Como en los cuentos de hadas

Erase una vez… mi bebé

Elaine permaneció inconsciente el resto del camino mientras el paramédico intentaba mantenerla estable, el sangrado no se detenía, por lo que Clara comenzaba a temer por la vida de su hermana y de su sobrino o sobrina. En cuanto la ambulancia se detuvo frente a la entrada de emergencias del Redention Hospital, Clara descendió primero para observar cómo los paramédicos con ayuda de los enfermeros bajaban la camilla con su hermana, un médico salió a recibirla y tomó la tabla que el paramédico le ofrecía.

—¿Qué tenemos? —preguntó mientras revisaba los signos vitales de Elaine.

—Mujer en sus veintes… aparente aborto espontáneo.

El médico abrió los ojos y levantó la sábana que cubría el cuerpo de Elaine, miró al paramédico. Todos veían lo mismo, un vientre plano y un cuerpo delgado.

—Mi hermana no sabe que está embarazada… nadie lo sabía.

El médico, al escuchar eso, miró a los enfermeros y comenzó a tirar de la camilla con rapidez.

—Comunícate al área de maternidad y que envíen a la doctora Tess, lleva a la paciente a cuidados intensivos y ordena un ultrasonido —se giró para mirar a Clara, quien intentaba no soltarse a llorar—. Señora, su hermana ha perdido mucha sangre y necesitará un donador… —Clara asintió.

—Somos del mismo grupo sanguíneo —dijo en tono seguro.

—Señora… usted tiene que cuidar a su bebé. Nosotros nos haremos cargo desde aquí, suba al séptimo piso, haga el trámite de ingreso de su hermana, y comuníquese con el padre, necesitaremos que nos indique cómo proceder y también sería prudente buscar a algún otro familiar que pueda servirnos como donador.

—No… no hay padre, doctor, por favor, salve a mi hermana —susurró Clara. El médico asintió y corrió hacia la sala de emergencia con la camilla de Elaine.

Clara los observó desaparecer y apretó los ojos, ¿acababa de pedir que le dieran prioridad a la vida de su hermana? ¿Elaine realmente estaría de acuerdo con ello? En ese momento ella no estaba segura de nada. ¿Debía llamar a tía Anneth, a Jane, a Peter? ¿O debía simplemente esperar a saber realmente qué es lo estaba pasando?

La doctora Tess Gray era una de las mejores obstetras del país, experimentada y profesional. Al escuchar sobre el reporte de una mujer que desconocía estar embarazada, no pudo evitar sentirse ansiosa, corrió hacia el área de cuidados intensivos. Mientras escuchaba los antecedentes, había escuchado sobre este tipo de embarazos antes, incluso los había estudiado durante su residencia, pero jamás había visto un caso real.

Al entrar en la habitación miró a Elaine, ordenó que le pusieran suero y que llevaran la máquina de ultrasonidos mientras ella revisaba el vientre de la paciente. Parecía que la placenta se encontraba en la parte frontal del útero… era increíble, a pesar de estar tocando solo podía sentir un pequeño bulto en el área abdominal.

Las enfermeras entraron con la máquina de ultrasonidos y colocaron el gel sobre la piel de Elaine. La doctora comenzó a mover el sensor sobre su abdomen, un leve y sumamente débil tuk tuk inundó la habitación, la doctora se acercó a la pantalla y miró mientras movía el sensor aún más abajo.

—El feto está completamente desarrollado —dijo mientras admiraba el caso. Los enfermeros la miraban con preocupación, la chica estaba teniendo un sangrado severo y la doctora parecía no estar preocupada por eso en lo absoluto—. La paciente no está teniendo un aborto espontáneo… está a punto de dar a luz, su bebé tiene unos siete u ocho meses, más o menos —los enfermeros miraron a Elaine—. Preparen la sala de maternidad… induciremos el parto, dado el estado del pequeño, no quiero arriesgarme a cortar sin saber exactamente en dónde está alojado. Avisen al padre o a los familiares y dense prisa, el sangrado significa que la placenta podría desprenderse en cualquier momento. También quiero que llamen al pediatra de guardia, este bebé no ha recibido ningún tipo de cuidado prenatal, no tenemos idea de cuál será su estado una vez que salga.

Los enfermeros comenzaron a moverse con rapidez. Mientras Elaine podía escuchar las voces que la rodeaban, ella se hundía más y más en la oscuridad, el dolor en su estómago había disminuido un poco, pero aún sentía como si la vida abandonara su cuerpo… era una sensación extraña, intermedia entre la paz y la desesperación. Abrió los ojos de pronto cuando sintió que algo le picaba el brazo y comenzó a intentar levantarse, la enfermera que estaba colocando el suero la recostó de nuevo. Elaine miró horrorizada a su alrededor.

—Permanezca quieta… estamos administrándole un medicamento que inducirá el parto y necesitará toda su fuerza para dar a luz… tranquila, haremos todo lo posible por ayudarla a usted y a su bebé.

—¡Yo… no estoy embarazada! ¡No es posible! —gritó Elaine—. Por favor… llamen a mi hermana, necesito hablar con mi hermana… po… por favor, mi hermana… ¡mi hermana! —gritó pero de pronto comenzó a balbucear mientras luchaba por mantenerse despierta.

Al ver que Elaine perdía de nuevo el conocimiento, la enfermera corrió para llamar a la doctora Tess, quien se preparaba para comenzar con el parto. Al escuchar que la paciente estaba en estado semiconsciente corrió hacia la sala de partos. Las enfermeras habían ya cambiado y preparado a Elaine para el parto, la doctora reviso.

—Está dilatada… creo que el desmayo se debe al dolor de las contracciones. Señorita Tullor —llamó la doctora a Elaine mientras colocaba un algodón con sales cerca de la nariz de Elaine—, necesito que intente permanecer despierta, concéntrese en el sonido de mi voz.



Ana L. Roman

Editado: 01.04.2021

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