Crónicas Tzargarianas I: El Albor De Un Imperio

Capítulo 48 El Iluminado.

─¿El Príncipe Vhalir y su séquito estuvieron aquí en Khalaris y no se me informó de ello?

─Fue un viaje secreto Gran Iluminado.

─¡Iluminado! ─dijo otro hombre─. Ya usted sabe como son los aleshianos de discretos.

─Y para eso los tengo a ustedes, ¡inútiles! ─Contestó muy molesto el Iluminado Sader─. Saben que su visita ahora se sabe en todo Khalaris y por ello, se creó dudas negativas de mi mensaje profético.

─Mi señor, ─dijo nervioso un feligrés─. Las operaciones en las otros dominios y sumado a la lejanía y difícil acceso hacia el dominio aleshiano, han hecho cuesta arriba hacer llegar su mensaje de salvación hacia ese lugar.

─Pero las noticias del Príncipe, que salvó a sus obreros, si se hicieron saber en todo el planeta, eso si llegó rápido y ese Príncipe se ganó la simpatía de mucha gente. Mi popularidad entre las masas decayó, yo no tengo fieles, yo solo tengo una cuerda de inútiles seguidores.

─Entonces debemos hacer llegar el mensaje profético a las zonas aleshianas desde ya Gran Iluminado, escoge entre nuestras filas a gente dispuesta a morir de frío si es preciso, cruzaremos las frías fronteras ilegalmente, repartiremos el mensaje de salvación entre los aleshianos, y reclutaremos nuevos feligreses capaces de cometer suicidio por nuestra causa. Nuestra Deidad no ha sido comprendida, y la bota opresora de la religión tzargariana debe salir pronto de Khalaris. ─Un feligrés proclamaba lisonjeando al líder religioso

─Gran Iluminado, me ofrezco yo para llevar su mensaje sagrado hacia las zonas aleshianas, así me cueste la vida.

─Así me gusta, Karaks, eras un tzaring muy laborioso en el dominio zenobiano, tu deberías organizar un grupo y predicar la profecía, el verdadero mensaje a la población aleshiana.

─Gracias por su confianza en mi, Gran Iluminado.

EL hombre que respondía al nombre de Karaks, era un hombre delgado, enjuto y con ojos saltones, salió rápidamente de la presencia del «Gran Iluminado» para reclutar personal para su «ministerio de evangelización profética» como le llamaban sus fanáticos compañeros.

Pero, ¿Quien era el autodenominado «Iluminado Sader»?, Karoan Sader, un kohanita koraliano, criado en la montañas aledañas a la ciudad de Viblic, hijo de un estricto padre kohanita, creció en un ambiente de severidad religiosa, sus padres le prohibían todo lo relativo a lo indicado en la religión tzargariana, considerando que la misma solo tenía 7 preceptos: 1) no idolatrar; 2) no blasfemar contra la Deidad; 3) No asesinar; 4) No robar; 5) Casarse y tener hijos; 6) No dañar a los animales y solo matarlos para comer de ellos de forma rápida, y ; 7) Obedecer a las cortes de justicia religiosas y civiles. Bajo esos preceptos, Sader fue criado, pero al hombre a medida que fue creciendo sentía una gran aversión por el maltrato físico a todo lo que no fuera él, mataba animales por placer, cometía diversos tipos de inmoralidades, robaba a sus compañeros. A pesar de todo ello, Sader, siguió la casta de su padre, otros no sabían si era por decisión propia, o bien, que su estricto padre le obligó a irse por la casta kohanita, porque solo tuvo un par de hermanas y ellas no podían optar ─así como tampoco querían irse ─ por la casta religiosa.

En su encierro monástico, Sader no cambió su actitud, su esperanzado padre quería que la educación del claustro religioso compusiera al chico, pero fue todo lo contrario, las estrictas normas de convivencia y observación terminaron de influir negativamente en su forma de ser, aunque lo disimuló y gracias al director del Sanog, por se amigo de su padre, le cubrió muchas faltas y fechorías.

Finalmente, Karoan Sader, se ordenó como kohanita y debía ir a un sanog remoto, alejado en las montañas ubicadas en la región glacial en la Koralia Septentrional, en un aparente y tranquilo pequeño pueblo se instaló a dirigir el sanog local, allí conoció una mujer que era conocida por hacer magia y actos de hechicería en el pueblo, el casi fracasado kohanita termina en amoríos con la cuestionada mujer, y aunque no se casan, terminan conviviendo juntos en ese remoto lugar, creando entre los habitantes de la comunidad, opiniones de estupor ya que la religión tzargariana no era idólatra y era la favorita en la gran mayoría de la población; pero «la bruja del pueblo» como la llamaban, era la última de una linea de creyentes de un antiguo culto dogmático y mistérico, que le rezaban a los astros y a los árboles, cosa que era considerada idolatría entre la mayoría de los tzargarianos.

Un día, la mujer salió para un retiro espiritual en una laguna cercana que estaba descongelada, la misma asistió con un grupo de 3 seguidoras de su fe, que recién había reclutado para hacer nuevos actos de brujería, la acompañaba Karoan,que entre el arrebato de espiritismo le dio la necesidad de ir a cazar alguna bestia para hacer su casi olvidado vicio, hacer sufrir a los animales,logrando capturar un pequeño siervo de montaña, mientras estaba en su retorcida distracción, su mujer y seguidoras, se metieron en el lago glacial, las mujeres hacen en medio del agua sus actos de invocación de magia negra, el cuarteto nadan desnudas en el agua y sin darse cuenta, estaban sobre un hueco sin fondo con una inmensa burbuja de aire, las mujeres al bailar hace que la misma ceda, y por efectos de cambio de presión, el aire sale liberado en medio de ellas, las mismas creen que es una consecuencia de su invocación, y siguen danzando no cayendo en cuenta que al salir el aire, una fuerte corriente de succión empieza a absorber a las 4 mujeres.



srosuna

#1961 en Ciencia ficción
#11799 en Otros
#1708 en Aventura

En el texto hay: cienciaficcion, ficcion, aventura espacial

Editado: 31.01.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar