Demonios Entre Nosotros (libro 2)

24

—Christian, tu vida no me sirve. Hazme el favor de regresarte a tu estúpido mundo y dejame seguir en el mio. —le dijo Frederick.

—¿Alguna vez te has preguntado por qué nadie te quiere? —dijo Chris. Frederick se acercó lentamente a él y pude ver el miedo reflejado en los ojos de Chris.

—No te equivoques. Soy temido por ángeles y humanos, odiado por ángeles supremos y amado por demonios.

Comprendí que Chris solamente buscaba hacer algo de tiempo insultando a Frederick, sin embargo, sabía que no serviría de nada. Frederick terminaría conmigo de cualquier manera. Según lo que había escuchado, si un ángel entra al infierno y el humano al que cuida también lo hace, éste se hace visible ante el humano. Por lo tanto, Chris podía verme y necesitaba aprovechar eso.

—Aunque...—Frederick dirigió su mirada hacia mí— Algunos ángeles también terminan amándome.

Entonces tuve una idea... Una mala idea, pero por lo menos serviría para darnos tiempo y pensar en algún plan. Sabía que esto sólo podía terminar de dos maneras: De una manera excelente, o de una manera terrible.

—Frederick quiero hablar contigo... A solas.—Brook y Chris me miraron sorprendidos. La mirada de Brook me pedía que no lo hiciera, mientras Frederick parecía estar pensandolo.

—Bien. Sigueme.

Comencé a caminar detrás de él y le dediqué una mirada de complicidad a Chris mientras yo caminaba. Llegamos a un lugar en donde prácticamente no había nadie y entonces comencé a sentirme nerviosa.

—Te escucho. —dijo cruzando los brazos.

—¿Por qué no te detienes? ¿Por qué haces esto? ¿Acaso no te importa lo que sientan las demás personas?

—Mmm... Sinceramente, no. Lo único que me interesa ahora es traer a mi madre de vuelta.—dijo.

—¿Y te da igual si muere la mitad de la cuidad?

—Exacto.

—Eso es muy estúpido.

—¿Sabes qué es realmente estúpido? Meterte en una ciudad llena de ángeles siendo una humana —su voz se elevó y parecía estar enojado—. Pero... ¿Sabes qué es más estúpido aún? —comenzó a relajar el tono de su voz y se acercó más a mí.— Enamorarse de un ángel. Enamorarse de un ángel sabiendo que no son iguales.

—¿Lo dices por lo que me pasó a mi con Brook o por lo que pasó con tu madre? —al decir esto su rostro cambió totalmente. Había enfurecido. Retrocedí y volví a hablar— Escucha, entiendo que quieras de vuelta a tu madre, porque sea como sea, siempre será tu familia. Pero debes saber que tu madre no es una buena persona.

Frederick recargó su cabeza en la pared detrás de él y pude ver que lágrimas comenzaron a salir de sus ojos hasta resbalar por sus pálidas mejillas. El demonio más temido y viejo está llorando frente a mí, ¿qué se supone que deba hacer? ¿abrazarlo? ¿decirle que todo va a estar bien?

—Sólo quiero que esto termine. —dijo.

—Entonces debes detenerte.

—Cassia, estoy maldito. Es algo que no puedo controlar, es parte de mí. Así es como tiene que ser. Incluso los demonios tienen demonios que los atormentan.

 



Gabriela Medina

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En el texto hay: angeles, demonios, amor

Editado: 14.11.2018

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