Ecos del silcencio

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Tener la necesidad de cambiar las cosas es una de las primeras pasos que deben de haber para que todo suceda y aquella mañana Akua estaba dispuesta a que todo tomara un nuevo rumbo. No le fue difícil crear unos carteles simples con los datos necesarios y no tardo nada en llevar al pueblo el PenDrive e imprimir más de diez copias. Los repartió por todas las tiendas, bares, restaurantes e incluso talleres que pudo divisar con la esperanza de conseguirlo, ya no podía negarlo, necesitaba un trabajo sin importar cual fuera. Vivir en el campo estaba, dentro de lo que cabía, bien. Se apañaba pero sus ahorros estaban a punto de terminar y no se veía viviendo del aire o pidiendo dinero a su abuelo y menos a sus padres. Entro en un supermercado y vio un cartel que decía "se busca dependientes" y no dudo en pedir hablar con el encargado, un hombre de unos treinta años y con una sonrisa encantadora la atendió casi enseguida y tras algunas preguntas le dijo que la llamarían si era aceptada. Sin perder la esperanza Akua salió de aquel local y siguió en busca de la fortuna.

Sin pensarlo dos veces y confiando que las cosas por una vez saldrían bien decidió comprar aquella vieja bicicleta que semanas antes había visto y la pudo sacar aún precio realmente bueno. Esa misma mañana con una sonrisa en su rostro y la mirada brillante llego a casa con sus nueva adquisición y no dudo ni un segundo en ponerse a limpiarla un poco para dejarla como nueva.

A la hora de cocinar de nuevo confió en el Youtube y trato de preparar un simple pollo al horno con patatas de la huerta y algunas yerbas.

--¿Tan difícil no será, no- le pregunto a la carne que aún estaba en el paquete.

--Lo primero de todo debe trocear el pollo, en caso de que este entero, y luego depositarlo sobre la bandeja- dijo la chica del video y Akua la siguió a pie de la letra.

Encontrar todos los utensilios se convirtió en una aventura.

--¡Abuelo!

--¿Qué?

--¿Tenemos un plato de barro!

--¡No!

--¿Y algo que sirva para el horno?

--Hay un cuenco de cerámica.

--Genial.

--¡Pero el horno no funciona!- grito el viejo seguros después.

--¿No?- pregunto la joven desde la cocina mientras miraba al pobre pollo-¿Y algo que se le parezca?

--¿El microondas?- cuestiono el abuelo desde su cómodo sillón con media sonrisa, se estaba burlando de ella y negó visiblemente con la cabeza al ver como su nieta, una mujer ya con diecinueve años, no tenia ni idea sobre la cocina.

-- Hay esta juventud- se lamento a si mismo - tanta modernidad y no saben preparar ni un huevo. ¿ Que quedó de las tardes con las madres enseñando a sus hijas ser amás de cocina?- pregunto a su gato y volvió a mirara por la ventana.

Fuera lo que fuera que saliera de aquella cocina el hombre mayor estaba seguro que estaría rico, pues no se parecería tanto a aquella comida que llevaba años preparándose a base de verdura y poco más. El si que no sabia de cocina, desde que había muerto su mujer se había abandonado casi por completo y sobrevivía a base de lo que su tierra de daba.

--Muy bien- Akua se enfrento al pollo- pues al microondas.

--Pelé y troce con cuidado las patatas, le añada un poco de sal, pimienta y si desea le puede incluso poner algo de limón. Crear especies de este tipo le da un sabor esquisto.

Akua se trago todo el video y preparo el pollo en el plato siguiendo las indicaciones. Cuando fue a meter la comida al microondas se dio cuenta que no entraba y tubo que buscar otra solución.

--¡Abuelo!

--¿Qué?

--¿Estas seguro de que no funciona el horno?

--Si.

--Jo- se lamento la joven.

--Pero siempre puedes hacer una hoguera.

--Lo que faltaba. Si no quemo la casa con esto, lo haré con la hoguera.

Tras buscar en Youtube formas de hacer pollo en microhindss consiguió apañar la comida.

Diego paso al lado de la casa y una música lenta le llamo la atención. No pudo evitar desviarse de su camino y dirigirse hacía el sonido. Tras la gran y vieja ventana observo a Akua moverse en la cocina de un lado a otro. Tenía el cabello en un moño recogido y el rostro manchado con algo.

" Por una vez aprendí, que no pintabas nada aquí en mi vida.
Y me escape dejando atrás nostalgias y mentiras
Salte, salte, a un vacío donde sigo estando en piel.
Salte, dándome cuenta.
No más candados.

Cuestión de piel."

Akua la cantaba mientras limpiaba la mesa ajena a todo lo que a su alrededor sucedía.

Diego no pudo evitar preguntarse porque siempre la joven escuchaba música lenta. Las letras de algunas parecían incluso dedicadas a alguien y la pasión con la que cantaba daba entender que sentía aquellas palabras.

Tampoco le paso desapercibido el hecho de que Akua tenia una hermosa voz y su tono era de lo más acertado en cada una de las palabras, como si hubiera escuchado aquellas canciones miles de veces. Incluso el sentimiento que utilizaba parecía de lo más real, como si lo sintiera.

Akua levanto el rostro en el momento en el cual el mirco pito y Diego se escondió creyendo que había sido visto. Despacio dio marcha atrás y desapareció del mismo modo en el que había apreciado, en puro silencio.

La joven había creado vapor con dos platos superpuestos a falta de bolsas especiales y había anotado en su lista de compra mental la adquisición de estas y al abrir el aparato, diez minutos después no pudo evitar sonreír cuando a su olfato le llego un sabroso olor.

--Desde hoy eres mi aparato favorito- le dijo al micro hondas después de sacar el pollo.

Y como siempre su abuelo no se equivocaba, la comida de aquel día estuvo riquísima. No quedó nada en el plato y juntos saborearon el pollo con felicidad. 
•••

Akua comenzó a correr tras el animal con una gran sonrisa en sus labios, nadie le había dicho que perseguir a una gallina podía ser tan divertido. El hecho de que a Diego se le escapara cerrar la puerta del gallinero había significado una persecución de lo más divertida.



Green_tango

Editado: 30.04.2021

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