De cómo aman los Jensen.

CAPÍTULO OCHO.

━━━━━━━ CAPÍTULO OCHO ━━━━━━━

ESCENAS TRISTES, MÁGICAS Y TRÁGICAS.

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Devyn no era una experta en las relaciones amorosas. Había tenido un solo novio, al que ni siquiera podía llamarlo así porque él nunca se molestó en pedirle salir formalmente. Era como una relación abierta, aunque sólo por parte de él.

Sin embargo, conocía las historias de amor de sus hermanos, y eso le daba conocimiento para saber cómo lucía una relación saludable y llena de respeto y amor. Por ejemplo, su hermano Smith y la relación que había tenido con River. Los dos habían estado juntos por un año y medio, y ese romance era como el de las películas; perfecto.

Es por lo que Devyn esperaba con ansias conocer a un chico que le diera ese tipo de amor. Y no quería mentirse así misma y negar lo mucho que pensaba en Theo, así que simplemente aceptó que sí, era él en quien pensaba esa noche mientras terminaba de ponerse sus zapatillas deportivas y se perdía en su ensoñación de una historia de amor real.

Esta vez, sus zapatillas eran de color rosa.

Ató su cabello en una cola alta y agarró su celular antes de bajar. Salió de la recepción de su edificio y se encontró a Theo sentado en una banca, esperándola, mientras fumaba un cigarrillo. Devyn enarcó una ceja.

—¿Fumas justo antes de correr? —preguntó ella acercándose a él mientras intentaba ignorar el apestoso olor a tabaco.

Theo rio mientras apagaba el cigarro y lo tiraba a la cubeta de basura que estaba cerca. Miró a Devyn, apreciándola en ropa más casual que las otras veces. Calzas deportivas y un cortaviento, zapatillas rosas y cabello atado. Su rostro no tenía ni una gota de maquillaje, así que podía ver las oscuras ojeras bajo sus ojos y sus pestañas lisas.

De todas formas, seguía luciendo igual de preciosa.

—Sí… te juro que estoy tratando de dejarlo —Theo levantó sus manos y Devyn rio.

—Tu puedes, Theo.

Ambos se pusieron sus audífonos y comenzaron a trotar al mismo ritmo.

La noche estaba fresca, el frío entumecía un poco sus narices, pero de alguna forma, era agradable.

Theo, cada cierto tiempo, le echaba un ojo a Devyn para comprobar su estado. Se le daba bastante bien trotar al parecer, porque apenas se notaba cansada. Como habían acordado, se detuvieron cuando los cuarenta y cinco minutos pasaron. Se sentaron a descansar donde estaban, justo frente a un local de comida rápida.

—¿Seria muy contradictorio si comemos aquí? —invitó Devyn, con los nervios de punta. No quería que Theo se sintiera presionado. Para sorpresa de ella, él rio.

—Me fumé un cigarro un minuto antes de correr, ¡claro que no! —exclamó él antes de tomar de la mano y entrar con ella al local.

Las mariposas casi perforaron el estómago de Devyn por la emoción. Él había tomado su mano. Y podía ser muy ridículo emocionarse por eso, había sido casual, pero era un gesto tan lindo que no evitaba sentirse feliz al respecto.

—No puedo esperar para tener mi título —dijo Theo comiendo de sus papas fritas—. Estoy cansado de estudiar.

—Te falta poco, a mí aún me quedan cuatro semestres más —bufó Devyn tomando de su gaseosa.

—¿Qué estudias? —preguntó él.

—Publicidad, quiero especializarme en moda —ella sonrió, orgullosa.

—Tiene sentido —Theo asintió, pensando en lo bien que vestía—. A mi madre le gusta la moda, tiene una obsesión con los zapatos.

—Ah, ¿en serio? ¿Trabaja en el rubro?

—No, es juez —explicó él—. Sólo es una aficionada. Sus zapatos tienen su propio clóset.

—¡Yo igual! —chilló Devyn, contenta—. Me encantaría ver su colección, apuesto a que debe tener preciosos zapatos vintage.

—No sé de lo que hablas, pero supongo que sí —Devyn rio—. ¿Alguien de tu familia es de la industria de la moda?

—No. Mis hermanos mayores están metidos en las ciencias, soy la única que se fue por otro camino.

—Eso es cool, ¿cuántos hermanos tienes?

—Tres, todos mayores que yo; Cyrus que es doctor, Starlie es también doctora y Smith es químico —contó ella.



Emily Taylor

Editado: 06.04.2021

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