Cartas para San Valentín

Un pájaro sin alas

Carta de un pájaro sin alas.

"Para mi corazón, basta tu pecho; para tu libertad, bastan mis alas"

-Pablo Neruda

 

Séptima carta: “Un pájaro sin alas”

(Escrito por: Aras Atedrielle)

 

20 de enero del 2000 eternamente, Wollys Dank

Adorado Patrick.

Sé que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que me he comunicado, aunque he enviado varias cartas y no me has respondido ninguna, aunque es entendible por como terminaron las cosas entre nosotros.

Me conociste en mi peor momento cuando odiaba al mundo y a mi persona, con mi horrible actitud intente alejarte con la excusa de protegerte y te lastime, pero la única que se protegía era mi persona con el temor de que me abandonaras o te arrepintieras de estar con una prisionera.

La razón de mi comunicado no es pedir que vuelvas ni nada por el estilo, sé que han pasado varios años, ambos hemos cambiado, ya no soy esa adolescente furiosa por su destino, te mentiría si te dijera que te olvide y pude seguir como si lo nuestro nunca hubiera pasado.

Jamás podría olvidar nuestro primer encuentro, atreves de ese cristal que tanto odiaba por alejarme del mundo exterior, puedo recordar que me preguntaste que enfermedad tenía para estar en cuarentena y yo con odio señale a la culpable.

Al gritarle los ojos de ella se ponían cristalinos y se podía notar la culpa por mi encarcelamiento, esa mujer que culpe por tantos años,mi hermana mayor Lorey, sé que hablaste con ella, puede que te convenciera de ser mi amigo.

Yo con mi actitud de desprecio no quería que estuvieran conmigo por lastima, por eso al principio te trataba tan mal, pero sin importar eso me seguías sonriendo y al día siguiente lo intentabas de nuevo, una y otra vez.

Se me volvió costumbre esperar tú llegada y molestarte, al final nos dimos cuenta que teníamos mucho en común, los insultos se volvieron conversaciones que duraban tanto que se te pasaba la hora de visita y te mandaban a sacar.

Recuerdo las bromas que le hacíamos a los guardias, yo las planeaba y tú las realizaba, era como si una parte de mi estuviera afuera, eras mis alas al mundo exterior.

Me contabas historias de afuera, por mi condición no se me permite ningún aparato que tenga radiación, lejos del televisor y el teléfono, pero eso me abrió un conocimiento a los libros con el deseo de vivir una vida atreves de otra piel o un personaje ficticio.

De una amistad comenzó a crecer un amor y el deseo de estar juntos, para mi defensa eras el único hombre joven, amable y apuesto que podía ver.

Pero era una adolescente inmadura, sabía muy bien que mi condición era desconocía, a veces deseaba cerrar los ojos y no despertar, no era estúpida podía entender cuál era mi condición lo más probable es que no llegara a la mayoría de edad eso decían los médicos y mi hermana lo negaba.

Se equivocaron dentro de poco cumpliré 23 años, pero les creí a ellos y no a Lorey, de seguro lo decía por remordimiento eso era lo que pensaba, por eso fue que volví al comienzo y te traté tan mal, lo nuestra era imposible ni siquiera podrías tocarme sin la necesidad de ese horrible traje que no me permitía a preciar tu rostro.

La razón de recordar cosas del pasado es pedir disculpas y un gran favor.

Sé que solo estuvimos juntos 3 años y te fuiste a la universidad, pero fueron los mejores a pesar de las lágrimas y ahora han pasado 5 años desde la última vez que pude observar tu rostro, no lo recuerdo con perfección, pero de lo que estoy segura es que tienes una hermosa sonrisa que me llena el alma.

Sin más rodeos Lorey está en estos momentos muerta.

Patrick cuando te fuiste sin mirar atrás me dolió, pero no estaba sola, ella me acompañaba y yo la trataba con desprecio, pero lo que nunca te conté es como realmente sucedieron las cosas para terminar aislada del mundo.

Tenía en ese entonces 14 años, fue por llevar la contraria y hacer algo que no debía, Lorey fue juzgada por negligencia y pasó de ser llamada genio a un monstruo, por la creación de un virus lento y mortal.

Yo fui a su despacho que estaba prohibido, estaba buscando las llaves de su auto, para escaparme e ir a un concierto y se me cayeron unos tubos con un contenido extraño.

Ella me encontró y por salvarme hizo algo que me mantendría con vida, pero a cambio se robaría mi libertad.

Mi cuerpo se volvió sensible y termine atrapada por mi propia seguridad, luego descubrí que podría ser contagioso, mi cuerpo puede resistirlo siento un dolor, pero no me va matar, lo sé porque a pesar de gritar y retorcerme sigo viva.

Con el error de ambas, destruimos nuestras vidas, el de ella fue tener material peligroso en la casa y no en un laboratorio.

Mis padres le echaron la culpa y al igual que mi persona la trataron con resentimiento, sabes ella era la hija favorita y termino siendo odiada por mi culpa, un genio que al igual que mi persona perdió las alas.



Aras Atedrielle

Editado: 20.04.2019

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