Neya y Harry son prometidos desde la universidad y se aman mucho. Ella era la mejor amiga del hermano de Harry, por lo que salían juntos a todos lados. Un día, en una salida de fin de curso, van a tomar unos tragos. Harry tenía a una mujer obsesionada con él que les hacía la vida imposible; ella manda a adulterar sus bebidas, lo que hace que pierdan la lucidez y sufran un accidente automovilístico mientras el hermano de Harry conducía. La mujer obsesionada llega primero a la escena del accidente y lo altera todo para culpar a Neya. Harry, cegado por el dolor, no cree en su prometida y se deja manipular. Por culpa de esta mujer, Neya es condenada a siete años de prisión. Sin embargo, por buena conducta, sale libre a los cuatro años, solo para descubrir que Harry se casó y tiene una hija con la persona que arruinó su vida.