Demonio guardián

CAPÍTULO 25

Sus ojos me miran sin ninguna expresión. Sus manos paran de hacer los movimientos. Su mentón se alza y con la mirada me señala las escaleras. Da un paso hacia delante, pero antes de dar el siguiente, Gyula lo coge por el brazo. Éste la mira totalmente serio.

— No lo hagas.— baja la mirada observando el agarre. Ella lo deja por unos segundos más y luego lo quita.— Por favor.

Acerca su boca a la oreja de su hermana y susurra algo de lo que soy incapaz de escuchar.

Ella lo mira sorprendida. Una pequeña sonrisa se forma en sus delicados labios.

Comienza a caminar despacio hacia las escaleras. Un silencio intenso se forma en la casa.

Payper y Owen fueron a dar un paseo por medio del bosque. Por lo que la segunda planta de la casa está vacía.

Lo sigo escaleras arriba. Su cuerpo y espalda se encuentran rígidos. No se me olvida ni por un momento de que su camiseta y manos se encuentran llenas de sangre. Su cabello se encuentra alborotado.

— Aaron. ¿Qué te pasó?— no se da la vuelta. No para. Sigue hasta parar frente a una puerta negra.

— Nada.

Entra en el interior y yo lo sigo sin decir nada más. El cuarto es totalmente negro, excepto por algunos muebles blancos.

— Bienvenida a mi cuarto.— dice en tono irónico.

Yo sigo observando el lugar. Este fue en el único lugar de la casa que no se limpió el polvo. Solo Owen entró, y me imagino que sería para abrir el cristal y la persiana.

Escucho un fuerte estruendo y cuando bajo la mirada, me lo encuentro tirado en el suelo.

— ¡Aaron!— me agacho cogiéndole la cabeza para dejarla en mi regazo.

Sus ojos se encuentran decaídos, sus labios entre abiertos. El color de su piel no es para nada normal.

— No cierres los ojos.— doy unos débiles golpes en sus cachetes haciendo que abra los ojos más que antes.

 Tengo frío y sueño...

— ¡Gyula!— la puerta se encuentra entreabierta. Espero que me escuche.— ¡Gyula! ¡Sube!— grito de nuevo al no sentir respuesta de su parte.

— Venga, sigue conmigo Aaron.— digo muy nerviosa.

Una sonrisa sincera es lo último que me regala antes de cerrar los ojos del todo.

— ¡No! ¡Aaron! ¡Aaron!

Me levanto dejando con cuidado su cabeza en el frío suelo. Abro el armario encontrándome ropa más pequeña de la cual es su talla.

La muerdo, y tiro haciendo que se parta. Me acerco de nuevo agachándome. Envuelvo la tela de la ropa en cada uno de sus brazos intentando que la sangre pare de fluir.

— ¿Qué pa...?— los ojos de la menor de los tres hermanos se abren del asombro y nervios.— Joder...

Le toma el pulso y mira si respira. Asiente mirandome. Respiro un poco más tranquila al saber que respira.

— Ayudame a ponerlo encima de la cama.

Las dos, con mucho esfuerzo lo subimos encima de las gordas mantas. Veo como Gyula sale del cuarto y minutos después viene con un botiquín en sus manos.

Comienza a hacer una limpieza de la sangre. Miro con atención los movimientos que hace.

— ¿Qué te dijo antes de que subiésemos?— para de limpiarlo para mirarme.

— Es confidencial cuñada.— mi ceño se frunce haciendo que mis cejas se junten. ¿Cuñada?— Él es el que debe decírtelo. Ahh, y Tara te extraña. Ha estado un buen rato ladrando.

— No cambies de tema Gyula. ¿Y por qué me dices cuñada?— me muestra sus dientes en una radiante sonrisa. Alza los hombros y vuelve a lo suyo.

Niego sonriendo de lado. ¿No será por lo de antes no? Por el beso en el cuello...

Salgo del cuarto y busco a tara y a sus bebes. Se encuentran tendidos junto al sofá, durmiendo.

Decido dejarlos así y salir a la entrada de la casa. Ya se está haciendo de noche, por lo que el sol y la luna decoran el cielo de una forma extraordinaria.

Los verdes y grandes árboles hacen el paisaje más bonito.

Los minutos pasan y la pareja llega feliz


Los minutos pasan y la pareja llega feliz. Los dos ríen por algo que Owen dice. Payper tiene una mano puesta en su abultada barriga y con la otra agarra la mano del padre de su hijo.

— ¿Qué haces aquí afuera sola?—mi hermana menor se pone a mi lado soltando la mano de Owen, el cual se adentra en la casa.

— Pensar.— le sonrío de lado. Ella acaricia mi mano y pone un mechón de cabello tras mi oreja.— ¿Cómo lo haces?

— ¿Cómo hago el qué?—se sienta a mi lado en la fría madera.

— Estar tranquila luego de todo lo que ha pasado.— respiro hondo.— ahora viviremos en una casa en un bosque Payper. Nuestros padres nos quieren destruir, he matado a Yacob, nuestro hermano.— su ceño se frunce y niega.



Marta

#2260 en Novela romántica
#760 en Otros

En el texto hay: daisy

Editado: 31.03.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar