Conociendo al príncipe (el Príncipe 1)

6: Los problemas de una sirvienta

—Señora, antes que nada quiero aclarar que no hice nada malo... Y si llegué a hacerlo no se repetirá.

—En realidad, sí hiciste algo —repuso ella con total normalidad—, algo que quiero agradecerte. 

Willi parpadeó sorprendida pues desconocía el motivo de que Adelia le agradeciera.

—¿Fuiste tú quien se enfrentó a mi sobrino? —preguntó—. A Carston.

El rostro de la joven debió delatarla de inmediato. No iba a mentir, pues de cualquier modo estaba claro que Adelia ya lo sabía. ¿Y le iba a agradecer?

—No entiendo. 

—Hace unas horas vi a mi sobrino echar humos de la cabeza porque su traje nuevo se arruinó, dijo que había sido culpa de una pueblerina.

—¿Y cómo está segura de que fui yo? No soy la única chica de pueblo que hay. 

—Él dijo que había sido una costurera —explicó—, pelirroja, y que era patrocinada por Tatiana Byrne. 

—Supongo que eso me delató —dijo dándose por vencida—, pero no lo hice porque haya querido... Él trató mal a Murray, yo solo lo defendí. 

—No te estoy regañando, Willow, al contrario, te doy las gracias por haberle dado una lección a Carston. 

—No entiendo. 

—Carston necesitaba que alguien como tú lo pusiera en su lugar, así que te invito a que sigas así. 

—Discúlpeme señora, pero no vine por problemas... Aquello fue por la necesidad del momento, nada más —dijo poniéndose de pie—, si me disculpa, debo irme a clase. 

—Esto segura de que habrá más necesidades así. 

Willow solo salió de la sala, quedando aquella frase en su mente.

~~~~~

El té de la tarde agotaba a Tatiana, lo tomaba desde hace unos días cuando no tenía nada más qué hacer, por lo que la mayor parte de las veces se mantenía ocupada en otras cosas. Su mente divagaba en los pensamientos, entre ellos estaba la necesidad de saber cómo le estaba yendo a Willow; claramente no tenía por qué preocuparse por una simple chica, pero por ciertas razones deseaba saberlo. Tuvo la idea de salir a visitarla en la escuela, pero sentía que se preocupaba demasiado.

Despertó de sus pensamientos en cuanto escuchó entrar a su mayordomo.

—¿Sucede algo, Claude? —preguntó sin quitar la mirada de la ventana. Pero el hombre no respondió—. ¿Claude?

Volvió la mirada hacia atrás y se encontró con el cuerpo de Claude en el suelo, seguía vivo porque respiraba, pero estaba inconsciente.

—Claude tuvo que tomar una siesta. 

Aquella voz la dejó helada, y la presencia del hombre la tensó aún más. Entró con aire victorioso, y miró a Tatiana con una sonrisa sobre su rostro. Era alto, tenía la nariz torcida, cabellos negros echados hacia atrás, una cicatriz sobre su labio. Fácil de recordar.

—¿Qué haces aquí?

—Hago una visita a mis viejos amigos —dijo con tranquilidad—, ¿qué tal está tu esposo? Oí que se dio un gran descanso. 

—¡Malnacido! —gritó levantándose y tirando la taza al suelo.

El hombre se puso un dedo sobre la boca y chistó, como si quisiera calmar a Tatiana, pero su sonrisa permanecía. Realmente disfrutaba del momento.

—Fuiste inteligente en cambiarte de dirección, fue muy difícil dar contigo, Tatiana, pero no imposible. 

—Ya dime qué es lo que quieres. ¿Cuánto dinero quieres?

—¿Dinero? Oh, no, no, no. Tengo suficiente dinero. 

—¿Entonces a qué viniste?

—La cosa es que quiero ampliar mi territorio, Arcadica es un buen lugar para vender mi mercancía. 

—¡Estás loco! Atticus nunca te lo permitirá. 

—¿Y quién se lo dirá?

Tatiana dio un paso hacia atrás, estaba encogida de temor por aquel sujeto.

—Si lo piensas bien, es un buen negocio para ambos... La herencia de tu esposo no es nada comparada con lo que podrías ganar conmigo. Tienes dos días para pensarlo. 

~~~~~

Cuatro de la tarde, Willi estaba desesperada por irse a casa, así que en cuanto la clase terminó se dio a la fuga, casi no había alumnos, solo alguna gente rica que también terminaban sus clases y se retiraban en lujosos coches. Era claro que ella tendría que irse caminando para tomar el tren, lo peor de todo es que sentía que sus piernas ya no daban para más. Caminó por la gran acera que daba a la puerta de la academia, con pasos normales para evitar agotarse más. Aquel día había estado lleno de sorpresas, y aunque aún no acababa, esperaba que no hubieran más.

Sin embargo, no fue así, escuchó no muy lejos de ahí a dos personas discutir, ambos eran hombres, y no parecía que fueran a reconciliarse. Se detuvo y buscó con la mirada a las personas esperando que no hayan recurrido a los golpes. En cuanto los vio, se ocultó detrás de un árbol al darse cuenta de que era un guardia real y un hombre desconocido, ambos se gritaban uno al otro, al parecer el guardia le exigía al tipo que se fuera, pero este no hacía caso y se negaba rotundamente. Entonces ocurrió algo que Willow jamás olvidaría.



Epsilion Crescent

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En el texto hay: amorprohibido, enemistad, diferenciassociales

Editado: 25.12.2020

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