Camino a la realeza

Capítulo 20

Un momento, ¿qué? ¿Que vuelva al Moonlight? Aquella noche de principios de diciembre, en aquella habitación, Eric Schreave me rompió el corazón en mil pedazos. ¿Por qué quería que volviera? ¿Qué había hecho mal?

—¿Qué? ¿Por qué? —quise saber. Me senté en el sofá, ya que me temblaban las piernas.

—Por lo que ha pasado esta tarde en la Sala de las Mujeres.

Abrí los ojos, sorprendida. ¿Quién le había dicho eso? Entonces me acordé de que no había agredido a ninguna de las chicas, gracias a Andrea quien me había parado a tiempo; lo único que había hecho había sido defenderme.

—Yo no he hecho nada, Eric —me defendí.

Pero Eric no me miraba, estaba pendiente de la pared, quizá porque fuera más interesante que hablar conmigo.

—Lo siento, Madison, pero has de volver al Moonlight.

—Pero…

—Ni peros ni peras. Vuelves al Moonlight y no hay más de que hablar.

Y con estas palabras salió de la estancia, dejándome hecha pedazos.

.   .   .

Esa misma noche recogí mis cosas: las fotografías que había colocado en el armario, los libros que había guardado, mi ropa de baile… No dejé nada. Lo metí en la mochila que había traído, y cuando terminé, me derrumbé y empecé a llorar.

Estaba destrozada. Sentía que algo se desgarraba dentro de mí. ¿Cómo había sido tan estúpida como para enamorarme de él?

Me puse el camisón y me metí en la cama, aunque apenas pegué ojo en toda la noche. Es más, había estado llorando la mayor parte del tiempo, preguntándome el por qué de su decisión. No tenía lógica alguna que me echara así como así, debía tener una explicación que él no me había dado.

Pero ya no importaba, ya que en unas horas volvería al Moonlight. El lado positivo era que pronto vería a mi familia.

Una luz cegadora me despertó de mi trance. Mis doncellas habían llegado para prepararme para el viaje.

—Buenos días, señorita —me saludaron haciendo una reverencia. ¿Buenos días? ¿Desde cuándo eran buenos? ¡Por Dios, Eric me había echado!

—Buenos días —dije vacilando un poco. Aparté las sábanas y me levanté.

—¡Qué raro que no esté bailando, señorita! —observó Abigail.

—Hoy no tenía ganas.

—Será mejor que vaya preparándose, hoy va a ser un día muy largo. Los reyes quieren que estén todas las chicas de la Élite en el comedor lo antes posible…

—Me ha echado —corté a Romina, quien había estado hablando con emoción.

—¿Qué? —preguntaron las tres si entenderme.

—Que Eric me ha echado —repetí, esforzándome por no llorar.

—Oh —dijo Romina.

—En ese caso, la prepararemos para el viaje —dijo Abigail.

Yo solo pude asentir. Tenía un nudo en la garganta que no me dejaba hablar.

Mis doncellas fueron un encanto. Me bañaron, vistieron y peinaron con sumo mimo. Él vestido que llevaba se ajustaba a la época del año en la que nos encontrábamos. Era de manga larga y con vuelo, de un color muy parecido al vino. Tenía algo de encaje en vuelo de la falda. Me puse una medias negras y unas botas marrones planas. Mis doncellas me preguntaron si quería maquillarme, pero yo deseché la oferta; odiaba maquillarme.

Tras coger mi mochila, me dirigí hacia la puerta. No obstante, antes de poder salir, escuché que Danna decía:

—Señorita, usted es nuestra favorita. Ninguna es tan humilde como tú.

Me volví y las abracé a las tres.

—Os voy a echar mucho de menos —les dije sin poder contener mi llanto.

—Y nosotras también —dijo Abigail llorando.

—Esto no es nada apropiado —oí que decía Danna.

Aquellas palabras me hicieron reír. Después me separé de ellas y salí de la habitación.

.   .   .

El viaje de vuelta a Dakota se me hizo eterno. No podía dejar de pensar en Eric, en cuánto lo amaba. Ahora sabía que el sentimiento no era correspondido. Qué estúpida había sido al besarle. ¡Él me había robado mi primer beso! Había sido al primer hombre al que amaba, y decían que el primer amor nunca se olvidaba. “Más si es un príncipe”, pensé.



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En el texto hay: fanfic, romance, la seleccion

Editado: 01.11.2018

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