Donde esté ella

Prologo

Llego a casa intentando hacer el menor ruido posible. Mis hermanas deben estar durmiendo y no quiero despertarlas. No se ve ninguna luz en la casa, creo que mi madre no me ha descubierto. No podía estar más equivocada, mi madre se encontraba esperándome sentada en el salón. Su expresión era seria y su tono no era precisamente alegre.

-No puedes volver a casa a estas horas, ¡ y menos en ese estado!

-Es muy tarde, no creo que sean horas de estar dando gritos.

-Estoy cansada de discutir contigo. No puedo seguir teniendo la misma conversación una y otra vez.

-En ese caso me voy a la cama, buenas noches.

-A donde te vas a ir es a casa de tu padre.

-¡No puedes mandarme con él!

-¡Lo que no puedo es seguir aguantando tus tonterías!

-Mamá, por favor.

-Haz las maletas, te vas mañana a primera hora.

Seguir discutiendo con ella era inútil, la decisión ya estaba tomada. Lo único que podía hacer era subir a mi cuarto y hacer las maletas. Esta vez había colmado su paciencia, mandarme a casa de mi padre era demasiado. Cuando discutíamos otras veces solía ir a dormir a casa de Tara, mi mejor amiga desde siempre. Tengo un muy mal presentimiento de esto, mis padres no se dirigen ni la palabra.

 

El sol todavía ni había salido cuando mi madre entró en mi cuarto. La hora de irme había llegado. Intente ir a despedirme de mis hermanas pero cuando me acerque a su cuarto mi madre me dijo que era muy temprano para despertarlas. Salimos de casa y el coche de mi padre esperaba en la entrada. Al salir a ayudarme con las maletas ni se molestó en saludarnos. No se cuanto tiempo espera dejarme mi madre allí pero espero que no sea mucho. Una vez en el coche mi padre no me dirige ni una palabra, el único sonido es el ruido del motor. Mis vagos intentos de entablar conversación terminaron en un silencio incomodo, los intentos de poner música no acabaron mucho mejor. 

Un par de horas después llegamos a casa de mi padre, la casa era preciosa rodeada por un inmenso jardín repleto de flores. El interior era mucho más bonito, con techos altos y habitaciones abiertas. Una de las criadas de mi padre me enseño a mi habitación, solo esa sala era casi del tamaño de la casa de mi madre. La casa estaba tan lejos de mi instituto que probablemente me tuviese que cambiar de escuela, ese hecho me desagradaba más que el tener que vivir con mi padre. No se como iba a sobrevivir a eso, eso como una tortura.



Leila Dark

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En el texto hay: la vida cambia en un segundo, la toma de decisiones

Editado: 29.08.2019

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