Como el agua y el aceite

10G

No he pegado ojo esta noche, entre que llegué tarde ayer y que me han devuelto la llamada que va a desmoronar mi vida, no he podido conciliar el sueño. Al parecer otra jovencita que sale de su casa tampoco. Va más desarreglada que de costumbre y unos charcos negros se le han acumulado bajo los ojos. Entra en el coche y su pelo mojado desprende olor a champú.

- Buenos días –dice tímidamente con la cabeza gacha.

- Los ha habido mejores.

- Y que lo digas.

- ¿Vas a mirarme a la cara de una vez? –espeto.

Lentamente gira su cara y fija su mirada en la mía. Veo inseguridad y vergüenza. Nunca se había comportado así conmigo. Parece que es más niña, los diecisiete años que tiene se han convertido en doce y sus garras de mujer se han evaporado. Me doy cuenta de no quiero que vuelva a haber distancia entre nosotros.

- Lo de ayer ya pasó, Allegra –le digo con calma.

- ¿No me vas a pedir explicaciones?

- ¿Acaso me las debes? Me gustaría saberlo, créeme que sí pero no voy a presionarte. No tengo derecho –le miro y continúo–. Ale, tú y yo somos como el agua y el aceite, diferentes e imposible de entendernos el uno con el otro

Asiente y sonríe levemente.

- Gracias por preocuparte y por todo un poco –dice al fin.

Yo también le sonrío. Subo el volumen de la música y lo dejo estar. La profunda voz de Tiziano Ferro inunda el coche y Allegra canta la canción en un italiano brillante. Está esplendida y me mira mientras canta como si me estuviera cantando a mí personalmente.

- ¿Qué dice? –pregunto cuando acaba.

- La differenza tra me e te. La diferencia entre tú y yo.

- ¿Y cuál es?

- Busca algún día la traducción de la canción. Tiziano sabe de estas cosas.

Le miro confundido, ha evadido la pregunta, cómo no.

Llegamos a casa de Kike y Nora y nos instalamos en el despacho. Llevamos un par de horas hablando de mezclas, disoluciones y dando un repaso a las cosas básicas de la química. Ale es lista, no sé por qué ha cogido esto con tanta dificultad, es cuestión de explicárselo con calma y lo entiende rápidamente.

- Tiempo, necesito descansar por favor –se queja.

- Venga, nos queda poco.

- Paramos a comer y hacemos un descanso. Tienes suerte, cocino yo.

Se levanta a todo correr de la silla y se dirige a la cocina. La casa está vacía, Kike y Nora habrán ido a comer fuera. Cuando entro en la cocina Allegra ya ha sacado la sartén y el aceite. Encima de la mesa hay pimientos rojos y verdes, cebolla, pollo y sigue buscando por los armarios hasta que finalmente saca tortillas de maíz y nachos.

- Tenemos que conformarnos con esto –me mira esperando mi aprobación.

- A mí me parece que hay suficiente, ¿no?

Sonríe satisfecha.

- Mientras frío todo esto ¿por qué no vas a comprar salsa para los nachos en el supermercado de la esquina?

- A sus órdenes, señorita.

Me lanza las llaves y me dirijo a comprar la salsa. Andando por la calle me paro a pensar en Allegra. Me pegué con un chavalillo por ella, le llevé a casa, le metí en la cama y me fui a mi casa de la misma. Estoy dándole clases y yendo a comprar lo que ella me ha pedido, y sin rechistar. Paso con ella más tiempo que con las chicas con las que salgo. No sé en qué momento me ha enganchado pero lo que sé es que quiero quedarme, más tiempo.

- ¿Has encontrado algo rico? –me pregunta desde la cocina cuando llego.

- Queso y guacamole.

- Genial, me encanta el guacamole. La verdura ya está casi lista, ahora calentaré las tortitas. Por cierto, he descubierto algo –me dice misteriosa.

- ¿El qué?

- Tenía aquí el vaso de agua que estaba bebiendo y cuando he ido a echar el aceite, se ha derramado y ha caído en el vaso. El agua y el aceite no se juntan, por mucho que lo intente.

- Claro que no, ya se sabe son componentes distintos y es una mezcla heterogénea. El aceite es un componente neutro y las moléculas de agua no se sienten atraídas por él, de modo que ni se disuelve. Te lo he explicado antes.

- He mirado en internet y añadiendo alcohol, el aceite se hunde y se acerca más de lo que estaba en la superficie. Sin embargo a nosotros el alcohol no nos ha unido más, más bien al revés. Esa es la diferencia.

- ¿La diferencia de qué? –pregunto sin entender.

- La diferencia entre tú y yo, entre el agua y el aceite, entre nosotros. Y esta es otra razón por la que odio la química, no tiene razón. Porque en la vida por muy diferentes que sean las cosas, como el agua y el aceite, a veces se atraen y pueden estar juntos.

Le miro asombrado, si antes había visto una niña asustada, la de ahora está completamente ilusionada. Me da un pequeño vuelco al corazón ante la idea de estar juntos. ¿Cómo sería estar con Allegra? Una montaña rusa de emociones, eso seguro, porque me deja pasmado siempre.

- ¿De eso hablaba Tiziano? –me acerco a ella despacio.

- No del todo, pero algo así –dice firme y serena.

Estoy tan cerca que puedo oler su aroma vainilla. Me mira a los ojos y me pone una mano en el pecho impidiendo que me acerque más. Le interrogo con la mirada, creía que ella también quería esto pero enseguida aparta la mirada.

- Antes de cualquier cosa, quiero contártelo. 

Vuelve a fijarse en mí.

- ¿Lo del chico? –pregunto nervioso.

Ella asiente, deja la comida recién preparada en el horno para que no se enfríe, coge un bol con nachos con queso y me arrastra al sofá.

- Era mayor –se aclara la garganta– amigo de Nora y la gente no lo sabía. Eran demasiados años de diferencia para una chica de quince años. Solía venir a casa y nos llevábamos de maravilla. Coincidíamos también fuera, me invitó un par de veces a los combates de boxeo. Estábamos muy a gusto pero había veces que su comportamiento era distinto, estaba más violento e irritable y un día me dejó su chaqueta –hace una pausa y me coge de la mano–. Cuando metí la mano en el bolsillo había una bolsita con pastillas. Yo sabía que no eran para el dolor de cabeza pero no dije nada en ese momento. Otro día hablé con él y le di el ultimátum pero eligió su nueva afición antes que a mí. Una madrugada le encontraron en una calle inconsciente después de una pelea. Por suerte sus padres tenían tanto dinero como para mandarle a una clínica en Estados Unidos, lejos de todo esto. Me envía emails a veces y yo no siempre respondo.



Allegra Bass

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En el texto hay: juvenil, drama, amor

Editado: 28.10.2020

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