Cuando vuelva a brillar

La mujer que fui

Hubo un tiempo en el que yo tenía sueños.

Muchos.

Era joven, inquieta y estaba convencida de que el mundo era demasiado grande como para quedarme en un solo lugar.

Entonces lo conocí.

No recuerdo exactamente cuándo comencé a enamorarme de él. Quizás fue en aquella primera conversación que se extendió durante horas. Quizás fue en la forma en que me miraba o en la seguridad con la que hablaba de su futuro.

Él tenía planes.

Yo también.

Pero cuando nuestras vidas comenzaron a mezclarse, mis planes empezaron a quedar en segundo lugar.

Por amor.

Eso me decía.

Por amor.

Dejé cosas atrás.

Por amor lo seguí.

Por amor apoyé cada uno de sus proyectos.

Por amor acepté que su trabajo ocupara cada vez más espacio en nuestras vidas.

Y sin darme cuenta, comencé a confundir amar con desaparecer.

Él quería construir un imperio.

Yo quería construir una vida junto a él.

Y durante mucho tiempo creí que era lo mismo.

Nos casamos.

Recuerdo aquel día con una mezcla extraña de nostalgia y tristeza.

Yo estaba convencida de que había encontrado al hombre con el que envejecería.

No sabía que estaba entrando en una vida en la que poco a poco tendría que aprender a sobrevivir sin mí misma.




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