Como encontrar la ciudad pérdida: Crasthiang

012|Armagh

Armagh es uno de los condados que forman Irlanda del Norte, por el condado cruza el río Bann abasteciendo sus campos los cuales proveen a toda la isla, en especial manzanas por lo que se le suele llamar “el huerto de Irlanda”.  En el condado se puede sentir una conexión con la historia de San Patricio, ya que también se encuentran catedrales que por nombre llevan San Patricio, por lo que la celebración significa mucho en aquel pueblo, una de las parroquias pertenecía a los protestantes y la otra era católica, sin embargo ambas comparten las enseñanzas, el legado y más. Estando en Armagh se disfruta de arquitectura estilo gregoriano, además de paisajes campestres y villas al costado del mar.

En aquel entonces mantenía un vínculo muy afectivo con Derek, por lo que en ese entonces fue un buen rato mientras bromeábamos siguiendo la senda de San Patricio en bicicleta llegando a así a la catedral, biblioteca pública de Armagh, siendo esta la biblioteca más antigua fundada en 1771, llena de libros con más de 500 años de antigüedad  y más iglesias.

Y durante Halloween Armagh parece incluso mucho más interesante, la gente se disfraza con trajes que den miedo, los niños piden dulces en las casas y asusta a aquel que no se las dé, dentro de las tradiciones, no puede faltar lo gastronómico, el cual es un  dulce típico llamado Barmbrack, siendo este un bollo donde se oculta una sortija y un penique donde se dice “Te casarás este año si encuentras el anillo, y tendrás fortuna si encuentras el penique”.

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Era la mañana siguiente, había olvidado cerrar las cortinas color café por la noche, por lo que los débiles rayos de sol entraron por la ventana y después el sonoro sonido de alguien tocando la puerta y el murmureo de voces. Así que lo único que hice fue tomar mi chaqueta de cuero café que estaba sobre una silla y ponérmela mientras trataba de acomodar mi cabello con mis dedos al tiempo que me dirigía a la puerta a la puerta, sin quitar una mano de mi cuello y moviéndolo sutilmente de derecha a izquierda.

― ¿Hola? ―dije con los ojos entre cerrados. No hubo nadie que contestara así que abrí los ojos y observe a la rizada frente a mí con una sonrisa falsa de incomodidad―Ehhh... Claire, ¿Qué haces aquí? Son solo las... ―Rote un poco mi cabeza en buscar de un reloj, fracase, no había ni uno solo, tampoco lo portaba en mi muñeca y con mi celular sería imposible.

―Casi las once de la mañana ―interrumpió con voz seca, solo asentí indicando con la mirada que continuará―. Escucha, no quiero molestar, pero necesito de tu ayuda. Adler tiene asuntos que atender este día, y me ha pedido que cuide de ellos ―señaló a las dos chicas y a su sobrino después se acercó a mí y empezó a susurrar―más que nada por lo que sucedió ayer...

― ¿Y por qué necesitas ayuda? No creo que sea difícil cuidar a dos adolescentes y una pequeña...

―Porque tengo una cita a las doce―susurro manteniendo sus labios curvados―. Sólo serían unas horas, por favor.

Me lo pensé un poco, sería extraño... y muy extraño, pero… no estaría tan mal, necesitaba un poco de compañía.

―Está bien ―dije sin más.

Claire sonrió y por mi parte deje entrar a los dos adolescentes y a la niña. La rizada dio media vuelta y camino directo a las escaleras mientras yo cerraba la puerta, vaya que si me había metido en problemas, nunca en mi vida había cuidado niños pequeños, y en los últimos años no me había acercado a un solo adolescente, en la agencia las personas eran muy adultas o pasaban de los veinticinco.

―Esto es más raro para mí que para ustedes ―murmure apenas audible

Después de un par de horas que los adolescentes estaban ahí, había decidido darme un baño y cambiarme en el baño, cepillar mi cabello y aplicarme los perfumes que estaba acostumbrada a utilizar, después de ello salí, me quede en el móvil por un tiempo hasta que me acerqué al viejo sofá marrón donde estaban sentados los chicos, realmente no había muchas cosas que hacer, así si tenía compañía, al menos debía hablar un poco. La adolescente jugaba con su hermana, así que le hable a su primo, era curiosa, como parte de la profesión que ejercía yo… o al menos que lo intentaba, así que iba a preguntar.

― ¿Entonces qué sucedió ayer, Noah? ―pregunté, no había gran cosa que hacer, no sabía en qué momento regresaría Claire o incluso Adler y mirar por la ventana no era una opción.

Él arrugó sus cejas mirándome y después volvió a posar su mirada en la pantalla de su Smartphone.

― ¿Le interesa?

―Con alguien tengo que hablar.



Daniela Sheathes

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En el texto hay: pueblo misterioso, ciudad perdida, aventura

Editado: 08.01.2021

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