Corazon de zafiro

8. Sensaciones

- ¿Cuánta madera ocupamos? – recogía Rose un poco de madera que encontraba y las dejaba junto con las de Jack.

-No lo sé-

-Creo que con esta será suficiente- Aneu junto sus ramas con las demás-iré por algunas hojas secas- saco una bolsa de su vestido y empezó a echar las hojas dentro de ella.

Jack miró por ratos a Aneu, tratando de evitar que ella se diera cuenta, adoraba su sonrisa que llevaba puesta en esos momentos al igual que sus ojos cafés que adornaban su cara. Desde hace tiempo le gustaba, pero no sabía cómo demostrarlo, siempre fue malo con los sentimientos. Aneu recogía las hojas secas, le miraba por el rabillo del ojo, no podía dejar de sonreír, le encantaba el simple hecho de que el la viera y tratara de ocultar eso.

- ¿Ya tenemos todo? – preguntó Rose algo cansada.

-Sí, creo que es suficiente-

-Entonces, regresemos, me muero de hambre-habló Jack mientras empezaba a tomar su parte de madera para llevársela.

- ¿Cada cuando no tienes hambre? –miró Aneu al ambarino que tenía a su lado.

Tomaron cada quien una parte de la madera y empezaron a caminar de regreso, sin embargo Rose sentía que no encajaba al estar con ellos, como si hiciera el mal tercio, a pesar de que ellos no eran nada. En aquel rato recolectando madera y hojas, veía sus miradas, cosas que en verdad querían expresar, y eso no ayudaba a hacer el ambiente más cómodo. Así que iba más adelantada de ellos, tanto que hubo un punto en el que ya no escuchaba sus pasos, pero eso no le preocupo, porque no estaban tan lejos del punto de encuentro y siguió caminando hasta llegar donde habían dejado sus cosas.

Mientras que los otros, seguían atrás, caminando en silencio. Ninguno emitía palabra alguna, era como si fueran mudos a pesar de que podían emitir palabras y sonidos. No sabían de qué hablar o que decir en ese momento, pero tampoco querían hablar, quizás para no arruinar ese momento en el que podían estar un rato solos y juntos, hasta que por descuido de uno de ellos, tropezó a causa de una raíz que no alcanzó a ver a tiempo para saltar sobre ella, haciendo que ambos cayeran al suelo, uno encima del otro.

- ¿Estas bien? – Jack puso las manos a los lados de la cabeza de Aneu, para evitar que le cayera todo el peso de su cuerpo.

-Sí- susurró Aneu al verlo encima de ella.

Ninguno de ellos se movió. Nunca habían estado tan cerca, a tal punto de sentir la respiración uno del otro. El tiempo había parado para ellos, parecía una eternidad cuando solo eran unos minutos. Ambos corazones latían rápidamente, sentían que en cualquier momento se saldrían de sus lugares. Ninguno de los 2 se quería separar, se miraban a los ojos, como si no existiese nada a su alrededor y solo estuvieran ellos, tratando de expresar lo que no podían decir, lo que las palabras no podían pronunciar, lo que a veces el viento se podría llevar. Ambos se empezaron a dejar llevar quizás por el ambiente que se había creado o quizás por los sentimientos que pedían a gritos salir. Jack empezó a acercarse peligrosamente a Aneu hasta casi rozar sus labios mientras cerraba los ojos lentamente, cuando estuvo a punto de lograr su cometido, se escuchó que algo se movía de los arbustos, interrumpiendo ese momento deseado por ambos.

-Creo que mejor… - rompió Aneu, sintiéndose con algo de calor.

-Sí, si claro... yo- yo… - empezó a levantarse Jack mientras le daba la mano para ayudarla- déjame ayudarte-

-Gracias, al menos eres un poco caballeroso-

- ¿Qué me trataste de decir? –

-Nada- rio por lo bajo y recogía la bolsa de hojas - hay que apurarnos-

Jack asintió y siguieron caminando a donde estaban los demás. Se sentía raro, no solo por el “accidente”, si no había algo dentro de él, algo que ardía, como la llama de una vela, pero no era algo que debería doler, sino era algo que lo hacía sentir bien, inclusive sentía como la energía estuviese fluyendo dentro de él. Cuando dejo de pensar en eso, se dio cuenta que habían llegado junto a los demás

- ¿Por qué tardaron tanto? –

-Si, pensé que tendríamos que ir nosotros por la madera- bromeo Marisse mientras ayudaba a llevar los palos hasta la fogata que habían hecho.

-Disculpa, es que a alguien se le cayó las ramitas-

-Porque alguien se tropezó-

- ¿Me estas acusando de algo? –

-No, solo decía, que para algo sirven los ojos- atacó Jack tomando esta vez la delantera- pero si te queda el saco-



Malemi

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En el texto hay: misterio, amor y magia, brujas

Editado: 01.04.2018

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