Corazon de zafiro

5. Sombras

A esas horas ya empezaba a reinar la oscuridad de la noche, combinada con la luz de las estrellas y la luna.

Se podía escuchar el cantar de los grillos cerca de las cabañas, el pasar del agua por el pequeño riachuelo, el croar de las pocas ranas que había en ese lugar, el ulular del viento que mecía el césped suavemente de un lado al otro.

Si alguien viera este paisaje, pensaría que todo está en paz. Pero no todo es lo que parece.

Una sombra pasa a través de las cabañas corriendo hacia la cascada, tratando de ser lo más silencioso posible, para evitar que alguien despierte. Al parecer no quería que nadie la viese.

Esta al llegar a la cascada, se escuchó salir de sus labios un canto en algún idioma desconocido acompañado de una luz tenue de tonos azules claros salían de las palmas de aquel ser.

-Ya es tiempo- susurra mientras terminaba el cantó y empezaba a retirarse.

- ¿En verdad lo despertaras? - se escuchó una segunda voz, a espaldas de la sombra.

-Si, necesito su poder. El día está más cerca- miró a la luna, viendo que solo en pocos días sería luna llena- Pronto será el eclipse, y es la única manera de que logre volver a la normalidad-

- ¿Y como piensas quitarle su poder? –

A pesar de que todo estaba oscuro, su acompañante sintió que aquella sombra sonrió y un pequeño escalofrió recorrió su columna.

-Ya tengo un plan para eso-

-Es decir… ¿harás el…? – trago en seco, por al no lograr terminar su pregunta.

-Sí, y la mayoría de los ingredientes ya los tengo- repaso mentalmente todo lo que llevaba el hechizo- solo me falta una cosa-

-Si es lo que creo, sabes muy bien que ha estado desaparecido desde hace tiempo-

-Eso es lo que tú crees- rio por lo bajo, mientras se sentaba al pie de la cascada - he estado investigando por mi cuenta, y todo me lleva a este lugar, ya buscaré la manera de hallarlo- volteo a ver con quien había estado hablando ese rato- en verdad que no has cambiado en nada, con el pasar de los años Kilian - empezó a acercarse lentamente al mencionado.

-Bueno eso no se puede decir de ti Darice-

-Este cuerpo no ha sido mi elección, pero era eso, o no volver a nacer-

Kilian tomó al cuerpo que tenía enfrente por la cintura y empezó a besar sus labios. Primero fue suave, como si apenas lograran recordar cómo es que se besaba, hasta que cambiaron a un ritmo más intenso, más salvaje, como si se desearan uno del otro, pero fue mayor la necesidad de respirar que la de seguir el beso.

-Debo irme- se alejó Darice, evitando que él la besara de nuevo, porque puede que después no hubiera vuelta atrás.

-No lo hagas- tomo en seguida su mano.

-Las personas con las que vengo podrían sospechar que no estoy-

-No importa-

-Volveré, lo prometo-

En silencio, Kilian soltó su mano, y se separaron dejando como testigos a la luna y a las estrellas del cielo nocturno.



Malemi

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En el texto hay: misterio, amor y magia, brujas

Editado: 01.04.2018

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