Dioses de Egipto

Cap 2

Me había desmayado por la intensiva caminata hasta las sombras del universo y cuando recupero el conocimiento estoy en unas suaves mantas. Me levanto desorientada y tomo la forma de un gato negro para explorar este lugar.

Veo a muchos esclavos los cuales ignoran mi presencia y yo sigo mi camino hasta que llego a una gran biblioteca en la cual esta dibujada todas las paredes con la historia de Egipto, me vuelvo a trasformar, pero esta vez de una simple esclava la cual camina por todo el lugar.

Veo una sombra oscura acercarse hasta la gran repisa, el casi gira su rostro, pero al final lo mantiene ocultó.

- ¿Que pretendes Bastet? -pregunta dándome la espalda.

-Me reconociste, bueno, aunque se por los rumores del desierto que sabes lo que sucede en el mismo- digo volviendo a mi forma normal para después caminar hasta llegar cerca de él.

-Por ende, debes conocer tu puesto como mi mujer, ya que tu madre recurrió a mí una vez y debes pagar ese precio- me informa convirtiendo su cabeza en cocodrilo.

- ¿Cual fue eso que te pidió? -pregunto más el niega, pero al final me lo dice.

-Cuando a tu padre, su hermano lo volvió a matar yo dije donde se encontraba su corazón y por ello se me prometió a su única hija- camina lejos de mí.

- ¡Mientes! -grito y este corre tan rápido que termino en un rincón de la pared.

-Yo no miento- susurra volviendo su cabeza normal, pero con vendajes para que no lo vea.

-Te odio -murmuro y este acerca su boca a mi oído.

-Eres puro amor tu nombre lo dice- susurra para después alejarse de mí.

Se me remueve el estómago al ver esos labios sin carne, su cara se pudre por si sola; están horripilante y por primera vez le tengo miedo a algo.

-No me vuelvas a observar, eso te lo ordenó- se vuelve sombras y yo caigo al suelo agarrando mi cara entre mis manos.

Cuando me calmo salgo corriendo de ese lugar tomando forma de pantera, pero cuando al fin llego a la puerta observo que él me espera en está y yo corro en dirección contraria, pero este me sigue adoptando la misma forma. Una vez me alcanza se sube encima de mí haciendo que mi espalda choque con su cara.

-No me mires- me grita y yo cumplo sus órdenes.

- ¿Por qué odias que te miren? -preguntó y este sale de encima de mí para volver a su forma.

-No tengo miedo, puedo observarte, aunque sea una vez- susurro tratando de llegar a su lado.

-Entrégate a mí y dejare que mires todo lo que deseas- afirma para seguir su camino.

Yo decido no responder, pero lo sigo hasta una gran biblioteca en la cual se encuentra el globo del universo, él toma asiento y lo gira dulcemente mirando los pensamientos de las personas.

-Mira esto aquí- me muestra una pareja egipcia -ellos desean tener un hijo, pero le ruegan al Dios incorrecto, pero yo vengo haciendo tu trabajo hace mucho tiempo que hasta ese milagro lo concedo- afirma dejando caer una semilla de arroz.

- ¡Tendrán un hijo! -afirmo y el asiente para después seguir girando el globo.

Lo observo hacer mi trabajo y al rato e retomado mis obligaciones haciendo que los mortales vuelvan a creer en mí y él se aleja para trabajar en un libro.

- ¿Que tanto haces? -pregunto más él se gira y puedo observar como su piel se cae dejando al descubierto sus huesos.

-Escribir el libro de los Dioses -Dice suave.

-El libro de Amun-Ra -susurro y parece que me logra oír porque ríe un poco.

Así pasamos el día yo por mi parte ejerciendo un trabajo que jamás desee mientras el escribía su libro, a la hora de cenar sus esclavos nos llevan hasta el comedor y yo disgusto mi plato en el cual contiene pato con patatas y nos acompaña una gran botella de vino.

Cuando terminamos yo me retiro a mi alcoba en compañía con unas esclavas las cuales me ayudan a quitar mi ropa y peinar mi larga cabellera gris, una vez totalmente desnuda ingreso a la cama para poder descansar.

A la mañana siguiente me sorprendo al encontrar otro cambio de túnicas junto a una bandeja con comida, todo preparado meticulosamente para mí.

Todo un baño al aire libre lo cual me sienta de maravilla ya que convivo directamente con la naturaleza, todo es tan perfecto desde esta perspectiva ya que no se ve nada de lo que viví a tan solo una edad infante, regreso a la alcoba para poder cubrir mi desnudez con las túnicas rojas; pinto mi rostro con pintura tradicional egipcia y hago un pequeño recogido con mi cabello.

Me observo en el gran cristal el cual deja al descubierto mi gran belleza cuando termino de admirarme decido ir a tomar un paseo por todo este enorme palacio y me sorprendo al no verlo cerca de aquí vigilando lo que haga; trato de preguntarle a los esclavos, pero ellos me ignoran para seguir su camino y es tanta mi rabia que termino aplastando a un par con mis pies.

Ya que poseemos una gran estatura y por ello nuestros palacios son tan grandes que, si son visto por el ojo de algún mortal, ellos se llenarían de envidia ya que nosotros poseemos todas piedras preciosas y nuestros esclavos no ven nuestra riqueza ya que estos no son puros de corazón y nunca podrán ver los llamados Dioses de Egipto.

Cuando me canso de destruir su biblioteca decido ir a buscar su libro para quemarlo, pero no lo hago al ver su sello en este y sus escritos me dejan impresionados. Pero al rato lo dejo donde lo había encontrado y decido irme de ese lugar, pero algo no me dejo salir de la puerta como si hubiera una gran pared trasparente delante de mí.

Pero al final me cansé de tratar de salir de este lugar y solo me fui a dormir.



Melissa Cordero Lopez

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En el texto hay: fantasia, amor, antiguo egipto

Editado: 29.05.2020

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