Detrás De la máscara

3. Enfrentamiento

El estrés siempre está de mi lado, anoche no dormí bien. Pero ya que, era se esperarse hablando de Allison.

Me tuve que ir temprano a la casa de mi madre, le dije que iba temprano con ella.

Ahora estoy fuera de la casa mirando atravez de la ventana de la sala, nadie podía verme por la puerta del garage, si, hay que poder entrar por el garage y después entrar a la casa. Muy lógico. Gracias que cuando me fui anoche la puerta ya estaba abierta. En fín, no pude ver nada dentro de la casa. Estaba vacía, hasta que escuché a alguien bajar por las escaleras, y no es nada más y nada me menos que "el señor barriga": mi papá, estaba vestido de la cintura hacia bajo, después lo otro era gran estómago de viejo amargado, borracho y maltratador. Se sentó en el sofá frente al televisor, pero después de levantó y fue por una cerveza y luego volver a estar en la misma posición de antes.

—Clarys—gritó mientras encendía la Tv con el control remoto.

¿Quién mierda es Clarys? ¿Acaso le es infiel a mi mamá?. Claro, de era de esperarse por parte de este espécimen raro llamado hombre. Pero, lo que yo no pude descifrar es: donde está mamá ha está maldita hora de la maña... Cierto, que idiota soy, tiene que a ver salido a comprar algunas cosas que hacen falta, ella sale a comprar los sábados, pero nunca tan temprano.

Al rato otra voz se hace presente. Una mujer mestiza con el pelo castaño y revuelto. La tal Clarys está bajando las escaleras con una se esas pijamas de la tela brillante: un short y una camisa de tiras. Que ironía.

Al pie de las escaleras la mujer habla:

—¿Qué quieres?—habló de forma no muy amigable, al parecer está con este hombre por dinero. Quien sabe

—Ven. Siéntate en mis piernas mientras veo el programa—dejó la botella vacía a un lado y se palmeo las piernas esperando por la mujer que yo llamaría una puta.

Ella aún al pie de la escalera, se movió a las piernas de aquel y este la recibió con los brazos abiertos. Todo el amor que no le brinda a mamá, se lo da a esta. Vaya...

—Tengo que irme—dijo la tal Clarys. Mi "Papá" desconcertado le dice

—:¿Tan rápido?

—Si, me tengo que ir al gimnasio. Además mi esposo no tardará en llegar a casa.

Aparte de de estar con el hombre este, ¿también tiene esposo? Diablos señorita, eso no me lo esperaba

—Okay. También mi esposa no tardará en llegar—se encoge de hombros y alza las manos hacia arriba. Él parece haber olvidado el daño que le ha hecho a mi mamá, ni siquiera puede llamarla "esposa".

Ni siquiera me había dado cuenta el tiempo que llevo esperando afuera, así que voy al patio de atrás aún agachada para que nadie me viera atravéz de las ventanas. Cuando llegué al patio visualice la ventana de mi cuarto abierto. La cosa era, ¿cómo iba a llegar ahí arriba? ni idea. Digamos que el patio de esta casa no es como la pintan algunos libros, no tengo un puto árbol que llega a la altura de la ventana de la habitación. Los árboles de aquí son más pequeños que el tamaño de mis zapatos, bueno, no tan pequeños pero ya van entendiendo la idea. Así que reviso si la puerta de la cocina está abierta. Y sí, para mi sorpresa si está abierta.

Ahora sólo queda entrar, subir a mi habitación, recoger algunas cosas y largarme de aquí. Toda esa mierda sin que me viera el "hombre de la casa". Volví nuevamente a la ventana del frente de la casa y volví a tirar el ojo por la ventana hacia la sala. Y no, no había nadie, tal vez, solo talvez esté en su cuarto esperando a que la mujer terminara de recoger sus cosas y largarse se aquí. Me fui otravez a la puerta de la cocina que dejé cuidadosamente abierta. Entré y no la cerré por completo para cuando bajara para irme solo tenga que abrirla más y volver a cerrarla. Mi cerebro funciona bien cuando no tengo nada en mi organismo, ¿o no?, bueno no sé.

Terminé de entrar con cuidado y miré la sala antes de adentrarme por completo en ella. Escuché pasos provenientes del piso de arriba. Lo único que pensé fue: estos malditos no me van a dejar entrar ¿o qué?. 

Cerré un poco la puerta pero con pequeño espacio que me permitiera ver más allá de ella. Mi papá la acompaña hasta la puerta pero rato después la acompaña afuera. Perfecto, me voy corriendo escaleras arriba y me voy a mi cuarto, cierro la puerta deprisa y tiro mi mochila a la cama. Voy a mi armario y saco ropa de allí, no me he bañado desde anoche que me fui de aquí. Ya con la ropa que me voy a poner encima de la cama, entro a mi baño y me despojo de la que tenía. Entro un pie en la bañera y luego otro. Abro la regadera y tomo el jabón junto con la esponja, la empiezo a pasar por mi cuerpo y dejo que el agua caiga sobre mi.

Después de diez minutos estoy fuera del baño con una toalla en mi cuerpecito. Luego de haberme secado lo suficiente como para no empapar la ropa que me voy a poner, me dispongo a ponermela para luego peinarme y ponerme zapatos

Se te olvida que no te haz cepillado los dientes, puerca

Raios. Hasta mi propia higiene dental se me olvida. Tengo la cabeza más perdida que la casa en donde tengo los cadáveres.

Por ahora

Ya cepillados mis dientes, seco mi cara y cierro la puerta del baño. Antes de salir escucho a alguien cerrar la puerta de la habitación de al lado. Me pongo de cuclillas en la puerta de mi habitación y escucho atravéz de ella

—¿Trajiste mis cervezas?—Ese era mi padre

—Si, te las puse en el refrigerador—y esa al parecer es mi madre

—Okay, ahora lárgate, me repugnas mujer— luego de eso escuché pasos de una persona bajar las escaleras. Después llantos en silencio se escucharon en el pasillo. Mi mamá estaba llorando

La puerta se intentó abrir y me asusté, sólo pensé: ya valí mierda. Pero de pensar que era mi mamá yo misma abrí la puerta. Al verme entró rápidamente y cerró la puerta tras ella.

—¿Acaso estás loca, Grace?—no le contenta la idea de que esté aquí.

—Tenía que venir aquí, anoche no me llevé ropa para poder bañarme, y mucho menos dinero para al menos comprar un cepillo de dientes.



Yarisel Margarita Mercado Bueno

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En el texto hay: asesinatos, amor joven, grace

Editado: 10.10.2020

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