Disponible Hasta 1-3-21 La rebelión del Ángel (3)

Capítulo 5: noche tras noche

Unos días habían transcurrido desde aquel inusual encuentro en el Límite y hasta los momentos no había ocurrido ningún cambio, al menos en apariencia, algo le decía a Anthony que debía de volver a los árboles, una voz en su interior susurraba la idea, pero era tan débil que fue ignorada durante mucho tiempo.

Un día, al momento de la canción, la pequeña voz hizo un esfuerzo para ser escuchada, Anthony decidió hacerle caso y rodeó el Muro. Se detuvo a mirar a los árboles sin saber que esperar. Solo estaba parado allí, mirando, sin hacerse preguntas, con su rostro tan inexpresivo como siempre, esperando sin saber muy bien qué.

Alguien se acercaba ¿El mismo Ángel con vestido? No se preocupó en averiguarlo, ni siquiera enfocaba en aquella dirección, solo sabía que estaba allí.

—Volviste —dijo una voz agitada que se detuvo junto a él.

Silencio total, Anthony no respondió, su mirada seguía sin apuntar nada en concreto. El Ángel no insistió. Siguió su camino hacia los árboles y no se detuvo, se adentró en el Límite que claramente no lo era, había algo más allá. Anthony se quedó un instante allí, no lo había observado directamente,  pero sabía lo que había hecho y no tenía intenciones de seguirlo ni de preguntarse a dónde había ido o si volvería.

Al día siguiente Anthony volvió a rodear el Muro, y al otro, se repitió el mismo episodio varias veces sin cambio alguno.

—Volviste —decía la voz. Al no tener respuesta seguía su camino para adentrarse en el Límite.

Anthony no podía mirar a quien le hablaba, sabía que estaba allí, pero era como si se negara a ver la realidad. Todas las noches escuchaba esa voz, y cuando regresaba a su Lugar a esperar a que sonara la trompeta le parecía escucharla como si estuviera allí muy cerca de él, pero se negaba a oírla de verdad.

Una noche estaba de nuevo allí frente a los árboles y no la escuchó, sabía que estaba allí al igual que siempre, lo sabía sin mirarla. En su interior había una lucha, qué difícil le resultaba ver algo que tenía justo frente a él. El silencio era absoluto y una ligera sensación lo incomodaba, sin saber el motivo, necesitaba escuchar aquella voz.

El Ángel con vestido pareció comprender lo que ocurría, se colocó justo frente a Anthony, cara a cara, y lo miró fijamente a los ojos, le hablaba sin palabras. Al principio Anthony no lograba ver, pero el Ángel no se rindió y fue como magia, allí estaba, por primera vez Anthony pudo mirar unos ojos que lo enfocaban a él y sintió una especie de paz.

Pasó el tiempo, poco a poco con el paso de los días Anthony pudo mirar más a aquel Ángel. Las expresiones de aquel ser eran inusuales, le decía de todo y a la vez nada, no podía comprender que quería decirle, había comenzado a decir frases, le hacía preguntas, pero Anthony no le respondía nunca, solo miraba.

—Necesito que me respondas —dijo la voz que desde hace tiempo ya tenía un rostro. 

No ocurrió nada y el Ángel terminó por ir hasta los árboles.

—Necesito hablar contigo. Por favor —pidió—. Sé que puedes oírme, habla, inténtalo —decía días después.

No fue sino hasta una noche, cuando el Ángel estaba a punto de ir hasta los árboles, que Anthony dijo sus primeras palabras.

—¿Qué haces aquí? —preguntó sin hacer ningún tipo de expresión, ni sus ojos demostraban la más mínima alteración.

El Ángel con vestido asomó una amplia sonrisa. Ya había dado unos pasos alejándose, se dio la vuelta y brincó con emoción.

—¡Lo sabía! ¡Lo sabía! —exclamaba en voz baja juntando sus manos cerca de su pecho.

—Tú eres un reemplazo.

—¿Cómo sabes eso? —preguntó interrumpiendo su celebración individual. Su mirada demostraba asombro.

—Solo lo sé —respondió Anthony sin modificar su rostro impasible.

—Increíble —dijo en tono pensativo.

Para Anthony ya era hora de marcharse, nunca había estado tanto tiempo allí frente a los árboles y sintió que debía irse ya.

—¡Espera! ¿Por qué te vas?

—Debo volver —respondió con la misma seriedad y sin mirar atrás.

—¡No te dije mi nombre! ¡Soy Jael! ¿Te veré mañana? —preguntó con ánimo—. Espero que sí —susurró en voz baja y como si tuviera miedo de haber hecho algo mal.



Laura Zarraga

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En el texto hay: misterio, romance, suspenso

Editado: 14.01.2021

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