Demonios Entre Nosotros (libro 2)

21

La chica pelirroja seguía frente a mí y seguía amenazandome con su espada, de la misma manera en la que yo lo hacía. Decidí bajqr mi espada al ver que solamente era una chica tratando de encontrar a la misma persona que yo buscaba: Frederick.

—¿Por qué lo estás buscando? —preguntó.

—Tiene a una persona importante para mí y necesito encontrarlo.

—No sé si deba confiar en ti.

—Hazlo, podemos ser aliados y así encontrarlo más rápido. ¿Tú por qué lo buscas? —pregunté.

—Eso no te importa. —dijo y comenzó a alejarse lentamente.

De pronto dos alas totalmente blancas aparecieron en su espalda. Reconocía esas alas. No son las alas de cualquier ángel. Los las alas de un ángel de cristal.

—Ahora entiendo porque huyes de Frederick. Eres un ángel de cristal.

—Ni se te ocurra decirle a alguien. —dijo ella volviendo a amenazarme con su espada.

—La persona que tiene Frederick, la que es importante para mí, también es un ángel de cristal.

—Sabes que seguramente Frederick ya la haya asesinado, ¿verdad?

De pronto, terribles pensamientos y dudas invadieron mi mente. ¿Y si Cassia ya estaba muerta? Y con esa pregunta, me doy cuenta que el fin de la vida de Cassia también sería el final de la mía.

—Ella es fuerte. —respondí.

—De acuerdo, te ayudaré a encontrarlo. Tú podrías ayudarme a contactar a algún ángel supremo para que Frederick duerma por otros cien años. ¿Qué sabes de él?

Ambos caminábamos a mitad de la noche. Ella sacó una linterna y apuntó al camino para así poder caminar sin problema.

—Sé que está en el infierno. Lo que no sé es dónde queda el infierno.

Una silueta se interpuso en nuestro camino. La oscuridad de la noche no nos permitía ver quien era, aunque yo lo suponía. La chica de nombre desconocido apuntó con su linterna a la silueta. La silueta era de Frederick. Yo lo sabía, pero la chica, debido a que nunca antes lo había visto, no sabía que se encontraba frente a la persona de la cual llevaba tiempo huyendo.

—Yo podría llevarlos al infierno. Sólo si ustedes quieren, por supuesto. —dijo Frederick con una sonrisa.



Gabriela Medina

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En el texto hay: angeles, demonios, amor

Editado: 14.11.2018

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