Cuando Te Conocí

Junto A Ti

El destino de nuestros labios es encontrarse.

¿Para qué alargarlo más? 


 

 

 

Narra Gladys

Creía conocer a mi hermano enojado pero estaba muy equivocada, era la primera vez que me gritaba así y no era para menos mi estado era preocupante, caótico, vulnerable, deprimente... agradecí que mi madre no esté en casa, el sermón de Gustavo era lógico.

Gustavo.- ¿¡realmente quieres esto!? Contesta ¡Carajo! ¿¡Acaso no te has visto en el espejo!?

Gladys.- estoy bien, solo son unos golpes.

Gustavo.- ¿Todo esto se debe a tu amiguita? ¿¡En que líos estas metida!?

No sabía que responderle mi rostro era un desastre, minutos después de aquel golpe la ira me gobernó tras continuar escuchando a Paola  insistirle a Ani en ir con ella, ¿a donde? ¿para que? Eran mis preguntas. Termine empujando a mi novia para liarme a golpes con Pao, pero qué diablos estaba pensando yo jamás me había golpeado con alguien ahora el dolor que mi cuerpo me hacía sentir era el premio a mi gran idiotez, todo esto me estaba afectando como era posible que justo al mes del fallecimiento de Daniela, JC esté muerto, era absurdo aceptar esta realidad.

Gustavo.- ¿Qué piensas decirles a nuestros padres? ¡Habla!

Mi miedo aumentaba con cada pregunta, él tenía razón en todo, que iba a decirles qué me robaron y por forcejear me dejaron así. Posiblemente el resto del semestre mi madre se dedicaría a irme a dejar y traer de la universidad o del trabajo era lo más lógico. ¡MALDICIÒN! Debí controlarme.

Gustavo.- ¿¡TE ESTOY HABLANDO, NO ME ESCUCHAS!?

Mis lágrimas seguían fluyendo pero que carajos estaba pensando al venir a mi casa su suponía que yo debía estar en mi trabajo, como no recordé que justo hoy era el día libre de Gustavo. Alce la mirada viéndolo directo a los ojos y afronte mi realidad, quería seguir con Ani, la amaba. Era mejor que se entere de una vez, me arme de valor, aunque el miedo seguía gobernándome, procedí a hablar, mi voz quería quebrase titubee las primeras palabras pero las siguientes fueron perfectamente claras.

Gladys.- La... de...fen...dí... porque ella es mi novia.... y la amo, aunque te enojes conmigo y deje de ser tu hermana eso no cambiara.

Verlo como un tempano de hielo no me tranquilizo, se desplomo en el sillón de la sala subió sus manos sujetando su rostro seguido de su cabello, el silencio era de ultratumba después de unos minutos alzo su mirada, sus ojos estaban rojos.

Gustavo.- ¿crees que no lo sabía?

Gladys.- lo siento, simplemente pasó, no me di cuenta como me enamore de ella por favor entiéndeme. Ani, estaba en problemas y la ayude. Si hubiera sido Vanessa y tú estuvieras en mi lugar hubieras hecho lo mismo.

Gustavo.- debes elegir tus batallas, nadie arriesga su vida innecesariamente, si tu amiguita está en problemas son de ella no tuyos. Si existe "amor" ella dejaría todo por ti y no te arrastraría a eso.

Gladys.- tú no entiendes.

Gustavo.- ¡que carajos debo entender! ¡QUE TE VOLVISTE LESBIANA! ¡Que eres una tortillera! Lo único en lo que puedo pensar es que arruinaras tu futuro por un estúpido capricho.

Gladys.- ¡ELLA NO ES UN CAPRICHO!

Gustavo.- ¡BRAVO, ENTONCES FELICIDADES! ¿¡Quieres ese tipo de vida!? ¿¡Quieres estar peleando por ella!? ¿¡Quieres que todos te señalen en la calle por esa chiquilla!?

Gladys.- La amo, y eso ni tú, ni mis padres lo cambiaran.

Me levante dispuesta a dejarlo con la palabra en la boca pero mi hermano continuo hablando.

Gustavo.- ¡basta! ¡Cállate de una buena vez! Más te vale terminar con ella, tú no vas a arruinar tu vida y de eso me encargo yo.

Volví a verlo algo resentida.

Gladys.- que más tengo que hacer, ¿¡salirme de casa!? Ya estoy trabajando, ya no soy una carga para ti.

Se levantaba bruscamente de su asiento llegando a mi altura, me acorralaba a la pared, nunca había reaccionado así, ni cuando estaba con sus copas encima.

Gladys.- por favor suéltame, me... lastimas...

Pero él estaba fuera de control sujeto mi cuello apretándolo casi no podía respirar, después de un par de minutos por suerte reacciono, me soltó, se dio una cacheta a sí mismo y se desplomo en el sillón llorando diciéndome Perdón.

Amaba a mi hermano, siempre me apoyaba, me escuchaba, reíamos, llorábamos. Estuvo ahí cuando John me dejo porque iba a ser padre. Gustavo era mi mejor amigo y ahora yo lo estaba defraudando, la noticia no fue sorpresa hacerse el tonto ante la realidad fue su escudo para no afrontarlo y empezar a asimilarlo, juraría que tenía varios sentimientos positivos y negativos entrelazados, muy en el fondo sabía que cada una de sus palabras eran verdad. El, solo quería mi bienestar por toda la discriminación que existe hoy en día para los homosexuales pero no se supone que el amor y el apoyo deben nacer desde casa, quizá es la prueba más dura que una personas gay debe pasar la famosa salida del closet.

Los dos continuábamos llorando. El, en el sillón y yo de pie cerca de la puerta de mi habitación.

Gustavo.- perdón... yo no quería hacerte daño.

Gladys.- lo sé, por favor solo te pido que me entiendas.

Se levantó, camino a la puerta de salida, sujeto el picaporte sin voltearme a ver me dedico las últimas palabras con un tono severo y autoritario.

Gustavo.- NO, y te vas olvidando de esa chica, es la última vez que te lo advierto, no voy a permitir que arruines tu vida y la vida de esta familia, debo salir de aquí no quiero hacer una estupidez.

Se marchó azotando la puerta, me desplome en ese lugar llorando sabía desde un inicio que él no aceptaría mi relación, sus palabras fueron claras y si quería seguir viendo a Ani, desde ahora debía andar con mucho cuidado.



Ani. Cg

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En el texto hay: drogas, pareja lgbt, lesbianas

Editado: 17.08.2020

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