De cómo aman los Jensen.

CAPÍTULO CUATRO.

━━━━━━ CAPÍTULO CUATRO ━━━━━━━

BLAIR, LA DEL CORAZÓN ROTO.

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Blair no se había mudado de Seattle a Providence porque quería, la obligaron.

River fue lo suficientemente amable para darle cobijo en su ciudad cuando Blair decidió comenzar de cero. River y su padre, Adrian Simmons, la ayudaron tanto que creía que le faltarían años de vida para poder devolverles todo. No sólo River la dejó vivir en su apartamento gratis, sino que Adrian, además, decidió pagarle sus estudios.

Tenerlos a ambos como su nueva familia le daba fuerzas suficientes para seguir adelante. Sin ellos, no sabía que podía ser de ella, después de todo, en Seattle estaba sola.

Miles no sabía nada de eso, por supuesto. Él creía que se había mudado para estudiar geología en Brown luego de abandonar sus estudios en medicina. Era verdad, pero eso sólo era una parte de la larga historia que Blair no estaba segura de querer contarle por el momento.

Estaban juntos desde hace casi dos meses, aún no podía soltarle la verdad.

Blair golpeó la puerta de River con suavidad, para no despertarla abruptamente. Al parecer, eso no funcionó, porque escuchó algo caer sobre el suelo. River se asustaba fácilmente cuando la despertaban, tenía el sueño ligero.

—¡Vamos, vamos! —exclamó River saliendo de su habitación mientras agitaba las llaves de su auto, su adorado auto.

River ese día no tenía clases. Los jueves eran sus días libres, pero para Blair no. River la iba a dejar e iba por ella veinte minutos antes de su hora de salida, para esperarla. Era todo por seguridad.

Durante el camino, cantaron a todo pulmón junto a las canciones pop que escuchaban por la radio. Blair besó la mejilla de River antes de bajarse del auto cuando llegaron, y River esperó pacientemente a que Blair entrara a su facultad. Se quedó quince minutos ahí, mirando a todas partes y verificando que no hubiera ningún rastro de Wyatt.

River nunca podría olvidar el día en que Blair llegó a su departamento hace tres meses.

Nunca se anunció, sólo llegó de repente. Era entrada la noche, probablemente entre las dos y tres de la mañana. River sintió que el citófono sonó, despertándola de inmediato. Cuando lo contestó, el recepcionista de su edificio le preguntaba si dejaba subir a una tal Blair Peterson. River, por supuesto, dijo que sí.

Pensó que Blair le hacía una visita sorpresa, y se emocionó, no se veían desde que se graduaron del colegio, cuando River aún vivía en Seattle. Las videollamadas y los mensajes de textos diarios no eran lo mismo, así que esperó ansiosa a que ella llegara.

Cuando tocó el timbre y River abrió la puerta, ni siquiera pudo verla, pues Blair solo se abalanzó a ella para abrazarla, desequilibrándola un poco por la fuerza. River sólo atinó a estrecharla entre sus brazos, preocupada al sentir sus sollozos.

—¿Qué te pasó? ¿Blair? —comenzó a interrogarla con la desesperación de no saber que sucedía.

Luego, cuando Blair no respondió, sintió que sólo debía reconfortarla.

Blair comenzó, de apoco, a caer, y con ella, River. Terminaron sentadas sobre el piso en medio de la sala; Blair desatando todo su dolor, y River llorando con ella aún sin saber que sucedía. Porque eso hacían las amigas; si una lloraba, la otra lloraba con ella, si una tenía el corazón roto, la otra iba a romperle la cara al responsable. Sólo que River no quería encontrarse con Wyatt, pues si lo hacía, eso significaría que Blair estaría en peligro.

De eso ya estaban por cumplirse tres meses. Blair no podía creer lo mucho que su vida había cambiado desde entonces. Cada vez que entraba a sus clases, pensaba en lo afortunada que era de tener a personas como Adrian y River en su vida.

A Blair poco le importaba ser la mayor de su clase. Todos sus compañeros tenían recién cumplidos los dieciocho años, mientras que ella llevaba bien puestos sus veintiunos. Muchos le preguntaban por qué había ingresado tan tarde, pero luego de que ella les explicaba que era su segunda carrera, ya entendían, e incluso, le pedían consejos de estudio.

Creían que, por haber estudiado casi tres años medicina, ella era la maestra de las buenas notas.

Al salir de su última clase del día, vio enseguida el auto de River estacionado. Se subió de inmediato y partieron.

—¿Puedes dejarme en el departamento de Miles? —preguntó Blair.



Emily Taylor

Editado: 06.04.2021

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