Crónicas de Dorabitia: la maldición de los cálices dorados.

1. El Anillo de Plata.

Un doctor se paseaba de un lugar a otro entre la inmensa habitación que tan solo la ocupaba una cama con una joven mujer en ella, varios aparatos tecnológicos, una mesa, y unos estantes de metal en ambos lados de la habitación. El hombre de aspecto decano se detuvo en su andar en la habitación y observó de cerca a la joven de cabellos dorados; y de improviso un hombre con bata irrumpió en la habitación donde reposaba la joven.

Junto a él venía otro hombre, este era mucho más joven que ellos dos, y suponía que venían con un propósito hacia la paciente: despojarle la vida.

—Doctor Charles Wiregton, no me esperaba verlo por aquí, digame ¿a que ha venido? —El hombre se quedó extrañado ante la presencia de su amigo, e ignoraba el porqué de su presencia.

—Mis propósitos desde que llegué a New York siempre han sido buenos, y por ahora, solo he venido a ver el caso de esta joven —se dio la vuelta, y miró  de soslayo a la joven que dormía plácidamente.

—Como verá —dijo el doctor William—, yo he venido también por tal caso, pero me ha dejado sorprendido con su presencia, no me lo esperaba aquí en New York, pensé que estaba en California.

—No como habrías querido —Charles Wiregton sonrió.

Los dos se lanzaron miradas asesinas como queriendo destrozarse ambos en ese instante.

—No. —Repitió— Debí suponer que venían a cortarle la vida a esta joven, y como ya se habrán dado cuenta hace dos años: ella es la heredera legitima de todos los bienes de Jonás y Elizabeth. Y por si no fuera poco el Empire State le pertenece, agradecería que me permitieran una charla mucho mas larga; tratando de resumir el asunto frente a ustedes, sentaos por favor —, señaló las sillas junto a la pared y los tres se sentaron.

—Debería saber algo —aclaró, pensando en evadir lo que Charles ya sabía—, no hemos venido a cortarle la vida a esta joven —, en verdad no era cierto lo que estaba diciendo—. Solo venimos a estudiar el posible descubrimiento del misterio de la joven. ¿Ya lo sabrás, no? —Charles asintió —. La joven Blinda Elizabeth cayó desde una altura inconmensurable, y por lo que sucedió era de suponer que moriría, pero nos sorprendió saber que no murió, quedó en coma definitivo, y esto, a pesar de que la altura desde la que cayó era realmente inmensa, no murió. Aunque debió hacerlo.

El doctor Charles se quedó pensativo, su amigo tenía toda la razón; Blinda había caído desde el mismo cielo, desplomándose quién sabía desde donde, pero un aura color cielo le rodeaba. Cuando pasó cerca de los edificios, se decía, que una magia singular acudió a ayudarla. Aterrizó entre los imponentes edificios y entre tantos trausentes. Ella aún vivía. Recitó unas cuantas palabras, inaudibles para sus compañeros —: el misterio del destino, cosas que ocurren en nuestras caras y no nos damos cuenta de lo que puedan significar.—Hizo una pausa y el silencio se hizo notar en la habitacion— Pero aún así la chica sigue viva. Y debo decir que despertará. Ayer por la tarde abrió los ojos, la doctora Elena me lo confirmó.

William Penhouse se levantó junto al joven y se dispuso a marcharse, Charles también se puso de pie y habló con una voz potente.

—¡Esta charla no ha terminado William, todos sabemos desde que altura cayó la joven Blinda, y tu niegas una posibilidad de que sea «magia», diciendo que fué «una simple coincidencia de la vida».

—¡Eso fué realmente! —dijo alzando la voz en forma de exclamación—. Una simple coincidencia de la vida, y nada más —y en las ultimas palabras se le quebró la voz.

—Pero no estás seguro de que fuera eso ¿no, William?

El hombre enmudeció, el joven siguió callando como lo había hecho anteriormente, sin decir ni una palabra, y sin interrumpir en la charla de los hombres mayores.

—Ya Charles no es para tanto, además a la joven se le quitarán todos los aparatos para que pueda morir en paz, en lugar de que se quede allí como si fuera un solo instrumento de madera.

—La chica despertará, estoy seguro, y para ese entonces yo estaré allí. Reinaldo, primo único de Blinda, me ordenó que no se le despojaran de los aparatos, y por si fuera el caso, podrían hacerlo; pero la chica seguirá viviendo.

—Pero...pero, ¿que tonterías dices Charles? Blinda no puede sobrevivir sin los aparatos que la mantienen entre este mundo y el otro, Blinda, estoy seguro, morirá.

No había ni la más mínima seguridad en sus palabras, en las palabras de un hombre ya viejo que en su vida había visto muchas cosas, aunque no como esas.

—No, no lo hará.

—¡Ya Charles deja de meterte ideas en la cabeza, ella no despertará!

—¿Por qué crees que no? Si sobrevivió una caída desde muy arriba hasta la superficie terrestre, ¿como crees que no sobrevivirá a que le quiten todos esos aparatos? Ustedes creen que la ciencia lo puede todo; pero realmente no es así, hay cosas que el humano no alcanza a entender ni a ver. Cuando ella se desplomó desde el cielo, por supuesto que lo tengo confirmado, había gente poco común en el centro de la ciudad tal vez alguien o algo les dijo que ella se desplomaba desde cierta altura. Blinda desapareció hacía casi dos meses y luego apareció cayendo a una velocidad exagerada desde, otro planeta, supongo.

—¡Que tonterías, que irritable es hablar contigo Charles!



Leonel Pérez

#8959 en Fantasía

En el texto hay: magia, magos, dragones

Editado: 16.08.2019

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