De cómo aman los Jensen.

CAPÍTULO ONCE.

━━━━━━━ CAPÍTULO ONCE ━━━━━━━

OLVIDAR POR LA NOCHE.

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Blair, sobre la gran mesa, tenía un montón de viejos libros esparcidos. Había estudiado para su próximo examen durante las últimas dos horas, la biblioteca de la universidad siendo su lugar ideal para hacerlo. Era práctico para conseguir la información que necesitaba y no tenía distracciones. 

Estaba muy contenta con cómo se estaba desenvolviendo en su nueva carrera, estaba poniendo todo su empeño en obtener buenos resultados, porque no sólo se lo debía a ella, también a River y su padre, quien le financiaba todo. Estaba tan agradecida que en su cabeza no había espacio para siquiera pensar en fallarles. 

Mientras caminaba hasta la salida de su facultad, luego de que River le enviara un mensaje avisándole que estaba esperando por ella, su celular comenzó a sonar. 

—¿Hola? —murmuró al responder. 

—Hola, sol. 

Los vellos de sus brazos se erizaron. Blair podía reconocer esa voz incluso a mil kilómetros de distancia. Quitó el celular de su oreja y apretó el botón rojo, colgando la llamada. Su corazón palpitaba fuerte, y aun cuando sus manos temblaban, logró bloquear el número. No se demoró en localizar el auto de River, al que corrió con todas sus fuerzas. 

—Me llamó —fue lo que pudo decir apenas se sentó en el asiento copiloto. Estaba tan asustada que había perdido color en su rostro. River le tomó la mano en un gesto para llamar su atención, para que la mirara a los ojos. 

—¿De qué hablas? —le preguntó River, rogándole que fuese clara, porque tenía teorías en su cabeza que no le gustaban. 

—Wyatt. Me llamó. 

—Dame tu teléfono —pidió River de inmediato y Blair se lo pasó sin chistar.

River buscó la última llamada y anotó en su propio celular el número de teléfono que él había usado. Luego quitó el microchip del celular de Blair, tirándolo por la ventana antes de encender el auto. 

—Vamos a casa. 

 

Ninguna de las dos sabía que hacer. Blair había intentado estudiar, pero era inútil, su miedo acaparaba su atención y la distraía a cada segundo. River, quien caminaba de un lado a otro en la sala de estar, pensó en mil maneras de poder escapar, ¿pero era esa realmente la solución? 

Fácilmente podían irse (porque de ninguna manera dejaría a Blair sola), pero eso significaba seguir huyendo, y River no tenía ganas de hacerlo. Blair finalmente había encontrado una ciudad y entorno en el que se sentía lo suficientemente cómoda como para ser ella misma, no podría apoyarla a abandonar eso. De ninguna manera. 

—Blair, no quiero presionarte, pero tenemos que denunciarlo. Tenemos pruebas, tenemos tus fotografías…

—River —Blair la interrumpió. Sus ojos estaban rojos, con lágrimas acumuladas—. No puedo. No quiero verlo. Por favor. 

River suspiró y asintió, entendiendo que aún no estaba preparada. Se acercó a su amiga y la abrazó, tratando de expresarle todo su apoyo a través del gesto. 

—Está bien —murmuró River—. Ya se nos ocurrirá algo. 

Dos horas después, Noah Jensen llegó al departamento con un bolso lleno de ropa. River no pudo pensar en algo mejor que pedirle que se quedara a dormir, y Blair estuvo de acuerdo, sólo que ella creía que él no tenía idea de la situación en la que se encontraba. Blair creía que entre ellos ya estaba sucediendo algo romántico.

—Entonces… los dejaré solos —murmuró Blair luego de saludar a Noah. Les dio una sonrisa y se fue a su habitación. 

Noah miró a River, quien se tiró al sillón, cansada. Se sentó a su lado, tomándole la mano. 

—No te estreses tanto —le dijo él, sonriendo de lado—. Todo estará bien. 

—Eso espero —admitió ella, rascándose la frente—. ¿No te molesta quedarte?

Nah, ya estaba esperando que me lo pidieras —bromeó, haciendo que River rodara sus ojos. 

—Eres un idiota —dijo ella escondiendo una sonrisa—. ¿Cómo está Theo?



Emily Taylor

Editado: 06.04.2021

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