Edúcame Si Puedes

22.0.- No niegues mi amor

“Las siguientes escenas poseen contenido ChicoXchico/Yaoi/Lgbt/homo Etcétera. Si eres sensible a esta clase de trama, no tolerante o no es de tu agrado, puedes proseguir con el siguiente capítulo. Gracias por tu atención. No te olvides de votar y comentar. Siempre los leo. Besitos bye”

 

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Los saludos de respeto y cordialidad, eran entregados por el personal de limpieza y servidumbre en conjunto.

Toda la mansión volvía a su antigua gloria, incluido el salón de baile donde la mayoría de la infraestructura no se había afectado a causa de la granada lanzada durante la batalla.

La mayoría de los empleados conocía y respetaban a Marco; él único que controlaba y vigilaba de cerca a Mariana, quien había bajado el índice de fechorías y travesuras desde que él mayor la educaba.

–Señor Marco –refugiándose detrás del mayor, Esteban miraba a todos lados, incomodándolo.

–¿Qué ocurre Esteban?

–Disculpe –quito las manos sobre la espalda de él– ¿Puedo pedirle un favor? –alzo la ceja esperando la continuación– ¿Puedo quedarme a su lado por un momento?

–¿A qué se debe eso?

–Bueno. Como vera. La limpieza y reparación de la mansión ya fue dado por terminado. Y entre hoy y mañana la mayoría del personal, ya sea de protocolo reconstructivo, agentes, resguardo, servidumbre en general y el resto personal deberán dejar el lugar. Estos dos días, tenemos la opción de relajarnos dentro del lugar o adelantar nuestro vuelo. Los guardaespaldas de la señorita Mariana no podemos abandonar la Mansión hasta que todos se retiren y vera…

–Esteban –noto el nerviosismo en él–. Solo dilo claro. Te ayudare. Solo se claro.

–Alex regresa hoy de su misión –>>¡Oh! ya veo<<–. La torre de control dijo que el vuelo aterriza en unos minutos. Y como la señorita Mariana esta con la señora Milena en su habitación, pidió no ser molestada. Imelda esta con el mayordomo Gabriel y…

–No tienes con quien refugiarte –guardo silencio, confirmando las sospechas– ¿A que le temes? ¿No son amantes?

–¿A…Amantes? –las orejas se tornaron rojas–. No. No. No. Jamás. Yo…

>>Esta claro que le tiene miedo<< pensó por un momento, colocándose el libro debajo del brazo, sujetándolo con los dedos de la mano derecha.

–Puedo ofrecerte mi compañía como refugio pero eso no te librara de él.

–Si lo ara. No sé si lo ha notado pero no le cae bien –>>Eso se nota perfectamente<<–. Dudo que quiera acercarse a la zona que usted pise, si está solo. No lo toleraría –>>¡NO soy ninguna clase de virus! ¿¡Que se cree!?<<

–De acuerdo Esteban. Puedes acompañarme a la biblioteca si así quieres –el rostro del hombre se le ilumino, pareciéndole tierno al mayor–. Pasare el mayor tiempo de la tarde ahí preparando la siguiente clase.

Asentando con la cabeza. Ambos se encaminaron hasta la biblioteca, entablando plática sobre temas de política y geografía. El mayor llego a sorprenderse del amplio conocimiento de él, quien era conocedor de las noticias de los últimos tiempos.

Por otro lado. Mariana regresaba de la habitación de la señora Milena, encontrando una cara familiar en el camino.

–Mimí –la llamo animada, sonriéndole la mujer pecosa.

–Señorita. Que bien que esta animada.

–Obvio. Mi querida Nonita Milena está aquí.

–Y no es la única –ajusto los lentes.

–Sí. El tonto de Gabriel llegó con ella.

–¡Oh! Pero no me refería a él –Mariana la miro interrogante–. Recién acaba de llegar Alex.

–Eso significa que ya mato a esa mujer. Bien. Me siento orgullosa de él.

–El problema está que vi al señor Marco caminar junto a Esteban con destino a la biblioteca. Y ya sabe lo que piensa Alex sobre él.

–Alex no soporta a Marco por alguna razón. Sin contar que es un poquito celoso –Mimí la miro seria–. Bueno en toda su expresión. Quizás Nuestro gallo Estibin se escondió bajo las patas del zorro Marquillo.

–¿Por qué zorro?

–Eso no importa. Ahora concéntrate Mimí. Pensemos. Si Alex los ve juntos ¿Qué puede llegar a pasar?

–¿Un caos?

Mariana alzo una ceja junto a una sonrisa traviesa, uniéndose en el proceso la mujer de ojos verdes, quien soltó un aura de malicia que complemento a su cómplice.

–Lista para el entretenimiento fujoshi que desataremos –extendió la mano.

–Claro que si hermana travesura –tomo la mano de la joven encaminándose para busca a Alex, quien llego a ellas sin mínimo esfuerzos.

–¡Alex! –a coro, llamaron la atención del hombre.

–Señorita. Mimí. Estoy de vuelta –indico con el dedo una orden a un sirviente, abandonándolo para reunirse con las mujeres–. Es bueno verlas.



LaangelitaP24

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En el texto hay: prohibido, profesor alumna, secretos

Editado: 25.09.2021

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