Crueldad Oscura

Capítulo 10

Paciencia y demonios

 

Miércoles

Subí con cuidado las escaleras y busqué la habitación donde había estado antes, pero me perdí, sinceramente la casa es muy grande y me da escalofríos ver tanta cosa lujosa, minutos antes había entrado a un salón donde tiene muchas cosas antiguas que a mi parecer se veían costosas.

Camino por otro pasillo y hasta el fondo solo hay una puerta, una vez que llego la abro y esta con éxito se abre, entro con cuidado y la vuelvo a cerrar, busco el interruptor y lo prendo.

Mis ojos se deslumbran por ver un hermoso piano en medio de este cuarto, casi al tamaño del piano que se encuentra en la biblioteca, en las paredes hay cuadros de pintura y más al fondo hay otra puerta.

¿Esto es un cuarto de música?

Me acerco al piano y lo acaricio.

¿Lo toco o no lo toco?

Mi debate en la mente quiere hacerlo, pero hay otra parte donde me dice que el loco que me tiene aquí me va a escuchar. No quiero que se enfade.

Lo que acaba de suceder ya hace dos horas me traumo, me da miedo que me vaya hacer algo, digo ¿qué persona te secuestra, después te quita la ropa y por ultimo te besa?

Exacto, no una persona normal.

Y sé que tampoco es normal el vestirse como un abuelo en la escuela simulando ser un "nerd" y dejarse golpear, y después fuera de la escuela ser otra persona completamente diferente, un "chico malo" pero que en realidad yo lo llamo "enfermo" y no sé qué pretende, pero desde que nos conocimos se comporta muy extraño.

Él es raro

Miro las teclas del piano y ahora sin importarme poco lo que pase, empiezo a tocar.

Es una pieza única, donde hablan las notas, diciendo "saldremos y no escaparas" se titula "Demons" y está acorde con mi situación, donde los demonios tienen la capacidad de oler tus miedos y leer tus pensamientos para después atormentarte, la maldad se siente por todos lados, pero siempre hay una luz que te guiara para hacer lo correcto, yo aún no tengo la suerte de ver esa luz, cada vez que tengo un mensaje de ese maniaco siento muchísimo miedo y pánico, pero ¿quién no lo sentiría? Y no hablo de Elahia, porque al principio puso su inicial, así que pienso que no es el.

Ahora estoy en un lugar completamente desconocido, con una persona que tal vez sufre de alguna enfermedad mental, con problemas de humor, que no sé dónde mierda dejo mi celular y tampoco sé que paso con mis amigos en la universidad, el disparo que se escuchó estoy segura que fue en medio del juego. Solo espero que estén bien Tommy y William

Damián se me viene a la mente, ¿estará bien?

Dios, pero apenas lo conoces Amelia...

Siento una sensación en mi espalda, algo familiar por supuesto, miro hacia la puerta y veo a Elahia con el hombro recargado en el marco de la puerta observándome, dejo de tocar y me paro rápidamente del banco. Aún tiene el torso descubierto y me pongo roja, dios tranquilízate...

—Oh, por favor, sigue—Dice sonriendo.

¿Porque sonríe? idiota.

Lo ignoro y trato de pasar por su lado, pero este me obstruye el paso, lo miro con una ceja alzada algo temerosa.

—Déjame pasar — Digo seria.

—Te dije que no pararas— Se agacha un poco hasta llegar a mis labios y asustada me alejo de él.

No quiero que me vuelva a besar sin mi permiso, se ha robado mi primer beso.

—Iré a dormir—Logre pasar por su lado y camine rápido por el pasillo y ahora que lo pienso no sé a dónde ir, todas las habitaciones están cerradas.

—Entonces vamos a dormir—Habla siguiéndome el paso.

—No pienso dormir contigo—Camino más rápido, bajando por unas escaleras.

Pero antes de llegar a otro pasillo me toma del brazo y me hala haciendo que choque con su pecho, un aroma masculino inunda mis fosas nasales dejándome aturdida. Huele bien, pero eso no le quita lo estúpido.

—Escucha, dormirás en mi habitación porque todas están cerradas menos la mía—Aun sin soltarme del brazo vamos por otro pasillo hasta llegar a la misma habitación que antes estaba.

Me empuja despacio para que entre, pero me niego a dormir en un mismo lugar que él, no después de lo que me hizo.

—No dormiré contigo—Me cruzo de brazos y camino a la salida.

—Puedes ser muy irritante cuando te lo propones y mi paciencia contigo se está agotando—Se acerca lentamente a mí, pero esta vez no retrocedo, le doy una mirada retadora e inconforme—Tú te quedaras aquí y no quiero escucharte decir que no. No te haré nada si eso es lo que te preocupa.

Claro que me preocupa que me vaya hacer algo, está claro que no confió en el.

—Te odio—Le dije con enojo.

—Créeme que yo te odio más—Él sonríe y toma un mechón de mi cabello —¿No querrás que te vuelva a besar o sí?



Vivian Baez

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En el texto hay: obsesion, romance, muerte

Editado: 05.01.2021

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