Dos Dimensiones

Capítulo VII

 

Misa Bhandari

No sabía si estallar de felicidad o preocuparme de que algún conocido no pudiera reconocerme, es decir era yo pero ¿Parecía yo? Lo dudo parecía una de esas personas que tienen un doble en algún lugar del mundo y que no es exactamente idéntico del todo.

Mi cara en sí era la misma pero con ciertos retoques que no parecían ser retoques. ¿Cómo explicarlo? Ni yo misma podía.

Mis ojos se habían vuelto un poco mas achinados de lo normal, mis ojos color caca habían pasado a ser color ámbar, mi nariz era un poco más pequeña y perfilada sin puntos negros (Y vaya que tenía muchos, que no podía arrancar aunque ya hubiese probado como mil productos para eso y haber visto 100 tutoriales tampoco había funcionado).

Incluso malgastar esa pasta de dientes intentando sacarme esos asquerosos puntos negros fue una farsa, hasta que llego un punto que me resigne.

Mi cabello había pasado de ser un color marrón oscuro a ser rojizo, bastante rojizo, mis cejas eran más peludas y con forma, no planas como las tenía, mis cachetes lucían mas regordetes y mis labios lucían como si estuviesen inflamados. Si mi mamá me viera en este momento pensaría que me fui a un cirujano.

Y por ultimo tenía unas pestañas bastante largas, no como las anteriores que ni parecían pestañas.

Lo único que no había cambiado era mi cuerpo, ni mi estatura si quiera. Por lo menos debió ponerme un poco de pecho o trasero me conformaría con cualquiera de los dos ya que soy bastante delgada y con pocas curvas.

Me palmeó por debajo del sostén para cerciorarme, y si, Prada solo pensó en acomodar mi cara que no estaba del todo mal. En fin ahorita tenía que ocuparme de otras cosas.

Me acerco al espejo mas y mas visualizando mi cutis casi perfecto no tenía ni un solo grano, un sonido hizo que me pegara contra él, pongo una mueca de dolor y me sobo me acerco a la puerta hay un papel en el suelo “Reunión de la comunidad a las 7”

Supongo que no puedo faltar, ahora vivo aquí, miro de reojo mi reloj “6:50” Bueno ya debería ir bajando.

Bajo por las escaleras, no quiero tener un encuentro son Steven, no por ahora.

Llego a un lugar donde la luces no alumbran mucho y al ser de noche se nota más, sin embargo el salón es amplio hay muchos asientos de color blanco me siento en uno de ellos apartada de las personas ya que aún no me siento en condiciones de entablar una conversación normal después de lo de hoy. Pasa un rato y empiezan a hablar de que todos deberíamos turnarnos para limpiar el jardín y las escaleras de vez en cuando una señora mayor de camisa con estampado donde predomina el naranja que está en la fila derecha se ofrece con mucho gusto, entre otras personas que se están anotando en una lista ya que según dice el señor que reconozco (Tiene un léxico bastante bueno para animar a las personas) la mayoría de los jardineros quieren cobrar un ojo de la cara para un jardín que es bastante pequeño luego empieza a agradecer a unas personas sobre unos adornos que le hicieron al edificio en la recepción que por la conmoción de esta mañana al pensar que estaba secuestrada no vi.

Pero hubo algo que no me cuadraba del todo, el tipo a pesar de los ánimos que reflejaba al principio ahorita se veía un poco angustiado como no pudiera dejar de pensar en algo ya varias personas a su lado se reunían hablando en susurros sin embargo todos parecían saber lo que venía a continuación menos yo.

-Bien ya como varios sabemos, claro como otros no, claro está hay una persona que está desaparecida hace meses como ya muchos saben Alondra la señora que vivía en el penúltimo piso, el piso 12.

Esperen ¿Qué? En el piso 12 vivo yo, no me jodan, bueno pudo ser en el apartamento del frente.

-Una señora que recuerdo bastante feliz todo el tiempo y que luchaba mucho por su hijo Felipe un gran niño sin duda, y nombro esto porque hoy la policía ha dado por cerrado su caso.

Un montón de susurros llenan la sala y la mayoría de las personas tienen cara de indignación.

-Si lo sabemos, estamos haciendo todo lo posible porque su caso se abra nuevamente no es un secreto para nadie que la pareja de Alondra era bastante violento y a pesar de que el ya no viviera aquí todos escuchamos cuando la amenazó varias veces de muerto, sobre todo en los pisos de abajo o cuando le gritaba en los ascensores o incluso en la recepción junto con Felipe y por eso mismo no podemos dejar que este caso se cierre si alguien tiene que ver en su desaparición tiene que ser ese tipo.

Una chica bastante joven de un sweater azul oscuro levanta la mano.

-¿No tienen pruebas al respecto?

-Por ahora no, pero es la única persona que se me ocurre que puede estar involucrado en su desaparición y no solo yo si no varias personas aquí presentes lo que haremos será una petición a la policía con la firma de los testigos aquí presentes, ese tipo no puede quedar impune. Ahora si todos están de acuerdo, buenas noches solo deben quedarse lo que fueron testigos de alguna agresión de Heraldo a Alondra o a su hijo.

Me levanto de inmediato, algo me dice que esto no es simple casualidad en esto tiene que estar metida Prada no se qué  hizo para traerme aquí o con que propósito pero seguro algo bueno no es me levanto para ir en compra de velas o algo que armonice mi apartamento, cuando una mano toca mi hombro.

Tendré que socializar justo lo que no quería.

-Hola –Me habla el señor de lentes que estuvo hablando durante todo el rato que duró la reunión, el mismo que decía hace un rato lo de las firmas como si le tuviera demasiado aprecio a Alondra, tanto que me hace desconfiar.

-Hola –Respondo secamente a pesar de su sonrisa.

-¿Cómo estás? Bienvenida al edificio se que no ha sido un buen momento para enterarte de lo que ha pasado en tu departamento pero realmente era un tema que se tenía que hablar después de lo de hoy. –Hace una mueca de tristeza recordando lo sucedido –Espero no haberte arruinado la mudanza.



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En el texto hay: bruja, amor

Editado: 10.06.2021

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