Despitia

CAPÍTULO II

Hay noches que desearía desvelarme pensando cosas con importancia, no incoherencias o recuerdos que me inundan de ansiedad y miedo. Un miedo instintivo.

--Bien pues niños, después de tanto dar vueltas en círculos y dejar muchas oportunidades pasar por no sé qué excusas tontas e infantiles, el asesino ya fue arrestado…--mis compañeros, respiran con alivio, algunos se sientan recto, con los hombros tensos, mirándose entre sí, ellos sabían  quién era, ellos lo encubrían, ellos creen que no los veo, que estarán a salvo.—Como era obvio, la sospechosa numero 3 fue nuestra victimaria, así todo apuntara a la sospechosa 2, con esto cerramos el caso.

--¡Despitia! Tenías que ser tú desde el comienzo quien se encargue de este caso, estábamos hartos de callejones sin salida. Felicitaciones, hoy yo invito las copas.

--Gracias Suarez, pero no todo es celebración, los callejones sin salida eran creados por nuestros compañeros Díaz, Cáceres, Córdova, Bueno y la cereza del pastel, el general Portocarrero. Antes que digan algo, las pruebas las expondré a continuación. —Después de una larga discusión, intento de escapar, golpes, desorden, los culpables fueron apresados. Y con ellos las amenazas, las miradas de odio.

--Despitia, en serio eres excelente para esto, contigo es fácil cerrar casos.

--Lo sé, pero ya estoy aburrida Helen, renuncio.

--¿Qué? N-no puedes, Despi, nos dejarás en el aire.

--Despitia, mi nombre es Despitia. No deberían ser tan dependientes de alguien. Sabías que lo haría, adiós Helen.

Tomo mis cosas y salgo, dejando atrás el olor a café barato, comida grasosa, pólvora y químicos. A partir de ahora trabajaré de forma privada, algunos casos serán interesantes, otros monótonos, tal vez incluso este sin trabajo un buen tiempo, tal vez desee morir en ese lapso, tal vez termine yéndome del país. No importa, siempre hay trabajo y mi nombre ya es conocido, tengo mejores contactos que la policía y tengo tiempo libre.

--Despitia. Vamos.

--Tom, te dije que no vinieras.

--Ya tengo tu primer empleo de detective privado.

--Eres rápido.

--A eso me dedico, en ese folder azul esta todo lo que necesitas. Eso es todo, adiós.

--Adiós Tommy. —Con un gruñido se perdió entre las calles. Con mis cosas, cual vagabunda, me senté en la vereda y leí el caso.

Este trabajo me gusta, país donde no me conocen, infiltrada, gozando de buenas remuneraciones. Debí renunciar hace mucho.



UNA MONA

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En el texto hay: locura, mentiras, farsa

Editado: 14.08.2018

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