Demonios Entre Nosotros (libro 2)

5

Me partía el corazón ver a Chris tan triste. Ni siquiera podía explicarlo. Lo único que quería era que ese sentimiento en él se detuviera y poder verlo sonreír. Entonces supe que ese era mi trabajo. Ahora sé lo que sentía Brook al sentirme triste, ahora sé lo que se siente ser un ánge queriendo proteger a la persona que cuida.

—Dile que no llore. Siento terrible al verlo así. —le dije a Brook, ya que no podía tener comunicación con Chris.

—Hey, Cassia dice que... No llores. —dijo algo nervioso.

—¿Acaso es esto lo que voy a sentir cada que Chris se sienta triste? —pregunté a Leah y ella asintió.

—Bienvenida al mundo de los ángeles.

Luego de unas horas, fui a casa de Brook. Decidí llamar a mamá. Tenía ya casi una semana sin llamarla, y no quería que se preocupara, a pesar de todo lo que ha pasado.

Luego de llamarla, entre al baño y me lavé la cara. Mi rostro había cambiado, aunque no mucho. Mi piel estaba pálida, y mis ojos se habían abierto un poco más. Encontré el colguije contra demonios que Leah me había regalado cuando aún era humana, sabía que no lo necesitaba más porque ahora era un ángel, sin embargo quería conservarlo.

Al ponerlo en mi cuello, sentí que me quemaba. Aquel pequeño pedazo de metal se sentía como fuego al tocar mi piel. Intenté volver a ponermelo, pero entonces entendí que ya no era la misma y muchas cosas tenían que cambiar en mí.

«Consecuencias de ser un ángel» pensé.

Después, fui a dormir. Brook fue a casa de Leah para dejarme su casa a mí. Pensó que necesitaba mi espacio para procesar todo lo que había pasado.

Intenté dormir, pero los pensamientos sobre qué pasaría ahora con mi vida no dejaban de invadirme. Apagué la luz y cerré los ojos, dejando solamente que la luz de luna iluminara el lugar. De pronto, siento la presencia de alguien ahí. Abro los ojos esperando ver a Brook frente a mí diciendo que se olvidó de algo, pero no es así. Sólo logro ver la figura de un hombre parada en la esquina de la habitación. El miedo comienza a hacerse presente en mí y me quedo inmóvil. Cierro los ojos y la figura se ha ido. Sin embargo, el miedo sigue ahí toda la noche.



Gabriela Medina

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En el texto hay: angeles, demonios, amor

Editado: 14.11.2018

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