Como en los cuentos de hadas

Juicio

Llegamos al consultorio de Anne en un tiempo récord. En cuanto el auto se detuvo solté la mano de Derek y me puse de pie, caminé hacia la puerta de la camioneta y bajé de ella, Anne estaba girando en la esquina con mi auto, se perfiló para estacionarse justo detrás de la camioneta de Derek y bajó. Mientras Derek y el señor Collins se encargaban de ayudar a los niños a bajar yo caminé hacia a Anne.

—Espero que sepas que una vez que esto termine, mi venganza será terrible y dolorosa.

Ella sonrió con satisfacción y me ofreció las llaves de mi auto, los niños corrieron hacia mí en el momento en que estuvieron en la acera, tomé de la mano a ambos y comencé a caminar hacia el recibidor del edificio, Derek conversaba algo con el señor Collins y Anne caminaba detrás de nosotros tarareando una canción extraña.

Antes de entrar al edificio, observé la camioneta irse y a Derek entrar con cara de pocos amigos, llevaba una gorra y lentes de sol, caminamos juntos hasta el elevador. Subimos en silencio hasta que al llegar al piso de la oficina de Anne, las puertas se abrieron, Eason nos esperaba recargado en el umbral de la puerta. Sus ojos no perdieron tiempo en observar al hombre que nos acompañaba, era por lo menos dos cabezas más alto que él, y su corpulencia lo hacía lucir delgado y desgarbado, sus ojos se dirigieron al rostro de Anne y después al mío. Anne solo se encogió de hombros y continuó su camino hasta la entrada de su oficina. Saludó a Eason con un beso en la mejilla.

Entramos en el consultorio y cerramos la puerta, Derek se quitó la gorra y los lentes y miró al hombre que parecía atónito por su presencia.

—¿A qué se debe tanta premura? —preguntó Eason en dirección a Anne.

—Pregúntale a Elaine… créeme que te vas a sorprender.

Eason giró su rostro hacia a mí, al ver que tenía las manos ocupadas, se llevó ambas manos a la cadera y me miró serio.

—¿Elaine? —susurró, pero al ver que lo fulminé con la mirada, simplemente nos dejó pasar a la oficina.

—¡Mamiiiiii! —el grito alegre de Lily nos sobresaltó a todos, la pequeña salió corriendo de la oficina de Eason y abrazó a su madre primero, se preparaba a saltar a mis brazos, como siempre, cuando notó la presencia de Adrien y Cassie—. ¿Tía Elaine? —sonreí en su dirección, su rostro se congeló y miró de un modo muy simpático a los dos pequeños que resguardaban celosamente mis manos. Enarcó una ceja y una sonrisa pícara apareció en su dulce rostro—. Dijiste que iríamos a comer helado —murmuró y se abrazó a mi pierna, mientras comenzaba a tirar levemente del dobladillo de mi falda.

Adrien la miró fijamente y tras tirar de mi mano abrió sus brazos pidiendo que lo cargara, mientras tanto Cassie abrazó con fuerza mi otra pierna. Indefensa ante lo que parecía ser una lucha encarnizada por mi atención, miré a Anne en busca de un poco de ayuda, pero ella solo comenzó a reírse.

—Vaya… siempre he sabido que tienes un don especial con los niños, pero esta demostración es digna de quedar grabada en video.

La miré con furia (no, necesitaba decir algo así… la lista de razones para vengarme continuaba creciendo).

—Lily… ellos son, Adrien y Cassie. Su papá es amigo mío y hoy saldrán con nosotros a comer helado.

Lily miró con detenimiento a todos los adultos presentes hasta que sus ojos se detuvieron en Derek, la pequeña lo miró con una intensidad nada digna de su edad.

—Tía Elaine… ¿él es tu novio?

Casi me caí de bruces al escucharla preguntarme aquello. Anne y Eason comenzaron a reír, obviamente burlándose de mí. Mientras tanto, Adrien y Cassie clavaron sus ojos en mi rostro. Tragué saliva, jamás me había sentido tan incómoda en mi vida. De pronto, Derek caminó hacia Lily y se agazapó frente a ella.

—¿Por qué dices eso? —le preguntó en tono amable. Lily se acercó a él y susurró algo en su oído, Derek me miró por el rabillo del ojo y se puso de pie. Se preparaba a decirme algo cuando su teléfono sonó, miró el identificador y apretó los ojos—. Es Abigaíl —Cassie escuchó el nombre de su madre y caminó hacia su papá.

—¿Ya se terminó el día contigo, papá?

Derek sonrió y colocó su mano en la cabeza de su hija, desordenó un poco su cabello y sin decir nada más contestó el teléfono, caminó hacia el pasillo y cerró la puerta de la oficina tras de sí.

—Lily… ¿Qué fue lo que le dijiste? —pregunté mientras bajaba a Adrien y lo colocaba junto a su hermana. La pequeña diablilla sonrió y sacudió la cabeza.

—Es un secreto.

La voz de Derek comenzó a retumbar por todo el lugar, estaba molesto… iracundo, me atrevería a decir. Miré a Anne.

—Debo ir al juzgado, si quieres quédate con los niños… solo envíale los documentos a Stephen.

—De ninguna manera… iré contigo —Anne era mucho más tozuda que yo, así que sería inútil enfrascarnos en una discusión al respecto, por lo que simplemente suspiré y le hice una seña con la cabeza para que comenzara a caminar.

—Lily… ¿podrías hacerles compañía a Cassie y Adrien por mí? Cuando tu mamá y yo regresemos, iremos a comer el helado que te prometí.

La pequeña asintió sin mucha convicción y miró a los dos niños que también parecían confundidos. Salimos del despacho después de que Anne le dijera a Eason que le explicara a Derek que nos habíamos ido sin él. Necesitaba un poco de espacio, su actitud seductora en la camioneta había hecho que mi mundo se tambaleara, por lo que tenía deseos de alegarme un poco de él para poder dejar de sentirme tan, tan… intranquila.



Ana L. Roman

Editado: 01.04.2021

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