Como encontrar la ciudad pérdida: Crasthiang

003|Machu Picchu

Cuando tenía ocho años me llevaron a Perú, para conocer Machu picchu y la montaña de los siete colores. Aunque poco es realmente lo que recuerdo.

Los verdes jardines y una de las siete maravillas del mundo que pareciera estar al borde del abismo. El aire cálido que solo se disfruta en las alturas mientras más montañas nos rodeaban. Ahora solo ruinas de lo que fue una gran ciudadela. Machu Picchu está rodeado de cerros en cuyas cimas se ubican restos arquitectónicos.

Fueron unas grandiosas vacaciones en una de las maravillas del mundo, y que consideraba algo que nunca olvidaría, pero mis recuerdos son tan mínimos, casi como un sueño.

—✈✈✈—

Ha amanecido, estoy de pie frente a la cama buscando mi maleta, a pesar de que no quería levantarme termine por hacerlo después de haber descansado mejor que la noche pasada, pero eso no quita que aún me sienta cansada… y que me duelan los pies. Después de todo, habían sido muchas horas de caminar y sin nada de alimento, en definitiva, no era la mejor opción vagar por mucho tiempo hasta llegar al condado.

Al encontrar mi maleta entro al baño, obviando que no tiene las mismas comodidades como el de mi departamento, pero es suficiente, o al menos eso me hago creer y probablemente así no arruine lo que terminarían siendo llamadas vacaciones.

Me doy un baño y me pongo la ropa que usare: jeans, suéter de lana en color café y un poco oversize, también botines, y acompañada perfumes además de todos mis accesorios, cuando estoy lista tomo un gorro de lana y salgo de la habitación posteriormente bajando las escaleras, poniéndome en el camino un abrigo. Realmente el clima es insoportable, estoy acostumbrada a temperaturas bajas, pero la temperatura en Crasthiang es demasiada baja.

El espíritu navideño ha llegado.

Las escaleras principales de todas las casas se tiñen de blanco, al igual que el verde en el pasto. Pero en esa ocasión, dentro de la posada, las escaleras están decoradas al igual que toda la recepción, adornada con objetos navideños, incluyendo un Santa Claus a escala que baila sobre su sitio, lo que no había en la noche anterior cuando llegue, o quizás solo estaba demasiado fatigada como para ver cada detalle. Doy los buenos días ignorando mis pensamientos y salgo de la posada.

Las demás personas fuera también se dan prisa para decorar, luces de colores por doquier, los árboles decorados con esferas y más luces además de un blanco característico que comienza a desvanecerse.

Navidad es la próxima semana y la pasarás sola, otra vez, aquella voz resonó dentro mí, mientras lentamente se apagaba, dejando un minúsculo eco, sintiendo un deja vú; sin embargo, otra voz que creo reconocer comienza a hablarme, lo que causa que me sobresalte.  

―Habitualmente pasaba la navidad en familia. Comíamos, había ocasiones que bebían y hacían comentarios en forma de broma hasta que era el otro día. Esas navidades eran grandiosas, incluso Eline la pasaba bien a pesar de lo que acababa de ocurrir… ¿Cómo pasa sus navidades, Meredith?

Suspiro sosamente, no me gusta hablar mucho de ello, no me gusta hablar mucho de mí, en realidad.

―La pasaba bien, aunque… Sola, es agradable estar así...mi parte favorita era la de los regalos, el mejor fue el conjunto de joyería Eletta personalizada, los diamantes fueron hermosos en su momento.

—¿No le parece superficial?

—No—respondí—, me encantaba, era un gran intercambio, llenaban esos vacíos de tiempo en épocas “importantes" con cosas caras.

―Nadie debería de pasar aquella época de forma solitaria. ¿Y aquello le ha traído acá—pregunta, no volteo a verle, no hago más que ver a las personas decorando sobre escaleras—acaso desea estar acompañada?

No le importa; sin embargo, necesito hablar con alguien, porque siempre se necesita divagar de lo que sea con alguien, no me podía encerrar toda mi vida en mi oficina sin dirigirme a alguien, y si estaba en ese condado tenía que hablar con alguien, y ese alguien estaba junto a mí, después de todo, la señal en mi celular sigue sin funcionar y es muy complicado comunicarme con Emilie, además de que prácticamente el lugar es un pueblo fantasma, a excepción de esas personas que se mantienen a base de negocios y por supuesto, lo que yo puedo clasificar como turistas, aunque a simple vista el sitio no tiene nada turístico. Sigo sin entender como he dado este sitio en medio de la nada y sin haber oído hablar de este.

―He viajado por muchas partes del mundo―comencé a narrar―, y las navidades siempre eran iguales, sola. Solo hubo una navidad que la pasamos juntos, fue en México, por primera vez pude sentir lo que era no estar sola, era tan diferente, también en Alemania, en Dresden, no fue con mis progenitores, pero me gusto…

Dejo las palabras en el aire sin lograr terminar la oración, no tengo forma de continuar, realmente no me gusta hablar de ello, debido a que mis navidades son como cualquier otro día y recuerdo la fecha solo porque Emilie no deja de hablar de ello y quizás, ella hace esos días comunes para mí un poco menos comunes, aunque siendo sincera, yo no veo nada de especial en ese día, pero aun solía acompañarla, hasta este año.

Mi acompañante no hace más que escuchar, ya que no habla, solo sonríe, pero percibo su atención y aquello es buena señal, al menos quiero suponer que me está escuchando.



Daniela Sheathes

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En el texto hay: pueblo misterioso, ciudad perdida, aventura

Editado: 08.01.2021

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