Complicado

Capítulo 18: Prisión para menores

Scarlett

Parada frente a él, su vista no estaba fija en mí, de hecho, estaba fija en el tipo tras de mí, corpulento con los brazos cruzados como si fuera una especie de guardaespaldas.

—¿Así que fuiste tú?

Sus hombros se tensaron, pálido, tan pálido como si su alma hubiese decidido abandonar su cuerpo, no podía culparlo, era una reacción muy lógica considerando la forma en la que Clyde lo estaba observando. Se mantuvo quieto, contrario a lo creí cuando me acerque, estaba demasiado quieto, como si eso le diera alguna habilidad extraña para desaparecer.

—¿Estas siguiéndome? —tartamudeó demasiado tarde, guardando sus manos en los bolsillos, encorvándose, como si ni siquiera entendiera de lo que hablaba.

A estas alturas, ya no estaba segura si reír, regodearme o dejar que Clyde se encargará, hasta donde había leído en su expediente, solía ser muy creativo con sus víctimas.

Opté reírme, cada carcajada liberando un poco la rabia que burbujeaba en mis venas, como un volcán, no, de hecho, un volcán sería menos peligroso que yo en estos momentos. Cuando acabé con mi risa teatral, demasiada dramática como para no alertarlo, me recompuse.

Una firme línea en mis labios, pudo haber pensando que estaba en un ataque de bipolaridad, pudo estar en lo cierto o no.

—¿En serio? —comencé, colocando mi vista en él—. ¿Vas a fingir que no contrataste a este tipo?

—No lo conozco.

Mi ceja se arqueó, una amenaza muriendo en mis labios.

¿Realmente quería hacer esto? Había venido a este lugar por una razón, necesitaba encontrar algo que me explicará el porqué del cambio de conducta de mi padre, era urgente, hasta hace media hora era lo primero en mi lista de pendientes.

Sin embargo, me encontraba aquí, de pie frente al idiota que había contratado a un ladrón para violarme. Sea como fuera visto, no podía dejarlo marchar, no quería.

Pero, necesito saber que le ocurre a mi padre.

Tenía que decidirlo rápido, antes que el idiota frente a mí decida marcharse en su auto de ventanas polarizadas. De hecho, cuando me acerqué, creí que sería lo primero que haría, innecesariamente le había ordenado a Clyde que estuviera preparado para una persecución, aunque claro escapar hubiese sido la respuesta básica de una persona con sentido de supervivencia, era claro que esa era otra de las cosas que Fabián carecía.

Aún en silencio, decidí hacer caso a mi cerebro.

—Clyde. Encárgate.

Mientras me alejaba, escuché algunos gritos, también, algunos puñetazos, reprimí la risa satisfactoria naciendo en mi pecho, me gustará o no, no podía quedarme a disfrutar del desastre bélico. Ayer había invertido casi cuatro horas con este tipo y no había conseguido desarmarlo. No tenía idea cuanto le llevaría a Clyde, pero no era un tiempo que estuviera dispuesta a desperdiciar.

Mi padre era lo que importaba.

—Cobarde.

Mis piernas se detuvieron. Mi rostro, regresando hacía donde el tipo tirado en el suelo. Una llamarada de rabia quemando en mis pulmones. Si fuera biológicamente posible, yo habría exhalado fuego.

—No puedes conmigo, por eso se lo encargas a este imbécil.

Clyde no lo golpeó, debió haber visto algo en mis ojos porque retrocedió.

Este imbécil aún creía que le tenía miedo. Creía que no era capaz. Creía que podía conmigo. Él realmente, a pesar de estar escupiendo sangre, se atrevía a desafiarme. ¿Qué estaba mal con ese tipo? ¿Cuánto más tendría que hacer para que aprendiera su lugar de una vez por todas?

Papá es lo importante, papá es la prioridad.

Tuve que repetir demasiadas veces ese pensamiento en mi mente, como una especie de mantra. Con mis manos convertidos en puños, volví mi rostro hacía la salida, obligándome a ignorar las cosas que salían de su boca. Clyde era un delincuente experimentado. Clyde no tendría piedad. Fabián no sería rival para él.

Y aún así te sigue insultando.

Corte esa voz asquerosa en mi cabeza. Yo debía seguir caminando, tenía que llegar hasta el almacén y buscar, hurgar hasta que el sol se ocultara si es que hacía falta.

Mis pies seguían sin moverse.

—Cobarde —masculló, ahogando un quejido en su garganta, cuando mi mano llegó a la puerta del estacionamiento, lista para entrar y librarme de la paría—. ¡Cobarde! —gritó tan fuerte que me fue imposible no pensar en otra cosa que mis manos en su cuello, agonizando.

Cálmate, cálmate, tranquila.

No funciono, mis manos picaban, mi cuerpo hormigueaba. Quería regresar, quería enseñarle su lugar, demonios, si no lo había delatado fue para esto, para hacerlo pagar yo, con mis manos, con mis acciones, para presenciar el momento justo donde se voluntad se quiebre.

Maldición, no puedo, papá es más importante ahora.

No podía distraerme, no podía caer en su juego. El idiota ni siquiera era consiente de lo que decía, habría dicho cualquier cosa con tal que le ordenara a Clyde detenerse. No era en serio, sus palabras no demostraban nada, no servían, él no servía.

¿Segura? ¿O prefieres que Clyde haga el trabajo sucio? Prefieres que él lo desarme primero para luego dar el golpe final y creer que fuiste tú. Deja de mentirte. No eres tan buena como para poder someter a alguien. La única razón por la que te escusas en tu padre es porque sabes que no podrás, jamás podrás.

Mi mente busco, trabajo, se esforzó pero no importaba que pensará, no importaba que me dijera, ese pequeño murmullo no se detenía, se repetía, me envolvía, como una serpiente hasta que mi mano por fin cedió, hasta que solté la manija, asqueada de mi misma.

Maldita paría, pagaras por meterte en mi cabeza.

Regresé sobre mis pasos.

Clyde se detuvo y dio un paso al costado, haciéndolo regresar al suelo, su cabeza impactando con un ruido sordo.

Aún con la respiración agitada, me dirigí a él. Murmuré algo lo suficientemente bajo para que la basura debajo mío no escuchará. Clyde dudó por un momento, después de todo nadie se atrevía a espiar a Benjamín Patterson por una razón particular, no era particularmente amigable con quienes se metían en sus asuntos, pero para el caso, Clyde no tenía muchas opciones, lo sabía, por lo que termino cediendo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.