Ecos del silcencio

Cap_2

El agente Trener tomo su pistola de la mesa y comprobó que estuviera cargada. Miro seguidamente a su alrededor y decidido salir de su despacho, camino despacio por el alborotado lugar lleno de policías y gente sospechosa. A pesar de que el verano ya estaba presente su pierna no dejaba de dolerte de vez en cuando y aquella mañana se había levantado con un punzante malestar que lamentablemente continuaría durante todo el día.

Los teléfonos no dejaban de sonar a un lado, donde varias mujeres se encontraban frente a los ordenadores atendiendo las peticiones de los ciudadanos.

Saludo a su superior al cual se cruzo y con la cabeza alta siguió avanzando.  Toco suavemente la puerta del despacho del  Agente Heldon y espero con paciencia.

--Adelante- invito este y Trener no dudo en entrar- amigo, que sorpresa verte por aquí- se levanto y tras rodear la puerta le estrecho la mano en forma de saludo.

--Vengo a preguntarte algo.

--Claro, siéntate- lo invito mientras volví a su silla- Tu dirás.

--Esta mañana vino Akua Lark al departamento y me han dicho que fuiste el que la atendió.

--Así es.

--¿Que quería?

--Nada importante.

--Soy el que lleva el caso, entenderás que cualquier cosa que pueda aportar esa joven, puede ser de gran relevancia.

--Solo vino a decir que Gabriel Moriel era asesino y que la iba a matar.

--¿Con que motivo?

--A saber, creo que esta niña se ha vuelto loca después de lo de su prima.

--¿No dijo nada mas?

--Si prefiere, puedes leer mi anotación de esta mañana, quizás así puedas resolver cualquier duda que tengas.

--Ya la leí- afirmo el hombre mientras observaba a su amigo con un rostro lleno de enfado.

--¿Entonces?- este se ergio pero trato de mantener la calma. Apretó inconscientemente el posamanos de su silla y trago con nerviosismo.

Trener siempre se había caracterizado por su paciencia y terquedad, pero también por dejarse llevar por el instinto. Y quizás ya era debido a la edad pero ciertas cosas estaban cambiando, su intuición desde hacia meses comenzaba a ser muy aguda pero la paciencia por el contrario había disminuido notablemente y en aquel preciso momento, cuando sus ojos observaron los de su amigo Heldon, apartando el dolor que sintió en el pecho, supo que le estaba mintiendo.

Sin pensar dos veces se levanto con fuerza, retirando la silla de ruedas hacia atrás y provocando que esta se golpeara contra la pared que a su espaldas se encontraba, saco el arma de su funda y la apunto hacia ese hombre que ya desconocía.

--¿Que coño estas haciendo?- pregunto Heldon mientras levantaba las manos inconscientemente.

--¿Trabajas para Gabriel?

--No digas gilipolleses. ¿Te has vuelto loco?

--Te hice una pregunta.

--Obvio que no.

--Este arma esta cargada, tengo el permiso del jefe para hacer con ella todo lo que quiera y como sabrás, no me suelo andar con rodeos.

--Se te ha ido la cabeza.

--Si, sobre todo después de seguirte e investigarte. ¿Sabes? Creí que eran un hombre mas listo, pero has sido incapaz de ocultar tus huellas. Y tu traición se pagara muy cara.

--No estoy traicionando a nadie- Trener quito el seguro de la pistola mientras dio dos pasos mas hacia el hombre que aun permanecía sentado frente a el.

--No eres capaz.

--No me andaré con bromas con los que se juntan con patrañas y mafias. ¡No me temblara la mano con los que se venden por un puñado de dinero!- grito lleno de rabia.

Una rabia que desde hacia muchos años mantenía oculta en su pecho. Por unos instantes estuvieron a punto de venirle los recuerdos de como había perdido a su esposa por culpa de uno de los narcotraficantes y un infiltrado, y aunque después de tantos años no podía demostrar que fuera el padre de Gabriel, si conocía la verdad mejor que nadie.

--No me podrás hacer nada.

--¿Tu querido Gabriel te salvara? Ohhhh, que bonito- fue sarcástico.

--Acabara contigo y con esa puta sin que ni siquiera te des cuenta.

--¿Que le has dicho?- pregunto este y en segundos lo entendió- Le has contado lo que ella sospecha- se dijo para si mismo y en su cabeza comenzaron a juntarse piezas.

Retiro la pistola y se dio la vuelta para salir de la habitación, sin importar nada mas, pero Heldon se abalanzo sobre el lanzándolo al suelo.

Un fuerte ruido sacudió toda la comisaría, de pronto las voces se acallaron, un teléfono callo al suelo y solo hubo mas sepulcral silencio durante un instante. Nadie se movió, miles de ojos mostraron miedo y falta de comprensión.

La pistola disparo y la bala, cuyo recorrido fue tremendamente corto, rasgo el aire e impacto en el costado de uno de los policías de aquella habitación.

Varios agentes quienes estaban al tanto de lo que pudiera suceder corrieron con sus negros zapatos por el pulido pero sucio suelo de aquel edificio, con sus armas en mano se abalanzaron en el interior de la habitación y trataron de entender lo sucedido.

La pierna de Trener de nuevo le molesto y por un instante creo que la bala la había alcanzado de nuevo, pero basto con una tos cerca de el para entender que Heldon era el herido.

Con la ayuda de un Policia este se lavando y observo a su compañero en el suelo.

--¿Que va a hacer Gabriel? - pregunto con algo de dificultad. Al no obtener respuesta le propino una patada y el hombre vio las estrellas de nuevo mientras seguía en el suelo- ¡¿Que coño va a hacer?!- grito fuera de si.

--Va a matarla- escupió sangre Heldon- esta noche, va a matarla.

 



Green_tango

Editado: 30.04.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar