eric. Era atractivo, con su cabello rubio bien peinado y engominado, con sus ojos azules que brillaban bajo los focos... Todavía no sabía por qué estaba rellenado el formulario. Ah, sí, para que me dejaran en paz.

Volví a concentrarme en el formulario.

—Puedes poner que se te da bien meter goles cuando echamos partidos con los niños —le respondí, divertida—. O que te gusta dormir hasta casi el mediodía.

Ella soltó una carcajada sarcástica y dio un aplauso.

—Me mondo de la risa —soltó—. Tú deberías poner lo mucho que te gusta comer. Si vas, deberían ponerte el doble de comida que a las demás, embarazada.

Ese era uno de los sobrenombres que me habían puesto en el Moonlight. La razón de ese era sencilla: como hacía mucho deporte, mi cuerpo necesitaba más sustento para mantenerse fuerte y sano.

Le di un pequeño coscorrón en la cabeza.

—¡Ay! —se quejó.

—Bueno, sigamos.

Puse todos mis datos: mi nombre, dirección, número de contacto... En habilidades especiales puse que era una buena bailarina y que sabía tres idiomas (inglés, castellano y francés). En "¿A qué se dedica" puse que al baile...

Así estuve hasta que acabé. Terminé antes que Lea, pues ella aún seguía escribiendo. La verdad era que ella era una persona realmente bella tanto por fuera como por dentro. Era trabajadora y responsable, aunque un poquito alocada. Siempre habíamos estado juntas, e íbamos al mismo curso y a la misma clase. Juntas éramos un torbellino.

—Ya está —exclamó con alegría e ilusión mi amiga.

Después de eso, cogimos el bolso, las llaves y las solicitudes y fuimos hacia la Oficina Provincial que estaba a media hora andando del orfanato. Durante el camino hablamos de cualquier cosa, gastándonos bromas de vez en cuando. Lo bueno de Lea era que era muy alocada cuando no estábamos estudiando o cuidando de los más pequeños.

Llegamos. Se me cayó el alma al suelo. ¡Había una cola de espanto! ¡Necesitaríamos por lo menos dos horas para poder entregar las solicitudes!

—No pensaba que habría tantas chicas en Dakota —musité algo agobiada—. Tardaremos una eternidad en hacer toda la cola.

—Ten paciencia, amiga mía. Ten paciencia.

Pasó casi hora y media. Llegamos al principio de la cola. Primero pasó Lea a sacarse la foto. Cuando salió, su rostro estaba iluminado por una sonrisa. Me tocaba.

Entré en la pequeña salita y me senté en el taburete. Cuando el fotógrafo me dijo que sonriera, lo hice.

Dejé la solicitud en la Oficina Provincial y salí a reencontrarme con mi mejor amiga.

—Jamás creí que hubiera tantas chicas que quisieran casarse con él. Hemos tardado casi dos horas, por Dios —musité.

Mi amiga no dijo nada, pero sí que soltó una sonora carcajada, a la que le acompañó una mía. Así, juntas, nos encaminamos de regreso hacia el Moonlight, riéndonos de cualquier cosa.

Ya estaba. Había metido mi nombre en la tómbola. Ahora solo debía mantener la esperanza de no ser la elegida de la provincia; si no, no sabría qué hacer.



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En el texto hay: fanfic, romance, la seleccion

Editado: 01.11.2018

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